"El cambio climático fomentará los Estados fallidos y los regímenes autoritarios"

Universidades europeas y asiáticas advierten de las consecuencias políticas del calentamiento global y de sus efectos en la producción de alimentos y agua

PATRICIA R. BLANCO Madrid 23 MAR 2010 - 10:22 CET

De los desastres naturales y la escasez de agua y alimentos a los autoritarismos. Las consecuencias del calentamiento global trascienden los nocivos efectos sobre el medio ambiente y apuntan contra la estabilidad de los sistemas políticos y la seguridad humana. "El cambio climático provocará el profundo empobrecimiento de muchas zonas y fomentará la aparición de Estados fallidos y regímenes autoritarios", considera Antonio Marquina, coautor y editor de Global Warming and Climate Change, que mañana presenta en Casa Asia-Madrid, junto al director del CNI, Félix Sanz Roldán, y el secretario general de Política de Defensa, Luis Cuesta.

Los conflictos por la escasez de agua y alimentos y los flujos migratorios derivados de los problemas medioambientales afectarán a los sistemas políticos a medio plazo, poniendo el límite temporal en 2050. Habrá países, sobre todo en Asia y en Oriente Próximo, que refuercen los sistemas autoritarios para sobrevivir. Otros, los más pobres, no podrán afrontar los desastres derivados del cambio climático y se convertirán en Estados fallidos. "El empobrecimiento de determinadas zonas y los costes de adaptación son factores que no se han tenido en cuenta incluso en modelos para las predicciones del crecimiento económico de zonas y países", sostiene Marquina.

"Si se une el deseo de los países en desarrollo de seguir creciendo con la visión política de que ese crecimiento es exitoso pese al deterioro ambiental, los Gobiernos intentarán controlar cualquier obstáculo para mantener ese ritmo de crecimiento", añade Rosa de Vidania, directora del Departamento de Medio Ambiente del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas, que también participa mañana en la presentación del libro.

Prepararse para los cambios

Sin necesidad de hacer predicciones, hay realidades incuestionables que evidencian los efectos del calentamiento global: "Ya no se pueden negar hechos como la reducción del agua de la cuenca de los ríos o los cambios en la estacionalidad en las precipitaciones con sus consecuencias para la agricultura", continúa Marquina. Por eso, junto a las políticas destinadas a la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, el catedrático de Seguridad y Cooperación en la Universidad Complutense de Madrid subraya la importancia de desarrollar políticas de adaptación: "Hay que diseñar, por ejemplo, programas para el tratamiento y recogida del agua o para la preparación de nuevos cultivos ante la alteración de los periodos de lluvias".

Lejos de ser alarmista, Global Warming and Climate Change -un libro resultado de la investigación desarrollada por la red de universidades Europa-Asia (ASEM)- propone una visión de escenarios posibles en función de la situación medioambiental actual y de sus perspectivas de evolución. En el Mediterráneo, por ejemplo, las producciones de alimentos están prácticamente al límite, especialmente en el norte de África. "En estos países ya se importa buena parte de los alimentos que se consumen", explica el editor del libro, y la situación se agravará si se agudizan los efectos del cambio climático y no se aplican las políticas de adaptación adecuadas, que, fuera de la Unión Europea, son prácticamente inexistentes.

Los desastres naturales empeorarán la situación. La subida del nivel del mar, que las opiniones científicas más optimistas sitúan en 0,5 metros en este siglo, anegará el delta del Nilo y vastas extensiones de cultivo del sureste asiático, que hasta ahora no ha sufrido carencias de lluvia y no ha visto afectada su producción agrícola.

Pero para que sean factibles las políticas de adaptación a los escenarios futuros que resultarán del cambio climático, la toma de medidas para reducir las emisiones de gases a la atmósfera, que fracasó en la Cumbre de Copenhague, sigue siendo urgente. Según señala Marquina, "si en 2020 no se consigue frenar el aumento de temperaturas y ésta sube en más de dos grados, las políticas de adaptación serán inviables por su coste".

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