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Nobel de Medicina para el padre de la fertilización in vitro

El revolucionario tratamiento contra la infertilidad de Robert Edwards y Patrick Steptoe, ya fallecido, supone "un hito en la medicina moderna", destaca el Instituto Karolinska de Estocolmo.- Más de cuatro millones de niños han nacido en el mundo gracias a esta tecnología

Madrid | Estocolmo
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El científico británico Robert Edwards (Manchester, 1925) es el ganador del Premio Nobel de Fisiología y Medicina 2010 por "el desarrollo de la fertilización in vitro en los años 50", que ha supuesto "un hito en la medicina moderna", según anunció ayer el Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia). "Sus hallazgos han hecho posible el tratamiento de la infertilidad, un problema médico que afecta a una parte importante de la Humanidad, incluyendo a más del 10% de las parejas del planeta", destacó el citado instituto.

A raíz de sus avances, en 1977 Robert Edwards y su colega Patrick Steptoe lograron la hazaña de la concepción de un bebé en una probeta: extrajeron el óvulo de una mujer con una lesión en las trompas de Falopio y lo fertilizaron en una probeta con esperma de su esposo. El embrión resultante fue transferido al útero de la mujer y nueve meses después, el 25 de julio de 1978, nació la pequeña Louise Brown, la primera niña probeta. Este hito abrió las puertas a una nueva era en la reproducción humana. Hasta llegar a él, Edwards y Steptoe encontraron no pocos obstáculos, como la oposición de la Iglesia, Gobiernos y buena parte de los medios de comunicación, o como el escepticismo de sus propios colegas de profesión. También tuvieron problemas para lograr que sus trabajos fueran financiados con dinero público, por lo que tuvieron que recurrir a donaciones privadas.

Hoy, la fecundación in vitro está generalizada, supone una vía segura para superar la infertilidad -que afecta a 3,5 millones de personas en el planeta- y ha permitido a millones de parejas tener hijos. Se calcula que hay más de cuatro millones de niños y niñas nacidos gracias a este método.

Steptoe falleció en 1988, una década después del nacimiento del primer niño fruto de sus investigaciones, y, desde entonces, su colega Edwards ha logrado el reconocimiento por el trabajo de ambos: con la concesión del Premio de Investigación Médica Albert Lasker en 2001 y ahora con el Premio Nobel.

La comunicación oficial por parte del Comité Nobel del Instituto Karolinska anunciando el nombre de Edwards estuvo marcada en gran medida por la polémica generada por la filtración del ganador del Nobel al diario sueco Svenska Dagbladet. El Comité indicó que el galardonado, de 85 años, no se encuentra bien de salud, por lo que no ha podido atender la tradicional llamada telefónica desde Estocolmo en lo que supone la cima de la carrera de cualquier científico, pero su esposa ha dicho que Edwards está "encantado" con la concesión del premio.

El Nobel de Medicina está dotado con 10 millones de coronas suecas (1,1 millones de euros) y se entregará el 10 de diciembre, coincidiendo con el aniversario de la muerte del fundador de los premios, Alfred Nobel. Con el anuncio del galardón de Fisiología y Medicina, se abre la ronda de estas distinciones, que seguirá entre el martes y el viernes con las correspondientes a Física, Química, Literatura y de la Paz (desde Oslo), y que se cerrará el lunes que viene con la de Economía.

El Vaticano critica la elección de Edwards

El presidente de la Academia Pontificia para la Vida, institución que se ocupa de las cuestiones éticas y de defensa de la vida del Vaticano, ha criticado que se haya concedido el Nobel de Fisiología y Medicina 2010 a Robert Edwards.

"Sin Edwards no existirían en el mundo congeladores llenos de embriones que en el mejor de los casos van a ser trasladados a úteros, aunque lo más probable es que sean abandonados", ha asegurado monseñor Ignacio Carrasco de Paula. "De ese problema es responsable Edwards", ha añadido.

Otras voces se han sumado a las críticas como la del presidente de la Asociación de Ciencia y Vida del Vaticano. "Ignora todos los problemas de la ética y subraya que el hombre puede ser reducido de un sujeto a un objeto", ha afirmado Lucio Romano.

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