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Más de 30.000 personas presencian la muerte del Toro de la Vega en Tordesillas

Activistas antitaurinos simularon el alanceamiento de una persona el domingo en el pueblo

Madrid / Tordesillas

Tan sólo doce minutos ha durado este año el alanceamiento del Toro de la Vega en Tordesillas (Valladolid). Más de 30.000 personas han acompañado al toro Valentón en su trayecto desde la Plaza Mayor del Pueblo hasta el Palenque, la pradera donde tiene lugar lo que en el pueblo es considerado un torneo anclado en una antigua tradición medieval y en las asociaciones contra el maltrato animal mera tortura.

En torno a las once la mañana los mozos del pueblo, a pie y a caballo, se han turnado para alancear mortalmente al toro en la pradera. Este año, sólo han hecho falta dos intentos, y Antonio Rodríguez, el Jarula, se ha proclamado "vencedor" de la justa entre el toro y el hombre. Tras la muerte del toro, los miembros del Patronato del Toro de la Vega han vuelto al pueblo para celebrar el Primer Concejo, donde, según explica la crítica taurina de Tordesillas Ana Alvarado, han discutido cómo ha transcurrido el torneo, han nombrado al vencedor y, en caso de que alguno haya contravenido las normas del torneo, que especifican cómo ha de ser la lanzada mortal, lo habrán sancionado.

Durante la celebración del ritual, una asociación antitaurina ha sobrevolado la pradera en parapente con una pancarta contraria a la fiesta, según ha explicado la secretaria del Patronato, Ana Bartolomé. Bartolomé ha explicado que el vuelo ha sido "convenientemente denunciado", ya que la organización sospecha que carecían de permiso y ha hecho mucho ruido.

El Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal (PACMA) convocó dos protestas el domingo pasado contra el ritual. Unas 500 personas simularon el alanceamiento de uno de los miembros de la organización en Tordesillas y otras 1.000 se concentraron frente a la sede de la Junta de Castilla y León. "La Administración es la última responsable de que esto ocurra", explica Eva Benet, militante de PACMA. Su organización considera que el Toro de la Vega es "una tradición que consiste en perseguir, torturar y acorralar a un animal". Benet arguye que la tradición "se tiene que dejar de hacer". "No podemos quejarnos de la violencia si toleramos esto", añade.