Los genes desvelan el parentesco de una familia neandertal

Una docena de individuos de hace 49.000 años fueron comidos por caníbales y sus restos abandonados en la zona asturiana de El Sidrón

  • Una docena de individuos de hace 49.000 años fueron comidos por caníbales y sus restos abandonados en la zona asturiana de El Sidron
ALICIA RIVERA Madrid 20 DIC 2010 - 18:35 CET
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Un grupo familiar formado por una docena de individuos -tres hombres adultos (de unos 20 o 25 años), tres mujeres, niños y adolescentes- perdieron la vida, todos a la vez seguramente, en el norte de la península Ibérica. Los hombres estaban emparentados genéticamente entres sí; de las mujeres sólo una. Fue hace 49.000 años, eran neandertales y sus restos fueron a parar a la cueva asturiana de El Sidrón. El ADN, como en una investigación forense, ha desvelado ahora su parentesco y ha proporcionado algunas pistas nuevas sobre el comportamiento y demografía de aquella especie europea que dominó el continente y que desapareció hace menos de 30.000 años. Los restos de aquellos individuos de la cueva presentan claras marcas de canibalismo, una práctica conocida de los neandertales (Homo neanderthalensis). Un equipo científico ha analizado los restos y exponen sus conclusiones esta semana en la revista Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias (EE UU).

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"Si tomas al azar una docena de personas por la calle, en la sociedad actual, es muy difícil que siete, o incluso cuatro, de ellos tengan el mismo ADN; pero si haces el muestreo en un bautizo, por ejemplo, las probabilidades de que la gente comparta material genético son muy superiores", explica Carles Lalueza-Fox, líder del equipo científico que realizado este estudio sobre los neandertales de El Sidrón.

Todos los individuos de aquella familia debieron morir simultáneamente, dada la disposición y las características de los fósiles. "Están muy fragmentados y muchos, incluidos los cráneos, fueron golpeados para extraer el contenido", explica Lalueza-Fox, genetista del Instituto de Biología Evolucionista (CSIC-Universidad Pompeu Fabra). El canibalismo es una práctica de los neandertales que no extraña a los especialistas, ya que marcas del mismo tipo se han encontrado en numerosos fósiles de otros yacimientos.

Lo que resulta más intrigante es cómo acabó toda aquella familia muerta y consumida. Pero aquí las posibles explicaciones son hipótesis. Pudieron morir todos a la vez y, tras ser devorados, sus restos permanecerían en el suelo fuera de la cueva; luego, algún tipo de fenómeno natural extremo pudo provocar el hundimiento del terreno en El Sidrón y los huesos se precipitaron hasta la galería ahora conocida como el Osario. Tal vez el grupo era más numeroso, tal vez había más niños.... o no.

Los fósiles neandertales se descubrieron en 1994 en esa cueva de 3.700 metros de longitud, con una galería principal y varias secundarias transversales. Una de ellas, a unos 220 metros de la entrada principal es el Osario, donde se han recuperado ya 1.800 fragmentos de huesos de neandertales de al menos 12 individuos. El ADN de uno de ellos, un adolescente, se ha utilizado en el proyecto internacional del Genoma Neandertal.

En este nuevo estudio, los científicos han obtenido ADN mitocondrial (la mitocondria es un orgánulo de la célula, externo al núcleo, y se hereda por vía materna) de fragmentos de huesos de los 12 individuos, sobre todo de dientes, y siempre sin destruir los fósiles. Por las piezas dentarias (de leche en el caso de los niños, y por el desgaste en los adultos), los investigadores saben que la población de El Sidrón estaba formada por tres adultos (dos mujeres y un hombre), tres jóvenes adultos (dos hombres y una mujer), tres adolescentes de entre 12 y 15 años y posiblemente todos masculinos, y tres individuos juveniles o infantiles con edades comprendidas entre los dos y los nueve años.

"Las pruebas arqueológicas, paleontológicas y geológicas indican que estos individuos constituían la totalidad o una parte de un grupo social contemporáneo de neandertales que murieron aproximadamente al mismo tiempo y que resultaron sepultados a la vez debido al colapso de una cueva subterránea", explican los investigadores en Proceedings.

El ADN permite relacionarlos parentalmente y la prueba del cromosoma Y ayuda a diferenciarlos por sexo. La docena de neandertales de El Sidrón pertenecen a tres linajes femeninos diferentes de siete, cuatro y un individuos cada uno. La distribución es la siguiente: las tres mujeres adultas pertenecen cada una a un linaje, mientras que los tres hombres son del mismo. Al combinar la información morfológica de los huesos con el material genético, los investigadores conjeturan que dos de los niños pueden ser hijos de una de las hembras (con espacio de unos tres años entre parto y parto) y otro sería hijo de otra de las hembras. La tercera hembra no tienen ningún pariente genético en el grupo.

Estos datos "concuerdan con la hipótesis de que eran las hembras las que se movían de un grupo a otro", explica Antonio Rosas (paleobiólogo del CSIC), otro de los investigadores del equipo. Esta incorporación femenina al grupo social del hombre se denomina patrilocalidad, y es corriente (en torno a un 70%) en sociedades tradicionales actuales, apunta Lalueza-Fox. En cuanto a los neandertales, "el intercambio [de hembras] tendría lugar durante encuentros puntuales entre los diferentes grupos en lugares comunes y en momentos relacionados con la caza", añade Rosas. El efecto de esta estrategia (que se conoce también en algunas especies de primates) es la disminución de la consanguinidad dentro de una comunidad".

Los resultados de esta investigación sobre un grupo social de neandertales "proporciona pistas tentadoras sobre la demografía y el comportamiento de la especie que fue una vez pariente cercana de la nuestra y pueden ser utilizadas para ayudar a comprender los factores que contribuyeron a su extinción", concluyen los investigadores en su artículo científico.

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Cueva de El Sidrón, en Asturias, donde se han encontrado unos 1.800 fragmentos de huesos de neandertales de hace 49.000 años. / CSIC/UPF

El paleontólogo Carles Lalueza-Fox en la cueva de E Sidrón (Asturias). / CSIC/UPF

Piezas dentales fósiles de neandertales de la cueva de el Sidrón (Asturias) con sus notas de identificación. / CSIC/UPF

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