Los pacientes con dolor están mal tratados en España

Solo la mitad de los enfermos que lo requieren reciben los opioides adecuados

EMILIO DE BENITO Madrid 18 OCT 2010 - 17:09 CET

El dolor no oncológico está mal tratado en España. Un estudio de la Sociedad Española del Dolor (SED) centrado en los musculoesqueléticos, los dolores más frecuentes, demuestra que cuando por fin llegan a una unidad específica lo primero que tienen que hacer los expertos es aumentar o iniciar el tratamiento con opiáceos en un 50% de los casos. En concreto, el porcentaje de los que toman calmantes de este tipo "suaves" pasa después de una primera consulta del 30% al 50%; y los que los toman "fuertes" pasan del 15% al 20%. Porcentajes que en una segunda visita suelen ser revisados de nuevo al alza.

El problema no es pequeño. Se calcula que en España hay unos 10 millones de personas que tienen dolor crónico, y que solo el 8% es atendido por une especialista.

El estudio, que ha dirigido Daniel Samper, ha revisado datos de 823 pacientes atendidos en 106 unidades. Y este último número es el primer indicador de lo mal que está la situación. En España hay unas 120, cuando el presidente de la SED, Alberto Camba, cree que prácticamente todo hospital público (más de 300 en España) debería contar con una. "Su desarrollo depende de la voluntariedad de los especialistas, porque la Administración no se lo toma en serio", añadió José Ramón González Escalada, secretario de la SED.

Escalada afirma que, además, la "brecha entre comunidades se ha abierto". Aunque no tienen una clasificación exacta, el conocimiento de los encargados de los distintos servicios hace que la sociedad médica establezca que Cataluña, Madrid, la Comunidad Valenciana y Andalucía son las mejor dotadas, y que Galicia, Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla y León, las que peor. Escalada indica que hay varias provincias donde no hay una unidad específica de tratamiento del dolor, aunque admite que en algunas (Ávila, Segovia, por ejemplo) esta carencia se compensaba porque derivaban a los enfermos a Madrid, con los trastornos que eso supone para los pacientes.

Otro factor que influye no es solo la gravedad del dolor, que es muy alta. La media de los pacientes del estudio relata que se trata de un nivel de siete sobre 10, siendo 10 lo directamente insoportable. Es que, además, lo llevan sufriendo durante mucho tiempo: un 15% llega a una unidad del dolor después de sufrirlo durante más de 10 años; el 27% lo hace después de un periodo que va de los seis meses a los tres años; y un 30% entre los tres y los seis meses.

Sin embargo, hay algunos aspectos positivos. "España ya no ocupa el lugar de cola de Europa en el número de recetas opiáceos de la UE" como era tradicional, admitió Escalada, sino que está entre los puestos quinto y sexto. También reconoció el secretario de la SED que en el extranjero las cosas no están mucho mejor, siendo Holanda y Estados Unidos los países de referencia. Tambiémn está en marcha un plan de acreditación de unidades con el ministerio de Sanidad, aunque el ideal, un plan integral, no llegará, creen los médicos.

La situación no es grave solo para los pacientes. El tratamiento del dolor supone entre el 0,8% y el 1,2% del PIB, dijo Camba. "Un estudio reciente indica que un correcto tratamiento ahorraría 500.000 millones de euros", dijo Escalada.

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