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Martínez Camino: "Los que votan la reforma de la ley del aborto están en pecado"

El portavoz de los obispos dice que los que apoyen la reforma no están excomulgados pero recuerda que no pueden comulgar.- "Los poderes públicos actúan con independencia de las creencias religiosas", ha recordado la vicepresidenta De la Vega

El portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, ha asegurado hoy que los católicos que apoyen la reforma de la ley del aborto están "en situación de pecado", aunque no quedan excomulgados. De manera que los parlamentarios favorables a la reforma propuesta por el Gobierno socialista, cuya tramitación aprobó ayer el Congreso por mayoría absoluta, no podrán comulgar hasta que reconozcan que se han equivocado. La admonición episcopal ya ha recibido la respuesta del Gobierno: "Los poderes públicos actúan con independencia de las creencias religiosas", ha recordado la vicepresidente María Teresa Fernández de la Vega, en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros.

Camino ha insistido en que aquellos quienes hayan votado a favor a la reforma de la Ley del Aborto, que incluye medidas como que las chicas de 16 y 17 años puedan abortar sin avisar a los progenitores, están en "una situación objetiva de pecado", según ha señalado el secretario del Episcopado esta mañana en una rueda de prensa. La Iglesia, ha añadido Martínez Camino, "no juzga la culpabilidad subjetiva" de cada individuo, sino que sólo contempla su oposición "a una doctrina moral de la Iglesia". Una idea que ya ha sido respondida desde el Ejecutivo: "El concepto de pecado se sitúa en el ámbito de las creencias y no tiene cabida en el ordenamiento jurídico", ha recordado De la Vega. La vicepresidenta ha incidido en que la reforma de la ley del aborto tiene el objetivo de que las mujeres que quieran interrumpir su embarazo cuenten con las necesarias garantías de seguridad.

Presiones al Parlamento

El propio Martínez Camino fue quien el pasado 10 de noviembre presionó a los parlamentarios católicos que manifestaron la intención de apoyar la reforma de la ley del aborto. "Quien apoye, vote o promueva esa ley está en pecado mortal público y no puede ser admitido a la sagrada comunión", dijo entonces el obispo auxiliar del cardenal Antonio María Rouco en Madrid y secretario de la Conferencia Episcopal Española. Y fue más allá: "Quitar la vida a un ser humano es contradictorio con la fe católica. Quien contribuya a ello está en la herejía y, por tanto, excomulgado". Por si quedase alguna duda sobre los aludidos, el prelado ha proclamado que esa doctrina episcopal "vale para todos los católicos, estén en el partido que estén y por encima de lo que les diga su partido".