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Cinco preguntas para Herschel, el telescopio espacial que verá lo invisible

La Agencia Europea del Espacio ha lanzado un observatorio con ojos infrarrojos que volverá visible lo que nunca lo ha sido

Cuando miramos la Vía Láctea de noche vemos una banda luminosa que atraviesa el cielo, formada por la luz de los miles de millones de estrellas de nuestra galaxia. Sobre esta banda blanca se ven trazos negros: nubes densas de gas y polvo que bloquean la luz del fondo. Si en lugar de mirar el cielo a simple vista usáramos un detector de luz infrarroja, esas nubes de polvo serían transparentes, y podríamos ver dentro y detrás de ellas. En última instancia ésa será la labor del gigantesco telescopio espacial Herschel que ha lanzado la Agencia Europea del Espacio (ESA): revelar multitud de objetos, fenómenos y procesos que resultan invisibles para los telescopios que ven la misma luz que nuestros ojos. Herschel, con sus ojos infrarrojos, volverá visible lo que nunca lo ha sido hasta ahora.

Herschel es un largo y difícil proceso que ha durado más de una década, desde el dibujo conceptual en las pizarras de las universidades, hasta terminar en el interior del cohete que lo pondrá en órbita

Se espera una gran contribución de Herschel al estudio cosmológico de las galaxias más lejanas

El desarrollo del telescopio espacial Herschel ha sido un largo y difícil proceso que ha durado más de una década, desde el dibujo conceptual en las pizarras de las universidades, pasando por las numerosas fases de diseño industrial hasta terminar en el interior del cohete que lo ha puesto en órbita. Ha sido, además, un proceso en que han participado centenares de científicos e ingenieros de todos los Estados miembros de la ESA. Los tres instrumentos científicos han sido diseñados y desarrollados por grandes consorcios académicos e industriales, que incluyen contribuciones externas de individuos y organizaciones en Estados Unidos (coordinados por la NASA), Canadá, Polonia, Rusia y Taiwan.

¿Para qué tanto esfuerzo? La capacidad de Herschel de observar en el infrarrojo, junto con su enorme espejo primario de 3,5 metros de diámetro (el mayor jamás lanzado al espacio) y su gran precisión para determinar la composición química de los objetos estelares, hacen esperar grandes contribuciones de Herschel en prácticamente todas las áreas de investigación actual en astrofísica.

¿Cómo se formó el Sistema Solar? ¿Cómo surgió la vida?

Herschel analizará con gran detalle la composición química de los cuerpos del Sistema Solar, y más en concreto de los cometas. Esto permitirá mejorar enormemente nuestra teoría actual sobre la formación de los planetas y sobre la aparición de la vida en la Tierra. Los cometas son bolas de hielo sucio que mantienen una composición química muy parecida a la que debió de existir durante las primeras fases de formación del Sistema Solar, hace unos 4.500 millones de años.

¿De dónde viene el agua de la Tierra?

El estudio de los cometas, estos fósiles de nuestra prehistoria planetaria, puede aclarar, entre otras cosas, si el agua de los océanos de la Tierra llegó en asteroides o cometas que impactaron con su superficie -como se especula actualmente-, o si existía ya en el material del que se formó nuestro planeta. Las respuestas a cuestiones como ésta ayudan a estimar la probabilidad de que el proceso sea repetible y de que por lo tanto pueda haber vida en otros planetas.

¿Cómo se forman las estrellas? ¿Cuántas de ellas tienen planetas?

Es también fundamental tener acceso al interior de algunas nubes interestelares oscuras, en cuyo interior se están formando estrellas. Hoy sabemos que los planetas se forman a partir de un disco de material que rodea la estrella tras su formación. No obstante, cómo se forman exactamente las estrellas en estas nubes, cuántas de ellas pueden tener planetas y cuáles son los distintos tipos de planetas que se pueden formar son apasionantes cuestiones aún por resolver. Algunas de las respuestas a estas preguntas siguen ocultas dentro de estas nubes opacas; Herschel contribuirá a su esclarecimiento desvelándonos lo que ocurre en su interior.

¿Cómo se enriqueció químicamente el cosmos?

Se sabe que las primeras estrellas en las primeras galaxias se formaron principalmente a partir de hidrógeno, helio y litio. Los elementos más pesados, que son la base de toda la biología, fueron creados en el interior caliente de las estrellas y diseminados por el medio interestelar al morir éstas. Este proceso en cadena enriqueció gradualmente el medio interestelar hasta conducir al universo actual.

¿Cómo eran las primeras galaxias?

También esperamos una gran contribución de Herschel al estudio cosmológico de las galaxias más lejanas y débiles, que principalmente emiten en el infrarrojo y son sólo detectables con un telescopio gigante. Las galaxias más antiguas son magníficos especímenes del principio del tiempo, que ayudan a explicar cómo la materia y la energía se organizaron para dar lugar al universo que conocemos hoy.

Estas razones podrían justificar por sí mismas el enorme esfuerzo de desarrollo de este telescopio. No obstante, la respuesta más emocionante para la pregunta sobre qué descubrimientos nos traerá Herschel es la más sorprendente: aún no lo sabemos. Herschel nos permitirá observar el cielo en longitudes de onda en que nunca ha sido observado antes, y la historia de la astronomía está plagada de descubrimientos asociados a la observación del cielo en una nueva longitud de onda. Luego hay buenas razones para pensar que nos aguardan tiempos fascinantes.

Bruno Merín Martín, astrónomo de la ESA en el Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC, Madrid)