Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

El tribunal de Estrasburgo condena a Irlanda por impedir abortar a una mujer con cáncer

La demandante interrumpió su embarazo en Reino Unido ante el temor a que su estado de gestación no le permitiera recuperarse de la enfermedad

La Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), con sede en Estrasburgo (Francia), se ha pronunciado hoy sobre el caso de tres mujeres residentes en Irlanda que tuvieron que viajar a Reino Unido para abortar por diferentes motivos. Uno de los casos es el de una mujer lituana que se recuperaba de un cáncer y fue sometida a pruebas incompatibles con un embarazo cuando aún no conocía su estado. Temiendo que el embarazo le provocase una recaída en la enfermedad y el feto pudiera haber sufrido daños, optó por abortar. Irlanda permite hacerlo en el supuesto de que la vida de la madre esté en peligro. Según la sentencia, a esta mujer no se le explicó si se daban las condiciones para abortar en su país y, por ello, las autoridades "ignoraron" su obligación de garantizarle "el derecho a su vida privada y familiar". La mujer interrumpió su gestación en Reino Unido.

El tribunal condena al Estado irlandés al pago de una indemnización de 15.000 euros en concepto de daños morales. La mujer, a la que se refieren como "C" para salvaguardar su identidad, tenía un tipo raro de cáncer y, al haber quedado embarazada sin quererlo, temía sufrir una recaída. Sin embargo, fue incapaz de encontrar a un médico dispuesto a determinar si su vida iba a estar en peligro en caso de no abortar. El tribunal considera que "ni el asesoramiento médico ni las opciones de litigio" constituyeron "procedimientos efectivos o accesibles". "Además, no se ha explicado por qué el derecho consagrado en la Constitución no se ha aplicado hasta la fecha", añade en el fallo. "Por lo tanto, el tribunal concluye que Irlanda no ha respetado el derecho de la solicitante C de que se respete su vida privada dado que no se ha aplicado el derecho constitucional a realizar un aborto legal en Irlanda", señala.

En el caso de las otras dos mujeres, irlandesas, el TEDH ha desestimado sus demandas. Una de ellas es una ex alcohólica con cuatro hijos dados en acogida, que se quedó embarazada "por accidente" porque pensaba que su pareja era estéril. Temía que su embarazo pudiese poner en peligro sus intentos de reunirse con sus otros hijos y pidió un préstamo para sufragar los gastos del aborto en una clínica privada británica. La otra mujer, madre soltera, tenía el riesgo de sufrir un embarazo ectópico -cuando el feto se desarrolla fuera del útero- y decidió trasladarse también a Reino Unido para abortar.

La legislación irlandesa permite interrumpir el embarazo en los supuestos de cáncer de útero, embarazo extrauterino y preeclampsia (hipertensión inducida en la gestación).

Las tres demandantes aseguraron en su escrito, presentado en 2005, que las restricciones al aborto en Irlanda les han supuesto un "sentimiento de oprobio y humillación", y "han puesto en peligro la vida" de una de ellas.

En el llamado caso X de 1992, el Tribunal Supremo anuló una sentencia previa y permitió a una chica de 14 años que había sido violada por el padre de su mejor amiga -y que corría el riesgo de suicidarse si se la forzaba a continuar con su embarazo- a abortar (esta práctica por entonces era ilegal) y a hacerlo en Reino Unido, tal y como había previsto la familia. Como consecuencia de esto, una enmienda constitucional de 1992 modificó otra enmienda constitucional de 1983, reconociéndose el derecho al aborto cuando haya un riesgo real e importante para la vida de la madre, incluyendo el riesgo de suicidio, y el derecho de las irlandesas a viajar al extranjero a abortar.

Entre 1980 y 2009, al menos 142.060 mujeres residentes en Irlanda se trasladaron para interrumpir su embarazo a Inglaterra y Gales, según la Asociación Irlandesa de Planificación Familiar.

Reacción del Gobierno

El Gobierno de Irlanda ha reconocido hoy que deberá estudiar una reforma de la ley del aborto. Así lo ha afirmado la ministra de Sanidad, Mary Harney, quien ha precisado que, "sin embargo, llevará algún tiempo (formular propuestas) porque es un asunto altamente sensible y un área compleja". La Asociación Irlandesa de Planificación Familiar, que representa a las tres mujeres ante la justicia, ha asegurado que la sentencia "no deja al Estado otra opción que legislar sobre el aborto".

"El Gobierno irlandés debería poner en marcha de forma inmediata una serie de medidas para que mejoren las vidas de las mujeres", ha pedido la organización Human Rights Watch (HRW), con sede en Nueva York. Con su decisión, "el tribunal europeo ha establecido que lo sucedido no es solo trágico, sino también una violación de los derechos humanos, y eso se tiene que acabar ya", ha manifestado Marianne Mollmann, responsable de HRW en lo referente a los derechos de las mujeres.