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Hallados fragmentos del meteorito que atravesó la Península en mayo

Los pedazos encontrados son diferentes a los del 90% de los bólidos que suelen impactar en la Tierra

Un "buscador profesional" de meteoritos ha encontrado restos del que el pasado 10 de mayo recorrió la Península "en un lugar indeterminado" de La Mancha, según han explicado hoy los científicos responsables de su análisis. Se trata de varios pedazos, de entre 5 y 10 gramos, de color oscuro por fuera, "con un brillo bastante excepcional", y blancos por dentro. Y son diferentes al 90% de los trozos de bólidos que suelen impactar en la Tierra.

A la espera de examinar sus isótopos, lo que llevará aún varias semanas, los expertos han podido determinar que se trata de acondritas, es decir, pertenecen al exclusivo grupo del 10% de todos los meteoritos que se han recuperado en la Tierra, de los que el 90% son condritas.

Josep M.Trigo, del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC) y del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC), y Jordi Llorca, del IEEC y de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), han anunciado hoy en el congreso internacional Meteoroides 2007, que se celebra en CosmoCaixa de Barcelona, el hallazgo. Previamente, los investigadores han explicado que el descubrimiento, "hace unos días", lo ha hecho "un buscador profesional" alemán llamado Thomas Grau, que se ha puesto en contacto con ellos y les ha "cedido" uno de los fragmentos, aunque no han querido especificar nada más acerca del acuerdo debido "al vacío legal" que existe sobre la propiedad de estos objetos.

Los datos recabados por la Red Española de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos permiten suponer que el bólido, que atravesó la Península sobre las 20.00 del 10 de mayo, fue aún mayor que el de 2004, hasta entonces el de mayor importancia caído en España en decenas de años. El "espectacular" meteorito fue observado desde Sevilla hasta Barcelona, y de manera extraordinaria desde las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Madrid, Murcia, Málaga, Sevilla y Toledo.

Trigo y Llorca creen que se trata del bólido diurno más luminoso que se ha podido observar desde España en los últimos tiempos. Su luminosidad fue intermedia a la de la Luna y el Sol, aunque en sus fulguraciones pudo incluso rivalizar con esta última estrella, y superar la del de Villalbeto de la Peña (Palencia), caído el 4 de enero de 2004.

Desde varias poblaciones de Castilla-La Mancha se pudo escuchar el estallido sónico producido por la entrada del meteorito por debajo de 25 o 20 kilómetros, el síntoma de que uno o varios fragmentos habían impactado contra el suelo.