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La vacuna de la malaria desarrollada bajo dirección española prueba su eficacia duradera

El medicamento reduce el 49% de los casos severos durante un periodo de al menos 18 meses

"Si las cosas siguen por buen camino, la vacuna contra la malaria se podrá administrar a gran escala de aquí a cinco años", decía hace un año Pedro Alonso, un médico español que dirige el equipo científico que ha desarrollado una vacuna que evita aproximadamente la mitad de los episodios más graves de esta enfermedad en niños menores de cuatro años. Y los ensayos clínicos van viento en popa, a tenor de los resultados que publicará mañana la revista médica británica The Lancet: la vacuna no pierde eficacia al menos en 18 meses. Queda por ver ahora si mantiene esa eficacia al ser administrada a niños menores de un año.

Los hallazgos de este equipo se publicaron en octubre de 2004 en esta misma revista, y fueron considerados como un "hito" por las autoridades internacionales de medicina, pues demostraban que "era posible conseguir una vacuna eficaz contra la malaria que potencialmente puede salvar la vida a millones de niños", según afirmó la directora de investigación en vacunas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Marie Paule Kieny.

Cada año muere entre uno y tres millones de niños por malaria. Así las cosas, que la vacuna tenga una eficacia final del 50% tendría un impacto espectacular en la salud pública, sobre todo en África. Hasta el momento, los resultados preliminares indicaban que la vacuna era eficaz durante al menos seis meses; los datos conocidos ahora indican que durante año y medio redujo la malaria clínica en el 35% de los casos, y la severa en el 49%, lo que, según los científicos, "da garantías de la viabilidad futura" del medicamento.

En esta investigación participan el hospital Clínico de Barcelona, donde Alonso ejerce de director del centro de salud internacional; el Centro de Investigación en Salud de Manhiça (Mozambique) que dirige Alonso y financia el Gobierno español; la empresa farmacéutica multinacional Glaxo SmithKline (GSK), que lleva 20 años trabajando en el desarrollo de esta vacuna; y la Fundación Bill & Melinda Gates, cuyo dinero, canalizado en gran medida a través de un organismo llamado la Malaria Vaccine Initiative, ha sido imprescindible. Precisamente hace unos días esta fundación anunció la mayor donación privada de la historia contra esta enfermedad: 212,7 millones de euros a lo largo de cinco años, de los que 88,6 millones irán para el proyecto de Alonso.

Los resultados hechos públicos en el citado artículo se basan en el seguimiento a 1.442 niños que recibieron en 2003 tres dosis de vacuna. En los 18 meses siguientes no recibieron ninguna dosis adicional. "Este ensayo responde a la pregunta crucial pendiente a partir de los datos sobre la eficacia a los seis meses publicados hace un año", ha explicado Alonso.

Las previsiones del equipo pasan porque para 2010 podría incorporarse su fórmula al calendario de vacunaciones del Mozambique, país en el que se están realizando las pruebas. Según la doctora Clara Menéndez (que firma tras Alonso el artículo de The Lancet) "lo importante es que, es la primera vez que una vacuna contra la malaria tiene una duración tan prolongada". Queda por ver hasta cuándo dura su eficacia, lo que se hará mediante la evaluación semestral de los niños vacunados.

Pero sobre todo está pendiente un análisis fundamental, que comenzó a realizarse hace cuatro meses, y que prueba la efectividad de la vacuna en niños menores de un año. Fue en este punto donde la vacuna desarrollada por el doctor Manuel Patarroyo no dio los resultados esperados en las pruebas realizadas hace ya más de una década en Tanzania.

Seis claves de la malaria

- La vacuna va dirigida contra el agente causal del tipo más grave de malaria, el Plasmodium falciparum, un parásito unicelular que penetra en el flujo sanguíneo humano a través de la picadura de un mosquito, Anopheles

- La malaria amenaza actualmente al 40% de la población mundial, sobre todo en los países más pobres del planeta. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 300 millones de personas sufren un episodio agudo de malaria cada año, y mueren al menos un millón, casi todos niños del África subsahariana.

- Junto al sida y la tuberculosis, la malaria es uno de los principales frenos al desarrollo de muchos países africanos. Según la OMS, La malaria es la principal causa de muerte antes de los cinco años (20%), y da cuenta del 40% del gasto sanitario de los países afectados, del 40% de los ingresos hospitalarios y de casi la mitad de las consultas externas en los centros sanitarios.

- Los síntomas aparecen entre 9 y 14 días después de la picadura del mosquito, e incluyen fiebre, dolor de cabeza y vómitos. En ausencia de tratamiento, la infección progresa con rapidez, y puede causar la muerte al destruir los glóbulos rojos de la sangre, o también generando coágulos en el cerebro y otros órganos vitales.

- Las terapias actuales contra la malaria siguen siendo imprescindibles, y los expertos coinciden en subrayar la necesidad de diseñar nuevos fármacos, ya que el plasmodio tiene una gran variabilidad y se hace con facilidad resistente a los tratamientos. Los medicamentos derivados de la planta china Artemisa annua (artesunato) se han mostrado muy útiles. En virtud de un acuerdo entre la OMS y la industria farmacéutica, el tratamiento con artesunato cuesta cerca de un dólar por niño en los países en que la malaria es endémica.

- Las telas mosquiteras, colocadas en la cama y tratadas con insecticidas, reducen la mortalidad infantil (por malaria y otras causas) en un 20%. Es una medida barata en relación a su eficacia. Una red y el insecticida para un año cuestan menos de dos dólares al año.

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