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¡Se busca jóvenes astrónomos!

Cómo convertirse en un científico y trabajar en la Agencia Europea del Espacio

España acaba de inaugurar un telescopio gigante -el Gran Telescopio Canarias (GTC), con un espejo de 10,4 metros de diámetro-, pertenece a la organización astronómica internacional con los mejores telescopios del planeta (ESO) y además tiene un papel cada vez más importante en las misiones de la Agencia Europea del Espacio (ESA). Aún así, los astrónomos españoles alertan de que el relevo generacional está en peligro. Así que... ¡se buscan nuevos astrónomos y astrónomas! Jóvenes dispuestos a embarcarse en la aventura de explorar el cosmos. Pero... ¿en qué consiste el trabajo de un astrónomo en la agencia espacial? ¿cómo acaba un joven investigador español trabajando para la ESA? ¿cómo es de difícil y qué obstáculos ha de sortear? He aquí una historia con final feliz de alguien que aceptó el reto.

Fueron muchas las noches casi sin dormir para preparar las propuestas de observación, necesarias para obtener las noches de telescopio

Hola. Me llamo Bruno y desde hace poco más de un año soy científico de procesado de datos y calibración de Herschel en la ESA. Hoy en día se considera que hacer una tesis doctoral no es precisamente el método más seguro para encontrar trabajo. No obstante, la elección no es tan descabellada como parece, ni siquiera en tiempos de crisis. Hay muchos ejemplos que demuestran que dedicarse a la investigación no sólo es un reto intelectual apasionante, sino que además es compatible con conseguir un buen trabajo. Yo soy un afortunado ejemplo de ello y esta es mi historia.

Hice la carrera de Ciencias Físicas en la Universidad Autónoma de Madrid y conseguí una beca de doctorado en el LAEFF (el laboratorio de Astrofísica del INTA en Madrid). El trabajo diario de un estudiante de doctorado es a ratos tedioso y requiere mucha constancia. Aunque quien se ha dedicado a esto sabe que también es un ejercicio muy estimulante. El objetivo es completar un gigantesco puzzle en la cabeza que explique tanto las observaciones propias como otros hallazgos publicados en revistas especializadas por otros grupos.

Trabajo en Holanda

Al terminar mi tesis pasé unos meses difíciles sin financiación pero finalmente conseguí una beca de posdoctorado para trabajar dos años en el Observatorio Astronómico de la Universidad de Leiden, en Holanda. Esta experiencia fue apabullante: el grupo holandés pronto me involucró en sus numerosas actividades y fueron unos años de intensísimo trabajo y aprendizaje. Nada parecido a la aburrida vida que se le atribuye a los investigadores. Durante este periodo trabajé con un grupo muy bien coordinado de investigadores entusiastas y muy experimentados. Fueron muchas las noches casi sin dormir para terminar de preparar las propuestas de observación, necesarias para obtener las noches de telescopio, así como otras tantas observando y escribiendo las conclusiones en artículos científicos. Este frenético bautismo en el mundo de la Astronomía internacional me dio a cambio una buena perspectiva de su funcionamiento.

Después de los dos años en Leiden obtuve una beca de posdoctorado de la ESA (Research Fellowship en inglés) en su sede de Holanda, la llamada ESTEC. En ESTEC, el mayor centro de la ESA, se desarrollan de principio a fin satélites con aplicaciones diversas. Allí trabajan los mejores ingenieros de la industria aeroespacial europea. En ESTEC conocí el enorme trabajo que hay detrás de cada satélite, los estrictos ciclos de pruebas y la meticulosa planificación que se hace de todo el proceso desde el diseño del satélite, hasta las operaciones y la explotación de sus datos.

Colaboración en el telescopio 'Herschel'

Tras estos cuatro años en Holanda, tengo la gran fortuna de trabajar ahora en ESAC, el centro de operaciones científicas de la ESA en Madrid. Aquí colaboro como científico en el equipo del Telescopio Espacial Herschel, lanzado el 14 de mayo de este año. Herschel es una de las misiones estrella de la agencia, el mayor telescopio espacial infrarrojo en órbita. Desde aquí se opera el telescopio, se procesan las observaciones y se gestiona la relación con los astrónomos que solicitan y obtienen tiempo de observación con él. Mi trabajo, además de continuar con mis investigaciones, consiste en mejorar el programa de tratamiento de datos para optimizar en todo lo posible el uso científico de las observaciones del telescopio, además de comprobar el estado de salud del satélite. Ahora me encuentro a ambos lados de la mesa: el del cliente y el del proveedor de datos. Desde el primer lado, el del investigador, disfruto del gran potencial de descubrimiento que trae Herschel a muchos campos de investigación. Desde el otro, el del proveedor de datos, trabajo codo con codo con un gran equipo de profesionales en el frenético día a día, a fin de hacer posibles dichos descubrimientos. Aquí me fascina la compleja maquinaria humana y el gran trabajo de ingeniería que hay detrás de cada observación de un telescopio espacial. Estar en ambos lados me da una perspectiva muy interesante: es como conocer al Mago de Oz y descubrir después los complicados engranajes que operan su magia.

Para finalizar, si debo mirar atrás y dar la clave de lo que me ha traído hasta aquí, la respuesta es muy sencilla: no existe ninguna clave. Sólo diría que, independientemente de lo que hagas, conviene hacerlo con toda la intensidad y entusiasmo que te sea posible, manteniendo siempre los ojos bien abiertos a cualquier cambio de rumbo que el azar te brinde y sin tener miedo a los nuevos retos, por muy difíciles que parezcan.

Bruno Merín es astrónomo de la ESA