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El obispo turco asesinado temía que su asesino atentara contra el Papa

Canceló su viaje a Chipre para proteger al Pontífice.- Según varios testigos presenciales y fuentes oficiosas vaticanas, el prelado fue asesinado con un rito islamista.- El homicida gritó "Alá es grande" tras decapitarle

La agencia de noticias religiosa Asia News, adscrita al vaticano Pontificio Instituto de las Misiones Extranjeras, ha afirmado hoy que el obispo italiano Luigi Padovese, jefe de los prelados católicos turcos, fue decapitado el jueves por su chófer al grito de "Allah Akbar" (Alá es grande) y que el crimen fue ejecutado según los cánones del fundamentalismo islámico. El crimen del vicario de Anatolia y presidente de la Conferencia Episcopal Turca había sido atribuido en un principio una perturbación mental no aclarada del chófer de Padovese.

Una fuente vaticana cercana a la preparación del Sínodo de Oriente Medio, de la que Padovese era figura central, ha confirmado hoy a este diario esa impresión. "Según han relatado varios testigos, el ataque de Altun siguió las reglas del atentado fundamentalista contra el mal", ha afirmado la fuente. "El chófer de Padovese le degolló y le decapitó y después subió al techo de la casa gritando '¡He matado al gran Satán, Alá es grande!".

Según afirma Asia News, "ese hecho pone en relación el asesinato con los grupos ultranacionalistas turcos que quieren eliminar a los cristianos de Turquía". La agencia añade que "la presunta locura del chófer es a estas alturas indefendible". El vicario general de Anatolia y hasta ahora número dos de Padovese, Domenico Bertogli, ha explicado este lunes que ha pedido a las autoridades turcas que "hagan plena luz sobre un homicidio que no puede ser archivado como obra de un desequilibrado".

La diplomacia vaticana

La policía turca sigue achacando el homicidio de Padovese a los desórdenes psicológicos del chófer Murat Altun, de 26 años. Y la postura oficial de la Santa Sede y del propio Papa habían seguido hasta ahora esa misma línea. El viernes pasado, en el avión que le llevó a Chipre, Benedicto XVI afirmó lo siguiente: "No hay que atribuir a Turquía o a los turcos este hecho. Es algo sobre lo que tenemos poca información. Lo que está claro es que no se trata de un asesinato político o religioso; es una cosa personal. Seguimos esperando todas las explicaciones, pero ahora no queremos mezclar esta trágica situación con el diálogo con el islam".

La contradicción, según explica el vaticanista Filippo di Giacomo, se debe a un hecho que la diplomacia vaticana ha tratado de no hacer público: "Unas horas antes de que Padovese fuera asesinado, el Gobierno turco le llamó para decirle que el chófer, que ellos mismos habían puesto a su servicio cuatro años atrás, se les había ido de las manos. Es decir, que había abrazado la causa fundamentalista", explica Di Giacomo. "Al saberlo, Padovese canceló los billetes que había reservado para ir a Chipre con Altun. Prefirió quedarse en casa que hacer el viaje porque temía qué su chófer pudiera aprovechar su cercanía al Papa para atentar contra él", agrega el sacerdote. Ruggero Franceschini, obispo de Esmirna, ha presidido hoy los funerales de Padovese y lo ha definido como "un mártir".

La muerte del obispo franciscano capuchino, conocido como un intelectual abierto al islam que adoraba Turquía, se produjo en un momento dramático para Oriente Medio, horas después de que Israel matara a nueve personas (ocho turcos y un estadounidense) al asaltar en aguas internacionales la flotilla humanitaria contra el bloqueo israelí a Gaza. Otro hecho menos comentado alimentó la inquietud del vaticano: Marruecos aprovechaba la confusión para expulsar del país a 28 cristianos que trabajaban con los pobres aduciendo que "perturban la mentalidad del buen musulmán". Según Di Giacomo, la expulsión es consecuencia de "la fatua promulgada por 7.300 doctores marroquíes de la ley islámica que han declarado recientemente que la caridad cristiana debe ser considerada terrorismo religioso".