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Reportaje:

500 metros cuadrados de Luna por 45 euros

Una empresa israelí y otra británica obtienen beneficios millonarios gracias a la venta de parcelas lunares

“Quiero la luna”, dice una frase popular. Pues bien, ahora ya se puede comprar un trozo de ésta al precio de 60 dólares (casi 45 euros) el medio dunam -cerca de 500 metros cuadrados-, según asegura en su página web el diario italiano Corriere della sera. Casi un millar de israelíes se han tomado muy en serio el proyecto de la NASA de construir una base permanente habitada en la Luna en el año 2020 y han comprado un trocito del satélite terrestre.

Según Daniel Yaron, administrador delegado de Crazyshop, compañía israelí que comercializa lotes lunares, esta carrera hacia la Luna responde a dos motivos: el primero, el placer de regalar un pedazo de terreno lunar, y el otro, la revalorización. Sobre todo ahora que el proyecto de la NASA parece estar más cerca. En estos momentos, el lote no tendría ninguna validez pero en el futuro una inversión de este tipo reportará, de un modo u otro, beneficios a su comprador. Si hace setenta años alguien hubiera sugerido comprar terreno en Israel la gente se habría preguntado “por qué”.

Todavía existen muchas dudas legales sobre este tipo de negocio pero, como cuenta el periódico israelí Yedioth Ahronoth, vender terrenos en la Luna es posible gracias a que en los años 70 el americano Dennis Hope registró a su nombre el satélite y todos los planetas del sistema solar. Algo que en teoría puede hacer cualquiera siempre que no se haya adelantado nadie. En el momento de la compra, los compradores reciben un certificado y un mapa fotográfico del terreno que ha comprado. La empresa ofrece 55 millones de acres (casi 4.000 metros cuadrados) y ha encontrado compradores en todo el mundo.

Crazyshop no es la única empresa que vende lotes lunares. La británica MoonEstates vende desde hace años por 20 libras (casi 29 euros) un acre de terreno lunar. Una oferta mejor que la de la empresa israelí pero lejos de reportar millonarios beneficios a sus dueños a pesar, incluso, de que ellos afirmen que son los únicos a los que Dennis Hope cedió los derechos de venta en persona.