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Los ministros europeos admiten fallos en las reformas de Bolonia

La asociación europea de estudiantes, satisfecha por "la prueba de honestidad política" de los responsables del proceso de convergencia universitaria

Los estudiantes europeos llegaron a Viena para que se les escuchara y parece que así ha sido. La declaración de los responsables de Educación de los 47 países que conforman el proceso de Bolonia (el compromiso para hacer una universidad europea homologable), tras la reunión de los dos últimos días en Budapest y Viena, dedica uno de sus 13 puntos a decir que se dan por aludidos por las protestas y que intentarán mejorar por donde aconsejan los informes presentados por las asociaciones de estudiantes, las universidades o los sindicatos de profesores, entre otros. "Las recientes protestas en algunos países, en parte dirigidas contra medidas no relacionadas con el proceso de Bolonia, nos han recordado que algunos de los objetivos y reformas de Bolonia no se han desarrollado bien y tampoco se han explicado bien. Reconocemos y tendremos en cuenta las voces críticas que se han levantado entre el profesorado y los estudiantes", dice el texto. Aunque también afirma que se ha recorrido mucho camino y muchas cosas se han hecho correctamente, por lo que cabe estar razonablemente satisfechos, señala los puntos críticos que se deben mejorar: facilitar mayor movilidad a los estudiantes y a los profesores, mejorar la enseñanza y el aprendizaje, mejorar las salidas laborales de los graduados y ofrecer una educación de mayor calidad para todos.

Ligia Deca, presidenta de la Asociación Europea de Estudiantes (ESU, en siglas en inglés), que hizo un comunicado muy crítico con el rumbo que está tomando el proceso, ha recibido la declaración casi como una victoria. "Estamos contentos con la declaración final" por "la prueba de honestidad política de aceptar que la aplicación de Bolonia ha estado lejos de ser perfecta", ha dicho. Deca se mostró satisfecha por la importancia que se ha dado en la reunión a la dimensión social, pero alertó sobre la urgente necesidad de mejorar la inserción laboral de los nuevos titulados de Bolonia. "La inserción laboral es crucial. Se debe convencer a quienes emplean de que los titulados están bien formados", indicó. Varios miles de alumnos, procedentes de organizaciones universitarias asamblearias, se han desplazado también a Viena a protestar contra el proceso. Conscientes de que no pueden parar el cambio, su pretensión era que al menos se escucharan sus quejas.

"Es un gran proyecto para Europa, pero debe ser explicado para que quede como una de las grandes aportaciones de este principio de siglo a lo que es la construcción europea", aseguró el secretario de Estado de Universidades de España, Màrius Rubiralta, que admitió que el proyecto ha estado en sus inicios "muy centrado en el aspecto técnico" y poco en la dimensión social.