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La perpetuación del oso pardo depende de Furaco, Paca y Tola

La Fundación Oso de Asturias intenta, por segundo año, conseguir la reproducción en cautividad del plantígrado

El oso Furaco ha comenzado hoy a acercarse a Paca y Tola en el primer día de contactos para intentar su reproducción por segundo año consecutivo en el recinto que la Fundación Oso de Asturias (FOA) tiene en Proaza, a una treintena de kilómetros de la capital del Principado.

A las diez de la mañana, los expertos de la Fundación han juntado a los tres ejemplares en el mismo cercado, donde permanecerán durante los meses que dure el celo de las osas, que hoy no se han separado en ningún momento desde la llegada del semental.

Furaco, el macho cántabro traído del parque de Cabárceno hace poco menos de un año para consumar una reproducción que perpetúe la especie, ha intentado aproximarse a las hembras en varias ocasiones, pero ellas se han mostrado reacias y le han plantado cara enfrentándose a él.

Según el encargado de las instalaciones y cuidador de los animales, Roberto García, este es un buen síntoma, ya que el año pasado tanto Paca como Tola se limitaron a salir corriendo cada vez que el oso se aproximaba a ellas.

En la anterior ocasión, además de la novedad que suponía el intento de reproducción para las hembras, Furaco era un recién llegado a Asturias. Entonces, el traslado desde Cantabria a la nueva residencia en Proaza y la novedad que para las osas suponía la presencia de un macho no fueron factores que ayudasen a la procreación.

En esta ocasión, las circunstancias no son las mismas y el director de la Fundación Oso, Carlos Zapico, se ha mostrado esperanzado en que esta unión dé sus frutos.

De hecho, ha asegurado que en el momento en que una de las dos osas entre en celo, Furaco pasará a cortejar a la que esté más receptiva, por lo que la presencia de dos hembras no tiene por qué dificultar el apareamiento.

El periodo reproductivo tiene lugar durante los meses de mayo y junio, pero según ha contado García, se producen dos momentos diferentes durante esta etapa.

En primer lugar, una de las hembras debe estar en celo y permitir que el oso la cubra, momento tras el cual se produce un "descanso" hasta que el instinto surge de nuevo con más fuerza, y el macho procede a una segunda monta, aunque esto tampoco garantiza que el resultado final sea el deseado.

Pese a que Paca y Tola están aún en edad fértil y a que Furaco ya ha dado muestras de capacidad reproductiva, nada garantiza que alguna de las osas vaya a quedarse preñada.

Esta incógnita no es fácil de despejar, según cuenta Zapico, ya que no se sabrá si hay embarazo hasta la primavera que viene, tras el periodo de hibernación. Si alguna de las osas consiguiese quedarse preñada, el parto se producirá en la osera donde pasarán el letargo invernal por lo que, hasta que no salgan de él, no se sabrá el resultado.

Los expertos de la Fundación han indicado que no se puede saber con exactitud cuándo se va a producir la monta y que "hay que tener mucha paciencia", pero han asegurado que el seguimiento que se les hace a los animales es constante y que estarán "muy atentos" a cualquier evolución.