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Los españoles del Consejo de Europa se desmarcan de las críticas a la OMS por la gripe A

La iniciativa del alemán Wodarg afirma que se "han causado grandes daños a algunos de los pacientes vacunados"

Cuatro días antes de que la Comisión de Asuntos Sociales del Consejo de Europa escuche a los representantes de la OMS y de las farmacéuticas para ver si hubo algún tipo de presión irregular en la actuación de la agencia internacional, los dos parlamentarios españoles que firmaron la propuesta, Fátima Aburto (PSOE) y Agustín Conde (PP), no reconocen el texto lo que ellos avalaron. Ambos admiten (en persona Aburto, a través de un portavoz Conde) que la iniciativa presentada por el alemán Wolfgang Wodarg (socialista) es "demasiado dura" y que no se ajusta a lo que ellos creían que estaban apoyando.

"Es un texto muy duro. No se corresponde con mi intención", afirma Aburto. Ella lo que quería era que "se hiciera una auditoría, para que se corrija si algo se hizo mal, pero con la idea más bien de fortalecer a la OMS", ha dicho la diputada del PSOE.

Conde explicó que él lo que apoya es que se "elaboren protocolos que eviten la propagación de una alarma innecesaria en caso de pandemia".

Si eso fue así, no lo consiguieron. El texto, redactado por Wodarg (que ayer no quiso hablar con este periódico) es mucho más duro que todo eso. Sin cautelas, da por hechas las conclusiones de la investigación que se va a producir la semana que viene. Así, empieza acusando a los laboratorios de haber influido "en los científicos y en las agencias oficiales, responsables de la salud pública, para alarmar a los gobiernos de todo el mundo y promover sus medicamentos y vacunas patentados contra la gripe". Como consecuencia, "han expuesto innecesariamente a millones de personas sanas a los riesgos secundarios desconocidos de unas vacunas insuficientemente probadas", añade el texto del alemán. "Han causado grandes daños no sólo a algunos de los pacientes vacunados y a los presupuestos de sanidad pública", continúa.

Aburto afirma que cuando apoyó la iniciativa informó al Ministerio de Sanidad. "Es evidente que las empresas presionan", pero eso es "incluso legítimo; otra cosa es lo que el político decida", ha dicho la parlamentaria, que es vicepresidenta de la Comisión de Sanidad del Congreso español.

La diputada del PSOE explica que la propuesta de abrir un debate sobre el asunto se aprobó por unanimidad al final de una sesión en la que ni siquiera estaba en el orden del día, e incluso dudó de que el tema llegue al plenario del jueves próximo.

Por su parte el portavoz de Conde, que es senador del PP, explicó que en el Consejo de Europa es habitual que unos parlamentarios firmen las propuestas de otros "por compromiso o por afinidad", sin que eso implique que se conozca a fondo y mucho menos que se apoye, aunque recuerda que lo que le propusieron era "muy light". "Si no las firman parlamentarios de varios grupos y países no se debaten", explicó.