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Un juez ratifica el embargo de fondos al banco vaticano IOR

El Vaticano expresa su "estupor" tras la decisión de un tribunal de Roma de mantener la incautación de 23 millones, mientras la fiscalía analiza otras operaciones

Malas noticias para Ettore Gotti Tedeshi, presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), el banco vaticano. Un Tribunal de Roma ha rechazado hoy el recurso del IOR y ha mantenido la incautación preventiva de 23 millones de euros intervenidos hace un mes a petición del Banco de Italia por presuntas violaciones de las normas contra el lavado de dinero negro.

La fiscalía de Roma había imputado al presidente del IOR, y a su director general, Paolo Cipriani, por dos trasferencias que el IOR ordenó desde una cuenta depositada en el Credito Artigiano: una de 20 millones de euros que iba destinada al banco alemán J.P. Morgan de Frankfurt, y otra de tres millones dirigida a la Banca del Fucino. La acción penal se inició cuando el Artigiano reclamó a las autoridades del IOR que aclararan la naturaleza y el objetivo real de esos movimientos, y estos se negaron a hacerlo. Posteriormente, los responsables de la banca vaticana señalaron que se trataba de "meras operaciones de tesorería interna de cuentas del IOR a otras cuentas del IOR".

La confirmación de la incautación de los 23 millones de euros "se ha recibido con estupor" en el Vaticano, según ha afirmado hoy en una nota el director de la sala de prensa de la Santa Sede, Federico Lombardi: "Creemos que se trata solo de un problema interpretativo y formal. Los responsables del IOR esperan poder aclarar toda la cuestión lo antes posible en las sedes competentes".

Fuentes judiciales, sin embargo, han confirmado hoy que la fiscalía de Roma ha extendido su investigación a otras operaciones que el Banco de Italia considera sospechosas. Una de ellas sucedió en noviembre de 2009 y se refiere a cheques por valor de 300.000 euros, ingresados en una cuenta del IOR en Unicredit por una tal Maria Rossi, indicada por el banco vaticano como madre del reverendo titular de la cuenta. Las pesquisas habrían revelado que la señora no existe y que el dinero provenía de un banco de San Marino.

El ecónomo de la Preciosísima Sangre

La segunda transacción oscura se hizo un mes más tarde en una cuenta del IOR en el Intesa San Paolo: al retirar 600.000 euros, el IOR no indicó el destino del dinero, y al ser requerido afirmó que era para las misiones religiosas, sin dar más detalles. Las alarmas saltaron al comprobarse que esa cuenta movió 140 millones de euros en un año, y que entre los beneficiarios de algunos cheques estaba Evaldo Biasini.

Biasini, ecónomo de la orden misionera de la Preciosísima Sangre de Jesús, es un cura bien conocido por los jueces de Perugia que destaparon en 2009 el gigantesco caso de corrupción gestado en torno a los grandes eventos (religiosos y civiles) organizados por la Protección Civil italiana. Según la acusación, el ecónomo custodiaba dinero en metálico para uno de los principales imputados del sistema gelatinoso, el constructor Diego Anemone. Don Evaldo fue rebautizado como Don cajero automático por los medios italianos al trascender que un día dio a Anemone 50.000 euros en contante. El cura negó ser el tesorero de la banda y declaró que entregó dinero al constructor como pago por la reforma de un edificio de la orden.