Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un chimpancé malo como nosotros

Santino pule las piedras antes de arrojarlas contra los que le visitan, lo que demostraría su capacidad de premeditar acciones

Santino recoge las piedras, las selecciona y las pule con calma. Luego, las arroja contra los visitantes del zoo de Furuvik, en Gävle, a unos 170 kilómetros al norte de Estocolmo. Para los científicos de la Universidad de Lund, en el sur de Suecia, ésta es una de las primeras pruebas de que un animal distinto del hombre puede hacer planes para el futuro de manera espontánea. Y no siempre con buena intención.

"Estas observaciones demuestran de forma convincente que nuestros hermanos los monos consideran el futuro de modo complejo y tienen una conciencia altamente desarrollada", afirma Mathias Osvath, autor principal de un estudio publicado hoy en la revista Current Biology. Osvath explica que muchos machos dominantes lanzan piedras cuando se sienten vigilados, porque creen que se está invadiendo su territorio. El caso de Santino es distinto porque recoge los proyectiles con antelación, lo que denota una planificación y una premeditación.

Según Osvath, los investigadores han registrado muchos comportamientos en los simios que podrían conllevar una planificación, tanto en libertad como en cautiverio, pero por lo general no ha sido posible juzgar si estaban respondiendo a una necesidad presente o futura. Es el caso de un chimpancé que arranca una rama para pescar termitas o recoge una piedra para romper una nuez. "Los escépticos siempre pueden argumentar que les motiva una circunstancia inmediata y no futura", señala Osvath, para quien este campo de la investigación está "lleno de ideología" ya que a los humanos "les cuesta reconocer que un animal sea igual que ellos".

Otros experimentos con chimpancés y orangutanes realizados en la Universidad de Lund han venido a corroborar la teoría de que tienen la capacidad de hacer planes de futuro, aunque se ha argumentado que los animales estaban condicionados por los científicos. En contraste con el estado de extrema agitación que le caracteriza cuando arroja las piedras, "siempre está calmado cuando recoge o fabrica su munición", subraya Osvath. En opinión del científico, los chimpancés en general, al igual que otros animales, probablemente tengan la misma habilidad que Santino. "Creo que los chimpancés salvajes deben hacerlo incluso mejor ya que dependen de ello para su supervivencia diaria y el entorno de un zoológico es mucho menos complejo que el de un bosque", señala.