Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

La gigantesca cascada secreta de la sirena y la serpiente

Un equipo de investigadores descubre una impresionante catarata en la selva amazónica de Perú

Perdida en la selva amazónica de Perú, protegida de la mirada de extraños por la leyenda de una sirena rubia de extraordinaria belleza, el agua se desploma de un risco en una caída de libre de 771 metros ajena a mapas y planos turísticos. Tuvo que ser un explorador alemán el que venciera las reticencias de los lugareños para localizar la que está destinada a ser una de las catarata más altas del mundo. Los proyectos turísticos y las carreteras asfaltadas aguardan.

Stefan Ziemendorff, director de un equipo de investigadores peruanos, localizó la cascada en la provincia peruana de Chachapoyas, a unos 700 kilómetros al noreste de la capital del país, Lima. La catarata ha sido bautizada como Gocta, el nombre de la población más cercana. La caída de agua más alta del mundo es el Salto del Ángel, en Venezuela, con 972 metros, seguida por Tugela Falls, en Suráfrica, con 948.

La cascada de Gocta se puede divisar a un kilómetro de distancia, pero pocos hasta ahora habían osado acercarse a sus dominios, según informa el diario peruano El Comercio. Cuentan las leyendas locales que en sus aguas habita una hermosa sirena rubia dispuesta a maldecir a aquél que se aproxime para proteger una vasija de oro.

Por si fuera poco, una serpiente gigante hace las veces de guardaespaldas de la sirena en la cascada, conocida por los lugareños como La Chorrera. Una de las pruebas que sustenta la validez de esta leyenda es, a juicio de sus defensores, la desaparición de Juan Mendoza, un habitante del lugar que fue víctima de un encantamiento en una de las rocas gigantes situadas tras la catarata.

En aquella zona de la selva amazónica moraron entre el año 1.000 y el 1.400 los chapapoyas, un pueblo admirado por haberse resistido con éxito a los intentos de conquista perpetrados por los incas. Queda como vestigio de su presencia una fortaleza prehispánica, Kuelep, el mayor atractivo de la región. La catarata lo cambiará probablemente todo.

Para llegar a ella es necesario atravesar caminos sin asfaltar, algo que las autoridades del lugar esperan que cambie en breve. Quieren que el Gobierno peruano preste su respaldo para convertir este lugar en un enclave turístico, protegiéndole al tiempo con su designación como reserva natural por las valiosas especies vegetales y animales que habitan allí, bajo la mirada amenazante de la sirena y su serpiente.