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El valor del periodista libre

Los Premios Ortega y Gasset reconocen a los profesionales que luchan, poniendo en riesgo sus vidas, contra la corrupción y la mentira

"Este premio es mi escudo protector, no me da la impunidad, pero me permitirá seguir corriendo". Las palabras de Yoani Sánchez, recogidas telefónicamente y transmitidas a través de un vídeo, resonaron esta noche en la entrega de la vigésimoquinta edición de los premios Ortega y Gasset de periodismo, un acto que reunió en Madrid a representantes de la vida económica, política, cultural y social. El régimen de Raúl Castro impidió que la filóloga cubana saliera de la isla para asistir a la ceremonia en Madrid donde debía recoger el galardón en la categoría de periodismo digital. Sánchez, de 32 años, comenta la dura vida cotidiana en su país a través del blog titulado Generación Y. "Nada de lo que he escrito en ese blog es tan evidente como mi ausencia en esta ceremonia", dijo por teléfono. Por ella, recogió el premio el escritor cubano Ernesto Hernández Busto, de manos del director general de EL PAÍS, Jesús Ceberio.

El jurado, tal y como recordó la periodista Àngels Barceló, valoró la perspicacia con que el blog de esta habanera valiente ha sorteado las limitaciones a la libertad de expresión que existen en Cuba.

Fue la única sombra de tristeza en esta gran fiesta del periodismo en español, en la que el periodista norteamericano Jon Lee Anderson disertó sobre la profesión. El acto terminó con un concierto de piano a cargo de Chano Domínguez.

Todos los premiados tuvieron palabras de afecto y solidaridad para la cubana ausente. "Es la escritora de la vida diaria", aseguró Adela Navarro, codirectora de la revista mexicana Zeta, que recibió el premio a la trayectoria profesional más destacada. "En defensa de este noble oficio está el derecho de la gente a saber", dijo antes de recibir el galardón, que le entregó el presidente del Grupo PRISA, Ignacio Polanco. También Sanjuana Martínez, premio al mejor trabajo de investigación por sus reportajes sobre la pederastia clerical en México, publicados en el diario La Jornada, se refirió al régimen cubano. "Quiero mandar un saludo a Yoani, su ausencia es un símbolo, ni más ni menos, de que no hay cambios". "En Cuba pueden comprar electrodomésticos y celulares, pero no hay prensa libre", denunció.

El fotógrafo Gervasio Sánchez, galardonado por una imagen tomada en Mozambique, Sofía y Alia, recibió el galardón de manos del director de EL PAÍS, Javier Moreno. Sánchez lamentó la ausencia de la bloguera y criticó el "error táctico" cometido por el régimen de Castro. "La prohibición provoca un mayor impacto mediático y repercute negativamente en la imagen de Cuba", opinó. La política armamentística española fue objeto de duras críticas por parte del fotógrafo, uno de los retratistas del horror de las guerras cuyos escenarios recorre incansable desde hace años. En su discurso, Sánchez recordó que todos los gobiernos democráticos de España han mantenido sus ventas de armas.

La situación en Cuba, a la que se refirieron todos, no podía pasar inadvertida en una noche en la que se rindió homenaje al periodismo libre, valiente y comprometido. Pero también se cuestionó la mordaza que se impone a los reporteros en países como México, desde donde llegaron dos de las premiadas. En los últimos ocho años, al menos 38 periodistas mexicanos han sido asesinados y otros ocho están desaparecidos por motivos relacionados con su profesión.

El teléfono ha sonado en varias ocasiones de madrugada en la vivienda de Sanjuana Martínez, en Monterrey (México). La voz le anunciaba la muerte de ella y de su madre. Le han seguido en coche, y cada noche un automóvil de cristales tintados aparcaba en la puerta de la casa. Sanjuana no se ha rendido y ha seguido apostando por la libertad y criticando a los periodistas domesticados por la autocensura, "un monstruo de mil cabezas". Esta noche trajo a la memoria las palabras de Joseph Pulitzer y comparó a este gran periodista norteamericano con la figura del pensador español, José Ortega y Gasset, en cuya memoria EL PAÍS concede estos premios. "Una prensa libre debería luchar siempre por el progreso social, nunca tolerar la injusticia o la corrupción, nunca obedecer a intereses partidistas, oponerse siempre a las clases trabajadoras y a todas las sabandijas de la sociedad, mostrar comprensión por los pobres y permanecer siempre fiel a la defensa del bienestar público", dijo. Martínez recogió el premio de manos del consejero delegado del Grupo PRISA, Juan Luis Cebrián.

En su discurso de agradecimiento, Adela Navarro quiso dejar claro que el único periodismo libre es el periodismo independiente. "Nosotros no sabemos hacer otro y además no queremos", aseguró la codirectora de Zeta. Ignacio Polanco, presidente de PRISA, fue el encargado de entregar este galardón.