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Demasiado calor para los lagartos

El cambio climático amenaza de extinción al 20% de las especies de lagartos y lagartijas en 2080, según un estudio realizado en todo el mundo

Los lagartos y lagartijas se ponen al Sol para regular su temperatura corporal adecuada y, cuando hace demasiado calor, buscan refugio en algún lugar más fresco. Ahora, en condiciones de calentamiento global, este mecanismo termorregulador vital los está matando: si pasan más horas de lo normal refugiados, tienen menos tiempo de alimentarse en su entorno, comen menos, se debilitan, se reproducen menos y corren peligro de extinguirse. En México, por ejemplo, el aumento de temperaturas ha provocado ya la extinción del 12% de las poblaciones de lagartos del país, afirma un equipo científico internacional que ha estudiado el fenómeno en todo el mundo. La extinción de los lagartos tendrá un efecto directo en la supervivencia de otras especies que se alimentan de ellos, pero, además, hay que tener en cuenta el papel regulador que tiene, por ejemplo, en el control de poblaciones de insectos.

Según las proyecciones de estos científicos, si no se controlan las emisiones de gases de efecto invernadero que ralenticen el calentamiento global, corren riesgo de extinción el 20% de las especies de lagartos en 2080. Para 2050, es ya inevitable la extinción del 6% de las especies. "Nuestra investigación indica que los lagarlos han cruzado el umbral de las extinciones", afirman Barry Sinervo (Universidad de California en Santa Cruz) y sus colegas en la revista Science.

El estudio, que han presentado en Madrid Sinervo, junto con Ignacio De la Riva (CSIC) y Jean Clobert (CNRS, Francia), coautores del mismo, arrancó de la investigación, en México, sobre 48 especies de lagarto en 200 lugares. De dichas especies se tenía información por estudios previos (entre 1975 y 1995) y en el 12% de los sitios observados en dichos estudios habían desaparecido las poblaciones de lagartos en 2009.

El estudio se extendió a diferentes zonas en todo el mundo, comparando datos tomados sobre el terreno en cinco continentes. A partir de esta información, los científicos han hecho un modelo de riesgo de extinción para averiguar qué perspectiva les espera a estos saurios. El modelo tiene en cuenta las variables climáticas y las variables fisiológicas relacionadas con la regulación térmica de los reptiles. Su conclusión es que podrían desaparecer unas 1.300 especies de las 5.100 especies de saurios conocidas, por la paulatina extinción del 39% de sus poblaciones locales.

"La pérdida de diversidad de lagartos y lagartijas tendrá consecuencias en cascada para toda la cadena alimentaria, dado que estos reptiles son presa frecuente de una gran número de depredadores, tanto mamíferos como aves, además de otros reptiles, Asimismo, los propios lagartos depredan activamente sobre invertebrados y pequeños vertebrados", destaca De la Riva, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Ante un cambio ambiental, es fundamental para las especies adaptarse a las nuevas condiciones; si no lo logran y si no pueden desplazarse a territorios con condiciones idóneas para vivir, se extinguen. Numerosos lagartos y lagartijas de los cinco continentes presentan limitaciones fisiológicas que les impiden adaptarse, responder con celeridad al ritmo actual del incremento de las temperaturas, explica De la Riva. Muchos de ellos no son capaces de introducir variaciones en los ritmos y épocas de sus ciclos vitales como la reproducción.

"Con el calentamiento, los lagartos pasan más tiempo en los refugios y se reduce el tiempo que emplean en buscar alimento, de manera que la energía neta que logran es insuficiente para la reproducción", explican los investigadores en Science. En el plazo de tiempo abarcado por el estudio, se ha registrado un aumento de la temperatura de dos a tres grados centígrados, en primavera (la época de reproducción) en las zonas de Yucatán (México) donde se han investigado las poblaciones de lagartos, ha explicado Sinervo en Madrid. La presentación del trabajo se ha realizado en el marco del congreso Media for Science Forum.

Son especialmente sensibles, según los resultados de esta investigación, los lagartos vivíparos, frente a los ovíparos, y los que viven en territorios más altos. Los vivíparos, que suponen ya una adaptación a climas más fríos y húmedos para proteger a sus embriones, han desarrollado evolutivamente unas temperaturas corporales inferiores a los ovíparos, por lo que son más sensibles al calentamiento. En cuanto a los de territorios más altos, primero pueden no tener espacio más arriba para emigrar en buscar de terrenos más frescos; pero, además, sufren el acoso de especies que vivían más abajo y que han elevado su cota territorial.

"Fue muy impactante encontrar que las poblaciones que habíamos estudiado en las montañas cercanas a la ciudad de México, ahora no estaban allí o habían cambiado su distribución drásticamente", ha comentado Fausto Méndez, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, y uno de los autores del estudio. "La población de un lagarto ovíparo que se encontraba antes a una altura máxima de 3.000 metros, ahora la encontramos a 3.500", continúa. "Hay que recordar que algunos experimentos nos habían indicado que por encima de los 3.000 metros, los huevos no eclosionaban debido al frío".

Según explica Martha L.Calderón, de la Universidad Nacional de Colombia, algunas de las regiones donde las poblaciones de lagartos son más vulnerables son aquellas en que se produce un aumento más rápido de la temperatura en la temperatura de reproducción de los animales. "Nuestros datos sugieren que esta situación se presenta principalmente hacia regiones tropicales y de alta montaña, las cuales contienen, además, un mayor número de especies endémicas", comenta. "Sin embargo, prácticamente todos los ambientes en donde se distribuyen las lagartijas y lagartos están y estarán afectados por el incremento acelerado de la temperatura, lo que quiere decir que todas las poblaciones podrían eventualmente presentar riesgo de extinción".

Los investigadores señalar que el calentamiento es un factor, y grave, de riesgo de extinción de estos saurios, que se añade a otros que influyen negativamente en su supervivencia, como la fragmentación y pérdida de hábitat, la deforestación, la caza y comercio de especies atractivas como mascotas, los pesticidas, etcétera.

"México esta considerado como uno de los diez países megadiversos del planeta y en lagartos ha sido uno de los más favorecidos, debido a su historia geológica y geográfica", señala Méndez. En el país hay cerca de 1.204 especies de anfibios y reptiles (60% endémicos) y de ellas, 400 son lagartos, lo que supone cerca del 9% de los descritos ahora en todo el mundo.

Saurios en España

"El cambio climático modificará la distribución de varias especies de saurios típicos de la Península Ibérica, poniéndolas en peligro en muchos casos", considera Ignacio De la Riva, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (del CSIC). El estudio publicado ahora en Science informa acerca de extinciones locales en Europa para una de las lagartijas presentes en España: la lagartija de turbera.

"Un ejemplo del impacto [del calentamiento] podrá verse en una joya endémica peninsular, el lagarto verdinegro (Lacerta Schreiberi), que presenta ciertas poblaciones ya escasas y restringidas en el centro de España; esta especie requiere temperaturas frescas y humedad y, por ello, las poblaciones en esas zonas son firmes candidatas a desaparecer", añade De la Riva.

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