Amina Lawal apela a un precepto de la ley islámica que la condenó para evitar su lapidación
Los jueces retrasan hasta el 25 de septiembre su veredicto
Esta es la segunda apelación presentada por Lawal, a la que respaldan las nueve millones de firmas recogidas por Amnistía Internacional en todo el mundo para solicitar su absolución. Sin embargo, su caso es clave porque enraíza en un conflicto que ha causado mucha polémica en Nigeria. Miles de personas murieron hace tres años cuando la sharia pasó de legislación civil a criminal en doce Estados del norte del país, en revueltas iniciadas por grupos cristianos; esta religión es mayoritaria en el sur de Nigeria, mientras que en la zona norte la población es predominantemente musulmán.
Dos años de gracia
Lawal, de 31 años, fue condenada a muerte en marzo de 2002 por tener un hijo diez meses después de haberse divorciado, lo que el fiscal consideró como prueba de que había mantenido relaciones extramatrimoniales. Su primera apelación fue denegada a finales de agosto de ese año; en esa ocasión el abogado defensor no logró que se retirase la confesión de Lawal, como ésta había solicitado, puesto que los jueces exigían una explicación alternativa al embarazo para hacerlo.
En el peor de los casos Lawal no será ejecutada antes de 2004, puesto que la ley que la condena estima que antes de morir debe cuidar a su hijo durante dos años.