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Chan defiende la actuación de la OMS de las críticas del 'BMJ' por el trato de la gripe

En una carta, la directora niega que se cambiara la definición de pandemia e insiste en que cuando la declaró ya indicó que la mayoría de los casos eran leves

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha tardado apenas dos días en salir a defenderse ante los ataques de la revista British Medical Journal (BMJ), que el viernes criticó la falta de transparencia del organismo en la gestión de la crisis de la gripe A. En una carta que firma Margaret Chan, directora de la OMS, se rebaten las acusaciones. "No cabe duda de que el artículo y el editorial del BMJ dejarán a muchos lectores con la sensación de que la decisión de la OMS de declarar la pandemia estuvo influida, al menos parcialmente, por el deseo de multiplicar los beneficios de la industria farmacéutica. Sin embargo, lo cierto es que las decisiones de elevar el nivel de la alerta de pandemia se basaron en criterios virológicos y epidemiológicos definidos con claridad", dice Chan.

La directora de la OMS intenta, una vez más, dejar claro que la organización no modificó la definición de pandemia a mitad del proceso, como se le ha acusado (lo que no quiere decir que en vista del resultado de aferrarse a ese criterio, que no incluía la gravedad de la enfermedad, se cambie ahora). "Las acusaciones de que la OMS alteró su definición de pandemia no se ajustan a los hechos. El actual plan de preparación ante pandemias se ultimó en febrero de 2009", afirma, y la gripe surgió en abril de ese año. Por tanto, entonces "ni se preveía ni se mencionaba en el documento".

Chan también destaca que "hay que responder también a la insinuación de que la OMS provocó temores injustificados". "El 11 de junio de 2009, cuando anuncié el inicio de la pandemia, señalé a la atención el hecho de que, a escala mundial, el número de muertes era bajo, y afirmé con claridad que no se preveía un aumento súbito y espectacular del número de casos graves o letales", afirma, y recuerda que siempre ha mantenido ese mensaje. Por eso opina que "los hechos registrados dicen lo contrario" de las críticas, "y no se prestan a interpretaciones".

Por último, la directora se centra en uno de los aspectos que más sospechas ha levantado: que sus expertos hubieran estado alguna vez pagados por la industria farmacéutica, y que no se hicieran públicos sus nombres. "Sus nombres se harán públicos cuando el comité acabe sus trabajos", afirma, y destaca que, precisamente, la "decisión de no hacer públicos los nombres se debió al deseo de proteger a los expertos frente a influencias comerciales o de otra índole".