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"¿Dónde está el Ministerio de Medio Ambiente?"

Los ecologistas critican que mientras Zapatero asume el discurso ecologista la ministra de Medio Ambiente fulmina planes de la pasada legislatura - Menos de la mitad de los españoles conoce a Elena Espinosa pese a llevar en el cargo desde 2004

Dice un proverbio oriental que el clavo que más sobresale es el que se lleva el golpe más fuerte. Elena Espinosa parece conocer el refrán. Transparente ante la opinión pública, gris ante la prensa, fue la elegida por Moncloa para sustituir en el Ministerio de Medio Ambiente a Cristina Narbona, lenguaraz (incluso en exceso) y con un perfil público tan alto que se entrometía en políticas de otros departamentos.

Espinosa comenzó de forma callada a demoler los planes más polémicos de la pasada legislatura (desde la ley de Aguas a la recuperación de la costa o las intromisiones en materia energética). Pero llegó la crisis y Zapatero retomó el discurso ecologista en su Ley de Economía Sostenible. Las principales asociaciones ecologistas han puesto de manifiesto hoy la contradicción y en una rueda de prensa conjunta han presentado su preocupación por la dilución de la política ecológica: "¿Dónde está el Ministerio de Medio Ambiente?", se han preguntado Greenpeace, WWF, SEO/Birdlife, Ecologistas en Acción y Amigos de la Tierra.

"Estamos preocupados por la deriva que lleva el medio ambiente", señaló el secretario general de WWF, Juan Carlos del Olmo. "No basta con decir que hay que luchar contra el cambio climático o detener la pérdida de la biodiversidad, sino que hay que adoptar políticas concretas", subrayó Alejandro Sánchez, de SEO/Birdlife. El director ejecutivo de Greenpeace, Juan López de Uralde, afirmó que las políticas de los distintos ministerios se "contraponen constantemente". Además, aseguró que para las organizaciones ecologistas el medio ambiente, al haberse integrado con Agricultura y Pesca hace un año y medio, "lejos de fortalecerse se ha debilitado, porque los sectores agrícolas y pesqueros tienen cada vez un peso mayor". Por eso considera que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, "se ha equivocado" y "debe rectificar" y volver a separar los departamentos, porque el medio ambiente ahora "no tiene peso fuerte" en el Consejo de Ministros.

Espinosa es uno de las cuatro miembros del ejecutivo de Zapatero que sobrevive desde 2004 (junto a De la Vega, Salgado y Moratinos). Pese a ello, y a sus enormes competencias, más de la mitad de los españoles (el 51,9%) no la conoce (barómetro del CIS de julio de 2009). El dato es sorprendente porque Esinosa, como ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, tiene competencias sobre agricultura, pesca, alimentación, biodiversidad, agua, incendios, cambio climático, linces, parques nacionales, caza...

Más allá del tono, hay ejemplos concretos de la rebaja de la política. Si en la pasada legislatura Narbona inició un plan para recuperar la costa ahora ya no existe. Los acuerdos del Consejo de Ministros para expropiar hoteles como el Algarrobico son abandonados mediante una simple orden del Delegado del Gobierno en Andalucía. La pasada legislatura, Narbona y su equipo se opusieron al cierre de la M-50 en Madrid porque requería tunelar el espacio protegido de El Pardo. En una de sus primeras declaraciones como ministro de Fomento, José Blanco avaló la obra. El plan de 3.000 millones presentado por Zapatero y el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, en 2006 para recuperar Las Tablas de Daimiel apenas avanza.

El impulso del coche eléctrico y del ahorro energético lo lleva el ministro de Industria, Miguel Sebastián. El de Medio Ambiente ya apenas opina públicamente en materia energética, ni cuando Industria corta las ayudas a las renovables ni cuando se decide una prórroga/cierre a una nuclear, como la de Garoña. Sólo de forma interna, Medio Ambiente intentó en ese caso intervenir para cerrar la central en 2011. Pero sus informes sobre el impacto que el mejillón cebra podía tener sobre la central o el intento de someter la prórroga a evaluación de impacto ambiental fueron desechadas por Industria sin problema.

En año y medio, Medio Ambiente apenas ha enviado leyes al Congreso sobre la materia (sí sobre agricultura). Está en tramitación la ley que rebaja los plazos de la Declaración de Impacto Ambiental (pese a que el atasco en ese trámite aumentó el año pasado) y, a través de una ley de otro ministerio, una reforma de la Ley de Costas para que los dueños puedan comprar y vender las casas construidas legalmente antes de 1988.

Hay malestar dentro de los ex altos cargos del Gobierno por la gestión del actual equipo. El equipo de Narbona considera que sus sucesores son "políticos en el peor sentido de la palabra, en el de ir día a día sin creer en nada", comentan en privado entre ellos. Critican que el equipo de Espinosa viene de Agricultura y que de la protección de la costa o la biodiversidad "ni saben ni les interesa".

Por el contrario, entre los actuales responsables del ministerio se extiende la sensación de que la pasada legislatura la política fue más de cara a la galería que de gestión, y que sus enfrentamientos con las comunidades autónomas por el agua o la costa no llevaron a nada más que a erosionar el Gobierno sin solucionar los problemas de los ciudadanos.

Zapatero derogó el trasvase del Ebro y Narbona anunció un enorme plan de desaladoras que, debido a los retrasos, sigue sin estar terminado. A cambio, Narbona fue a Murcia a defender su plan y a que le partieran la cara si hacía falta (una vez tuvo que salir de una acto escoltada por la policía). Espinosa, en cambio, planea un nuevo trasvase desde Extremadura al Segura pero públicamente lo niega y apenas ha visitado Murcia. Cuando lo ha hecho elude hablar de agua con el argumento de que lo hará cuando estén terminados los planes de cuenca.

Con esta política sigilosa, las relaciones con las comunidades autónomas son mejores y el Ejecutivo considera que, en parte gracias a esto, está encauzando el Estatuto de Castilla-La Mancha para mantener el trasvase del Tajo al Segura y sofocando la guerra del agua.