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Dos astronautas inician la instalación en la ISS del módulo japonés 'Kibo'

El comienzo del paseo espacial se demora casi una hora por un problema en el traje de uno de los cosmonautas

Los astronautas Mike Fossum y Ron Garan han salido hoy de la Estación Espacial Internacional (ISS) en el primero de los tres paseos espaciales programados, que incluyen la instalación del laboratorio japonés Kibo en la estructura orbital. La operación, que comenzó cuando la ISS y el transbordador Discovery, acoplado desde ayer lunes, sobrevolaban el sureste de Asia, concluirá unas siete horas más tarde. El comienzo del paseo espacial se demoró unos cincuenta minutos respecto a lo previsto porque los dos astronautas, en el compartimento de despresurización, escucharon un chirrido en el sistema de comunicaciones del casco del traje espacial de Fossum y decidieron reemplazarlo.

Rob Navias, portavoz de la agencia espacial estadounidense NASA, ha dicho que el cambio no tuvo otro efecto sobre las tareas previstas más que la demora en el comienzo de la excursión.

Fossum, quien ya ha participado en otras tres jornadas de labores extravehiculares, y Garan, para quien es la primera, engancharán el laboratorio Kibo, que llegó en las bodegas del Discovery, a la estructura de la ISS que orbita a unos 385 kilómetros de la Tierra. Asimismo, limpiarán una junta rotatoria de un ala de paneles solares que se ha atascado, y recuperarán el brazo robótico que había quedado en la ISS desde una misión del transbordador Endeavour en marzo.

El Kibo (que en japonés significa Esperanza) no estará completo hasta que en un próximo vuelo de transbordador se instalen los brazos articulados del laboratorio, que serán como grúas. El módulo es el mayor de los que integran la ISS. Las investigaciones que se realicen en este laboratorio (medicina espacial, biología, observaciones de la Tierra, materiales y biotecnología) se coordinan desde el nuevo centro de control que ha puesto en marcha la Agencia de Exploración Aeroespacial japonesa (JAXA). Kibo ha costado 643.000 millones de euros.

El Discovery, además, lleva una pieza necesaria para hacer una reparación urgente en la base orbital: una bomba para el retrete (instalado en el módulo Zvezda ruso), que se estropeó hace poco y que obliga a los residentes de la ISS a utilizar un chorro de agua, manualmente, en lugar del de aire automático del equipo.