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Ratoncitos con un gen humano del lenguaje chillan de forma distinta

Cientificos alemanes estudian los cambios evolutivos que dieron lugar al habla

Las crías de ratones transgénicos que tienen un gen humano relacionado con el lenguaje emiten chillidos ultrasónicos de tono ligeramente distinto a los ratones normales, ha comprobado un numeroso equipo de científicos que ha creado estos animales para conocer mejor la base del habla humana. La diferencia es muy leve, pero no anecdótica, creen los investigadores (en su mayor parte alemanes y liderados por el conocido experto en genética evolutiva Svante Paabo), que también han encontrado otros cambios más importantes, en los circuitos cerebrales.

Una pequeña diferencia en un gen que se descubrió en 1998, entre los chimpancés y los seres humanos, parece haber tenido una gran importancia para el desarrollo del habla y el lenguaje en estos últimos cuando el linaje humano se separó del de los chimpancés. Dado que la versión de este gen, el Foxp2, en el chimpancé es casi idéntica a la de los ratones, un gran equipo científico ha hecho ratones transgénicos a los que se les ha introducido el gen humano Foxp2 en sustitución del suyo propio y ha estudiado los resultados. "Los cambios en el Foxp2 ocurrieron en el curso de la evolución humana y son los que mejor explicarían los cambios genéticos que nos permiten hablar", ha señalado Wolfgang Enard, que ha dirigido el trabajo, publicado en Cell. "El desafío es cómo estudiarlos funcionalmente". Se cree que este gen es sólo uno de muchos relacionados con el lenguaje.

"Los humanos comparten vocalizaciones innatas con los animales", explican los investigadores para justificar su experimento, "pero además tienen una habilidad innata para aprender otras vocalizaciones". Por razones obvias, indican,los estudios necesarios para conocer la función de las diferencias genéticas entre humanos y chimpancés no se pueden hacer en ninguna de estas especies, por lo que han recurrido al ratón, que es un modelo razonablemente bueno de la versión ancestral humana.

Los cambios en el gen Foxp2 sólo han sido de dos aminoácidos a lo largo de la evolución humana, pero los ratones transgénicos que lo poseen muestran cambios notables en los circuitos cerebrales que se relacionan con el habla humana. Además, las crías vocalizan de forma distinta los ultrasonidos que emiten cuando se les saca del nido. A pesar de que el gen se expresa en muchos tejidos del organismo, los ratones transgénicos con el gen del habla humanizado no muestran otros efectos.

"En la actualidad, no sabemos lo suficiente", ha señalado Enard. "Una posibilidad es que las sustituciones de aminoácidos en Foxp2 contribuyeron a armonizar mejor el control motor necesario para la articulación, es decir, la capacidad humana única para aprender a coordinar los movimientos musculares en los pulmones, la laringe, la lengua y los labios que son necesarios para hablar. Creemos que futuros experimentos coordinados en los ratones, los humanos y en otros primates aclararán si esto es verdad".