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Obama ordena a los fiscales del Estado que no persigan el consumo médico de marihuana

La medida del Departamento de Justicia significa un giro respecto a las directrices del ex presidente George Bush, que mantuvo la persecución de cualquier consumo de cannabis

El gobierno del presidente Barack Obama ha ordenado a los fiscales de la administración pública que no persigan a aquellas personas que utilicen marihuana con fines médicos en aquellos 14 Estados en los que su uso terapéutico es legal, como California, Nuevo México o Maine.

Esta decisión del Departamento de Justicia significa un importante giro respecto a las directrices del ex presidente George Bush, que mantuvo la persecución de cualquier consumo de marihuana aunque las leyes estatales lo consideraran legal. Al mismo tiempo, es una medida que podría estimular nuevas iniciativas hacia la legalización de la marihuana en aquellos lugares en los que esa posibilidad está siendo discutida.

"No será una prioridad el uso de recursos federales para perseguir a aquellos pacientes que sufran enfermedades serias, o a sus cuidadores, si cumplen con las leyes estatales sobre el uso médico de la marihuana, pero no toleraremos que los traficantes de droga se escondan tras el reclamo del cumplimiento de las leyes estatales para enmascarar actividades claramente ilegales", dijo el fiscal general (ministro de Justicia) Eric Holder, en un memorando público difundido este domingo.

En California, por ejemplo, es legal consumir marihuana por motivos médicos desde 1996, cuando la medida fue aprobada por una votación popular. Desde entonces, se ha consolidado toda una industria de cultivo y venta de esta droga a través de cooperativas y organizaciones sin ánimo de lucro. No obtener beneficios es el requisito imprescindible para regentar un establecimiento de ese tipo.

Las autoridades locales de Los Ángeles consideran que, sólo en esa ciudad, hay más de un millar de tiendas de marihuana. El ayuntamiento angeleño anunció recientemente que la policía local comenzará a realizar registros rutinarios para detener a aquellos vendedores que, ocultamente, estén obteniendo beneficios por la venta del cannabis.

La Administración del ex presidente Bush defendió siempre el argumento de que no hay evidencias científicas de que la marihuana ayude en el tratamiento de enfermedades como el cáncer, la fibromialgia o la esclerosis múltiple. Una de sus últimas medidas al respecto fue la difusión de un informe clínico, elaborado por la agencia antidroga, que aseguraba que la marihuana eleva en un 40% el riesgo de padecer trastornos mentales y nerviosos, como depresión, ansiedad e incluso esquizofrenia.

Las organizaciones que defienden su consumo aseguran que ayuda a muchos pacientes a mitigar dolores intensos; a reducir náuseas y vómitos, y a combatir la pérdida de apetito. Estos grupos pidieron ayer al presidente medidas más contundentes. "Es hora de que la Administración de Obama apruebe nuevas leyes federales que acaben con la prohibición irracional de la marihuana para usos terapéuticos", dijo Ethan Nadelmann, director ejecutivo de la organización Drug Policy Alliance.

A pesar de no ser una despenalización del consumo médico de la marihuana, la normativa da garantías a los pacientes que la consumen de que pueden hacerlo sin temor a posibles represalias federales. Dese ahora, los fiscales públicos de los 14 Estados donde el uso médico de esa droga es legal se centrarán en grandes operaciones de venta de droga, en su distribución en colegios o en lavado de dinero.