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El Consejo de Europa debatirá la alerta por la nueva gripe

El parlamentario alemán Wolfgang Wodarg acusa a los laboratorios de exagerar la alarma

La resaca de la alerta creada por la aparición el pasado mes de abril de un nuevo virus de la gripe hasta su práctica desactivación actual, pasando por la declaración de pandemia hecha por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 11 de junio del año pasado, ha llegado al Consejo de Europa. El parlamentario de este organismo Wolfgang Wodarg ha impulsado una iniciativa para que se investigue el posible papel de los laboratorios farmacéuticos en exagerar los riesgos de esta enfermedad, con el fin de aumentar sus ventas de vacunas o tratamientos. La sesión tendrá lugar el mes que viene.

Wodarg, médico epidemiólogo, afirma en su web que "la OMS, en cooperación con algunas de las grandes compañías farmacéuticas y sus científicos, redefinieron el nivel pandémico y redujeron el umbral de alarma. Estos nuevos estándares obligaron a los políticos de la mayoría de los países a reaccionar inmediatamente y firmar acuerdos comerciales para adquirir adicionales vacunas nuevas contra la nueva gripe, y gastar millones de dólares para responder al alarmante escenario que el Big Pharma (nombre literario para el lobby de las farmacéuticas), los medios de comunicación y la OMS estaban propagando".

La acusación no es nueva, y se centra en una supuesta redefinición de la situación de pandemia hecha por la OMS en mayo. De acuerdo con los protocolos que se establecieron cuando se empezó a vigilar la anterior posible pandemia, la de la gripe aviar, ésta se declara cuando hay un virus que se propaga fácilmente entre personas de dos o más áreas geográficas (un reparto que se corresponde a rasgos generales con los continentes). El punto de discusión está en si basta con que la enfermedad se transmita fácilmente o si hace falta que, además, sea grave. Aunque los portavoces y los asesores de la OMS niegan que este aspecto se haya omitido (y algunos admiten ahora que probablemente habrá que tenerlo en cuenta en el futuro), un periodista de CNN encontró en mayo que había documentos de la organización que sí hablaban de la gravedad. Cuando advirtió a la OMS, ésta revisó sus webs, y lo modificó, con lo que dio pie a las sospechas.

La organización no era ajena a que, dado que al final la epidemia no estaba siendo más mortal que la de otros años, iba a estar en el punto de mira. Ya el pasado 3 de diciembre colgó de su página un documento en el que afirmaba que era "consciente de algunas dudas, manifestadas por los medios de comunicación, de que los vínculos de los expertos de los organismos consultores de la OMS con la industria farmacéutica podían influir sus decisiones, especialmente aquellas relacionadas con la pandemia de gripe". El texto concluía que las críticas eran "comprensibles, pero infundadas". "La OMS ha manifestado de manera constante que el impacto de la pandemia de gripe era moderado. La OMS ha recordado insistentemente a la comunidad médica, al público y los medios de comunicación que la inmensa mayoría de los pacientes sufren una gripe leve que se recupera en una semana, incluso sin necesitar tratamiento. Aunque los virus de la gripe son impredecibles, ase espera que este impacto moderado continúe a través de la duración de la pandemia", insiste la OMS. En la misma línea, la directora de la OMS, Margaret Chan, dijo poco después que no se arrepentía de las medidas tomadas y que las volvería a repetir. También la ministra de Sanidad española, Trinidad Jiménez, dijo a finales de diciembre lo mismo en una entrevista concedida a EL PAÍS.

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