El bebé prematuro más pequeño

Amillia Sonja Taylor sólo ha pasado 22 semanas en el vientre de su madre cuando lo normal serían entre 37 y 40 semanas

Los pies de la niña, que medía 24.13 centímetros y pesaba 284 gramos. / AP

Amillia Sonja Taylor sólo ha pasado 22 semanas en el vientre de su madre, cuando lo normal sería que hubiera venido al mundo después de entre 37 y 40 semanas de gestación. Nació por cesárea el 24 de octubre en el Hospital Baptista Infantil de Miami y es, según los médicos, el bebé prematuro más pequeño que ha logrado sobrevivir del que se tiene noticia. "No éramos nada optimistas acerca de sus posibilidades de seguir con vida pero nos demostró a todos que estábamos muy equivocados", explica el doctor William Smalling, miembro del equipo que se ha encargado de cuidarla hasta lograr el milagro de sus cuatro meses de vida. Su nombre proviene del latín y significa luchadora.

Según el registro que realiza la Universidad de Iowa (EE UU) de niños prematuros en todo el mundo, Amillia ostenta el récord, ya que ningún otro había logrado sobrevivir, que se sepa, a un periodo de gestación menor de 23 semanas. Los médicos consideraban además que los bebés nacidos con un peso menor a 400 gramos no tienen ninguna probabilidad de supervivencia. Hasta que llegó Amillia. Cuando nació, según informa la web Fox News, medía unos escasos 24.13 centímetros y pesaba tan sólo 284 gramos.

De hecho, los médicos confiaban tan poco en que lograra subsistir que no han dado a conocer el caso hasta hoy, el día en que la niña va a ser dada por fin de alta para ir a casa con sus padres. Las fotos que el hospital ha difundido sobre la pequeña datan del mes de octubre de 2006, cuando no era mucho más grande que un bolígrafo. Ahora, ha alcanzado los 63.5 centímetros de longitud y 1,8 kilos de peso. A pesar de su diminuto tamaño, se encuentra en buen estado de salud, aunque está débil y todavía pesa muy poco para su edad. "Verdaderamente, es un bebé milagroso", admite Smalling.

"Empieza a parecer un bebé de verdad"

El bebé ha experimentado complicaciones respiratorias, una hemorragia cerebral muy leve y algunos problemas digestivos, pero los doctores no esperan que ninguna de estas afecciones le perjudiquen a largo plazo. "Podemos tratar los pulmones y cosas así, pero, desde luego, el cerebro es el más importante", precisa por su parte el especialista Paul Fassbach, que se ha ocupado de Amillia desde su segundo día de vida. " Pero su pronóstico es excelente", añade en declaraciones al rotativo.

La pequeña ha pasado sus primeros cuatro meses de vida en la unidad de cuidados intensivos del hospital, metida en una incubadora, donde ha estado monitorizada las 24 horas del día y recibiendo oxígeno a través de un respirador artificial. Y van a tener que seguir suministrándole una pequeña cantidad de oxígeno una vez que reciba hoy mismo el alta del hospital, por lo menos hasta que alcance los 2 kilos de peso. Además, estará conectada permanentemente a un monitor, que vigilará su respiración, y seguirá tomando medicación para el asma. Pero el resto será de lo más normal, tan normal como es la vida para un bebé de cuatro meses.

"Va a descansar en una cuna común y va a recibir el mismo tipo de alimentación que cualquier bebé", indica el doctor Smalling, que se sumó al equipo de cuidadores de Amillia cuando sólo tenía tres días de vida. "Toma todo su alimento de un biberón", añade. Amillia es la primera hija de Eddie y Sonja Taylor, una pareja que vive en la localidad de Homestead. Fue concebida por fertilización in vitro, lo que permite que se sepa el tiempo exacto que estuvo en el útero materno. "Era difícil imaginar que iba a llegar tan lejos, pero ahora empieza a parecer un bebé de verdad", dice su feliz madre a la BBC, para agregar que, después de haberla visto tan diminuta, ahora le parece que está "incluso rechoncha".

Para Sonja, lo peor fue tener que esperar más de seis semanas para poder coger a su hija por primera vez en brazos. Cuando nació, sus padres eligieron para ella el nombre de Amillia, que en latín significa resistente, luchador y trabajador, con el deseo de que reflejara su fortaleza y sus ganas de vivir a pesar de la adversidad. Increíblemente, la pequeña les ha dado la razón.

La vida, paso a paso

Tras la fertilizaciñon del espermatozoide, el óvulo se convierte en zigoto y comienza a dividirse. Al sexto día de embarazo, se adhiere a la pared del útero y se llama embrión. Al final de la segunda semana, se forma la placenta. Al final de la tercera semana de gestación, comienzan a formarse el corazón y el cerebro.En la cuarta semana, el corazón se hace más grande y empieza a bombear sangre. Aparecen el principio de los brazos, las piernas, los ojos y los oídos. Entre la quinta y la octava semana, el embrión adopta una forma muy parecida a la final, pero en tamaño todavía muy reducido. Durante la sexta semana, empiezan a crecer los dedos, aparecen los codos, las rodillas y la nariz. Desde la semana novena, el bebe recibe el nombre de feto y ya se puede distinguir el sexo. Todos los órganos están ya presentes, aunque continuaran creciendo durante el resto del embarazo.

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Una enfermera sostiene a Amillia Sonja Taylor.

Amillia, cuyo nombre significa en latín luchadora, tenía el tamaño de un bolígrafo cuando nació. / AP

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