Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Pablo Soto: "No soy el héroe de las descargas"

Comienza el juicio contra el creador de varios programas de intercambio de archivos P2P. - Se enfrenta a una indemnización de 13 millones de euros

Pablo Soto, el joven que desarrolló el software de programas de intercambio de archivos P2P como Manolito, Blubster y Piolet, y que llegaron a rivalizar con otros de alcance internacional como eMule, Kazaa o Napster, despierta más expectación en los juzgados que el mismísimo presidente de la Generalitat Valenciana Francisco Camps.

Más de cincuenta periodistas se agolpaban este martes a las puertas del Juzgado número 4 de lo mercantil de Madrid en la céntrica Gran Vía a la espera de la llegada de este joven de 30 años al que la industria discográfica pide 13 millones de euros en compensación por las descargas de las canciones que hicieron los usuarios que utilizaron sus programas.

"No soy el cabeza de turco de nada pero tampoco me siento el héroe de las descargas", dijo Soto en declaraciones a los periodistas antes de entrar en la sala donde se va a celebrar el juicio. El acusado indicó que estaba tranquilo porque él sólo había desarrollado una herramienta (programas de software) y por tanto no se sentía responsable del uso que se hiciera con ella. "La tecnología es siempre neutral, no se puede acusar a ningún desarrollador de un programa por el uso que le den luego los usuarios".

Soto, vestido de traje pero con deportivas, indicó que "el propósito de la industria discográfica española al solicitarme una indemnización tan alta es simplemente hacerse publicidad, cosa que ya ha conseguido, y de paso lanzar la idea de que utilizar programas para descargarse contenidos de Internet es algo delictivo".

Por su parte Antonio Guisasola, presidente de Promusicae, la patronal de las discográficas que ejerce de acusación, señaló que la demanda se justifica no porque el acusado haya desarrollado sin más programas de software para la descarga de archivos, sino porque "como se demostrará en el juicio el acusado se enriquecía cobrando por esos programas y sus actualizaciones, sabiendo que se utilizaban para descargar contenidos protegidos por derechos de autor".

El juicio que este martes ha dado comienzo y que se prevé largo se produce además cuando el Gobierno tiene entre manos la patata caliente de legislar sobre las descargas de archivos a través de P2P, una vez que las partes en conflicto no se han puesto de acuerdo para sacar adelante una legislación de consenso.