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Muere una testigo de Jehová al negarse a recibir una transfusión de sangre

La mujer, de 61 años, sufrió un accidente de tráfico en Sevilla

Se negó a recibir una transfusión de sangre por ser testigo de Jehová. Recién accidentada y con una hemorragia peritoneal y laceraciones en el hígado y el bazo, escribió conscientemente un documento de voluntades anticipadas en el que rechazaba cualquier tipo de transfusión de hematíes. La mujer, de 61 años, ha muerto en el hospital del Valme de Sevilla por pérdida de sangre. Los médicos la operaron de urgencia y solventaron sus lesiones, pero tuvieron que respetar su decisión de rechazar sangre por ser mayor de edad.

La mujer, que sufrió un accidente de tráfico el pasado sábado a las 11.00 en la autovía Sevilla-Cádiz a la altura de Los Palacios (Sevilla) y fue trasladada en un helicóptero del 061 al hospital, ha sido enterrada este domingo en el cementerio de Dos Hermanas, (Sevilla). La Guardia Civil ha abierto una investigación y ha puesto los hechos en conocimiento del juzgado de guardia de Sevilla.

Una sentencia del Tribunal Supremo de 14 de abril de 1.993 dispone que "la libertad religiosa, reconocida como derecho fundamental en el artículo 16 de la Constitución española y regulada por la Ley Orgánica 7/80, de 5 de julio, obviamente ampara la decisión del beneficiario de la Seguridad Social que no acepte el tratamiento médico por sus servicios indicado, cuya coactiva realización, indudablemente supondría una vulneración flagrante de tal derecho [...]".

Según la pagina web oficial de la Atalaya, una de las revistas gratuitas de la religión, el motivo del rechazo de las transfusiones está en la interpretación de los testigos de Jehová de algunos versículos de la Biblia, como el Levítico 3:17: "Éste será un estatuto perpetuo a través de vuestras generaciones. En cualquier lugar que habitéis, no comeréis nada de sebo ni nada de sangre", o Hechos 15:29:"que os abstengáis de cosas sacrificadas a los ídolos, de sangre, de lo estrangulado y de fornicación. Si os guardáis de tales cosas, haréis bien. Que os vaya bien". Dentro de la propia religion hay voces críticas con este precepto y que piden que este "asunto de la sangre" sea reformado.

La prohibición de las transfusiones fue promulgada en el número de julio de 1945 de la Atalaya en Estados Unidos, más de 30 años después de los primeros usos de sangre almacenada durante la Primera Guerra Mundial y 24 años tras la creación del primer Banco de Sangre en Londres.