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El vertido del golfo de México se extiende frente al Misisipi

Podría afectar a las grandes reservas de ostras y gambas de las que vive buena parte de la región.- Fracasa el intento de BP de sellar una de las fugas

La gran marea negra de petróleo que acecha las costas del golfo de México se ha trasladado este domingo hacia el oeste, según ha anunciado el Gobierno del Estado de Luisiana, siguiendo la trayectoria que más temen los pescadores que suelen faenar en el delta del río Misisipi, ya que podría afectar a las grandes reservas de ostras y gambas de las que vive buena parte de la región. Según los últimos pronósticos, difundidos ayer por la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica, dependiente del Gobierno federal, la mancha podría llegar frente a la Bahía de Atchafalaya, a unos 200 kilómetros al oeste de la desembocadura del río, este martes.

De momento, a las seis de la tarde (una de la madrugada en la España peninsular), el secretario estatal de Pesca, Robert Barham, ha extendido el cierre inmediato de toda la pesca comercial y deportiva en las aguas de la desembocadura del Misisipi, desde las islas Chandeleur, frente a las costas del Estado de Misisipi, a Point Au Fer, en Atchafalaya. Además ha ampliado las zonas en las que no se pueden recoger ostras, un molusco del que vive una parte de los restaurantes de Nueva Orleans.

La marea viaja a merced de las corrientes. BP, responsable de la plataforma que se hundió el pasado 22 de abril, ha diseminado sobre ella 1,2 millones de litros de un disolvente conocido como Corexit, que se mezcla con el crudo y lo hunde al lecho marino. De ese modo, evita la contaminación de las playas y costas y de los mamíferos y pájaros que las habitan. Sin embargo, una gran parte de la marea negra viaja bajo la superficie marina, amenazando a la pesca de la que viven los marineros de Luisiana.

El sábado falló la colocación de una gran campana de 12 metros de altura y 78 toneladas de peso sobre una de las dos fisuras por las que el crudo emana al agua. BP quería utilizara de embudo a través del que canalizar el petróleo a un carguero. Sin embargo, a causa de la presión, su boca superior quedó cubierta íntegramente por unos cristales que hicieron fracasar la misión. La petrolera aún no ha confirmado si intentará colocarla de nuevo.

La mancha emana de la tubería por la que se evacuaba inicialmente el petróleo a la plataforma. En este momento, la petrolera está perforando un conducto paralelo desde el que quiere inyectar cemento al punto de fuga, para sellarlo. Esas labores de perforación se demorarán aún tres meses, según las estimaciones de la empresa.