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Las sociedades científicas rechazan el borrador de ley de la ciencia

El departamento de Cristina Garmendia no ejecutó el 22% de su presupuesto en 2009, pese a que ya fue un año de gasto restrictivo

En el borrador de la nueva ley de la ciencia, propuesto por el Ministerio de Ciencia e Innovación, "falta una apuesta prioritaria por la calidad, la internacionalidad y la competitividad", según el informe elaborado por la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE). La ley "no va a servir para darle a la ciencia española la competitividad global que requiere, por eso creemos que su aprobación con el contenido actual no es conveniente", ha comentado Joan Guinovart, presidente de la COSCE. Los análisis elaborados por los expertos de esta organización presentan "un panorama descorazonador para la ciencia, que en este momento se enfrenta a una drástica reducción de sus recursos y a una propuesta de ley que no aporta soluciones a sus verdaderos problemas".

Juan Luis Vázquez, presidente de la comisión que ha estudiado el borrador de ley de la ciencia, ha resumido: "El problema prioritario del sistema español de ciencia es el de transformar un sistema moderadamente exitoso como el actual en otro que le permita alcanzar niveles de alto rendimiento".

Junto al informe sobre la ley, la COSCE ha presentado el estudio que hace cada año sobre los presupuestos del conjunto de la I+D+i en España. "El gasto financiero (las subvenciones) este año cae un 14,46% respecto al año pasado, con lo que se sitúa en un nivel ligeramente superior al de 2005, sin alcanzar el de 2006", ha destacado José de No, uno de los expertos que han elaborado el informe. En esa reducción del 14,46%, corresponde a la investigación civil una caída del 13,62% y de un 24,91% a la investigación militar. "De las subvenciones depende mayoritariamente la comunidad científica", recuerda la COSCE. Sin embargo, los gastos financieros, es decir los créditos reembolsables, aumentan el 3,73% en el conjunto de la I+D+i española en 2010. El total de ambas partidas (gastos financieros y no financieros) supone una caída presupuestaria del 4,12% (-1,5% en I+D+i civil y -18,91% en I+D+i militar). "Es un presupuesto maquillado con el incremento de los créditos, y aún así baja respecto a 2009", ha dicho Guinovart.

José Molero, también autor del informe de presupuestos, ha destacado el hecho de que, aunque en 2009 ya hubo unos presupuestos restrictivos de I+D, el Ministerio de Ciencia e Innovación dejó de ejecutar algo más de un 22% de su presupuesto, siendo el departamento con ejecución más baja, pese a que el total de todos ellos ronda el 95%. "No sabemos a qué se debe esto -señala Molero-; desde luego, una forma de ahorrar es no gastar, pero también puede ser que este ministerio no esté bien estructurado".

En cuanto al análisis de la COSCE sobre el borrador de ley, presentado por Vázquez y Vicente Lafarga, se destaca que el documento, "o bien no plantea los problemas de la ciencia, o lo hace a un nivel de generalidad inaceptable". Según han explicado estos científicos, los problemas fundamentales que justifican la nueva ley pueden concretarse en: buscar un camino de excelencia en un sistema de investigación que, en la actualidad, es amplio pero no suficientemente competitivo; adaptar la legislación a la existencia de las comunidades autónomas; adaptarse a un contexto globalizado, ampliando la flexibilidad, la movilidad y la inserción de profesionales excelentes y mejorar el contacto profesional con el sector privado, la industria y la sociedad.

Para los expertos, "ninguno de estos aspectos se resuelve" en el borrador presentado, lo que convierte la propuesta "en una simple reorganización administrativa más que en un proyecto de reforma a largo plazo con objetivos claros y ambiciosos".

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