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Reportaje:

Nuevos tiempos, nuevos voluntarios

La falta de tiempo, la comodidad y el abaratamiento de los equipos, las claves del voluntariado 'on line'

Este reportaje forma parte del proyecto final de la asignatura de Digital de los alumnos de la 24ª promoción de la Escuela de Periodismo UAM / EL PAÍS 2010. Volver a la portada del especial.

"¡Teo, que nos vamos al bañooo!". Antes de tocar en la puerta de la casa de María Zapata, de 34 años, uno intuye por lo que escucha que su día a día es frenético. Además de ser funcionaria en el Ayuntamiento de Madrid, María se ocupa de su casa, de Teo, de solo cinco meses, y de Mara, de dos años y medio. Y es voluntaria desde hace poco más de un mes. Eso sí, sin salir de casa: está entre la nueva hornada de los recién llegados voluntarios on line. Ellos hacen desde traducciones a diseño de páginas web, desde un logotipo para una asociación, en apenas 20 minutos, hasta ayudar un par de horas con una asesoría jurídica. La falta de tiempo, el abaratamiento de los equipos informáticos y la comodidad de hacer el trabajo desde casa han ayudado al crecimiento de esta tendencia.

"Es una forma cómoda para quien quiere hacer algo, pero que no dispone de tiempo", explican desde hacesfalta.org

El abanico es amplio: crear páginas webs, enviar correos electrónicos,editar videos...

Según la ONU, los voluntarios tienen perfiles de todo tipo: profesionales, estudiantes, jubilados e inmigrantes

Las labores de voluntariado que se realizan por Internet "cobran cada vez más importancia", como explican desde la Fundación Hazloposible, creada en el año 2000. El programa de voluntariado virtual de su página web hacesfalta.org agrupa a más de 3.000 asociaciones y a unos 325.000 voluntarios registrados. A falta de datos globales, todas las organizaciones consultadas aseguran que crece el número de personas que trabajan desde sus ordenadores, tabletas o dispositivos móviles para colaborar con distintas tareas solidarias. El abaratamiento de los equipos y su uso generalizado contribuyen a su ascenso. "Empezamos con acciones presenciales, pero los usuarios y las organizaciones nos demandaban otras formas de voluntariado. Es una forma más cómoda para gente que tiene la intención de hacer algo, pero que no dispone de tiempo o tiene algún tipo de impedimento", explica Nuria Sánchez Fabián, gestora de contenidos de la web. Además de tareas de voluntariado, hacesfalta.org también tiene una bolsa de empleo.

La Fundación Bip Bip fue otra de las primeras en apostar por el mundo del voluntariado on line con su proyecto Microvoluntarios, que en mayo de 2007 empezó a poner en contacto a voluntarios y a las ONG. "No encontramos una iniciativa igual en España", recuerda Sylvie Galaup, su directora de operaciones. "Miramos a Estados Unidos, más abiertos a lo actual y a nuevas formas del voluntariado, y vimos que era una tendencia social, cómoda, rápida y con una buena respuesta. Y creamos una herramienta resolutiva y efectiva, de retorno inmediato", explica.

El resultado fue la creación de Microvoluntarios. En su web se inscriben las asociaciones (solo necesitan el CIF) y los voluntarios. Estos, que ya son casi 5.500, deciden en qué tareas y con quienes desean colaborar, de entre las más de 520 ONG inscritas. Hay trabajos de apenas 15 minutos, como decidir el nombre de organización, y otros de dos horas o que exigen cierta continuidad, como asesoría jurídica. Para algunas de esas labores, los cibervoluntarios hacen cola, y las asociaciones los seleccionan por sus características, perfil o anteriores trabajos. En otros casos, si la tarea está vacante, la asociación se la asigna a quien haya realizado antes acciones similares con buen resultado. El abanico es amplio: desde crear páginas webs o logotipos, enviar correos electrónicos o realizar bases de datos hasta participar en lluvias de ideas o editar videos. Aunque la tarea estrella es traducir textos: de las cerca de 350 colgadas en la web a mediados de diciembre, unas 200 son traducciones.

Las asociaciones menos conocidas, como la andaluza Aldaima, con sede en Granada, reconocen que este tipo de iniciativas son cómodas y prácticas. Emilia Ballesteros, una de sus trabajadoras sociales, explica que sus voluntarios presenciales son puntuales, que no tienen continuidad, por lo que esta nueva vía es "útil, muy fácil y no tiene costes". Colgaron su tarea en octubre: querían difundir un tríptico sobre acogimiento familiar - su ámbito de actuación- en la web. Sin embargo, se quejan de que por ahora no han tenido respuesta.

Para Progestión, la entidad en la que colabora María Zapata, lo mejor es que ella sí responde, y rápidamente. Conoció la asociación porque allí trabaja su amiga María Orcazarán. Fundada hace 20 años, Progestión se dedica sin apenas voluntarios a ayudar en el empleo, la inmigración y la drogodependecia. En casa de Zapata, la jefa Orcazarán se convierte en la tía Mary que ayuda con el baño y las cenas de los niños. En la web, también colaboran juntas para poner en marcha diversos proyectos, que todavía están arrancando: poner ideas en común, pensar en qué pueden colaborar distintos voluntarios... "A mi me aportan mucho más que lo que yo a ellos, eso seguro", ríe Zapata, que desde hace tiempo buscaba colaborar en algún proyecto que le interesara, más allá de aportaciones económicas puntuales. "No me interesan determinados aspectos de algunas asociaciones. A Progestión le tengo un cariño especial, y quería dedicar el poco tiempo a una tarea flexible, cercana y que pudiera disfrutar.", afirma. Y les ayuda por las tardes desde su ordenador y su iPad.

Internet permite acceder a la solidaridad de otros lugares del mundo para quien no quiera, o pueda, moverse del sofá. La Organización de las Naciones Unidas ofrece un Programa de Voluntariado On Line desde el año 2000. "Promovemos un voluntariado para apoyar la paz y el desarrollo en todo el planeta", explica a través de un correo electrónico Leslie Loch, una de las responsables del plan. El funcionamiento es similar al de Microvoluntarios: se registra la ONG, que cuelga unas tareas, y se inscribe el voluntario, que las completa en un tiempo. Desde Bonn, en Alemania, donde se encuentra la sede del programa, Loch explica el trabajo de los voluntarios: "Oscila entre unos cuantos minutos y un compromiso regular durante varios meses, aunque con amplia flexibilidad para adaptarse a sus horarios". Los voluntarios tienen perfiles de todo tipo. "Profesionales, estudiantes, jubilados e inmigrantes de 169 países diferentes. Solo durante el año 2009, más de 9.400 voluntarios completaron 14.300 tareas. Solo necesitan un ordenador, una conexión a Internet y habilidades que ofrecer", relata.

La media de edad de los participantes en el programa de la ONU es de 31 años. Los jóvenes "se acercan al voluntariado y a las nuevas tecnologías cada vez más", afirma Lluc Martí, que coordina desde Barcelona una de las cinco sedes que la Asociación Internacional del Voluntariado (IAVE, por sus siglas en inglés) tiene en el mundo. Desde la capital catalana gestiona la Oficina Internacional de Voluntariado Juvenil, uno de los principales referentes mundiales en juventud voluntaria. Fundada en 1970 y presente en 70 países, realiza conferencias mundiales cada dos años (la próxima será en enero de 2011 en Singapur) y ahora organiza junto con la ONU el décimo aniversario del Año Mundial del Voluntariado, que fue en 2001. Ahora acaban de crear la llamada Red Mundial de Corresponsales. "Un grupo de más de 20 personas de 13 países que informan de iniciativas de voluntariado lideradas por chavales de todo el planeta: eventos, publicaciones, charlas... Editan un boletín que a partir de enero se enviará cada mes a más de 3.500 jóvenes de todo el mundo", declara Martí por teléfono.

Para IAVE y su recién estrenada red, al igual que para el resto de las páginas de voluntariado on line, la continuidad es fundamental. La Red de Corresponsales exige un compromiso de permanencia de un año, con una actuación mínima de una vez al mes. También es clave la cercanía. Por eso la Fundación Bip Bip está instalando la aplicación de Microvoluntarios en otras páginas web. Así, han llegado a acuerdos con ayuntamientos como el de Málaga o Alcobendas (Madrid), y con empresas privadas, para intentar que vecinos y empleados se impliquen de forma continua en tareas que les son cercanas mediante Microvoluntarios.

Las redes sociales, donde asociaciones y ONG encuentran un modo barato y masivo de obtener visibilidad, también forman parte del entramado del voluntariado on line. Uno de sus ejemplos más recientes es el caso de Jumo, una nueva red social lanzada por uno de los fundadores de Facebook y que permite que el usuario se ponga en contacto con sus organizaciones favoritas.

¿Cómo llega alguien al cibervoluntariado? A María Zapata le surgió de manera informal, con una conversación. Tras una búsqueda de opciones en Internet nada la había convencido. "Depende de tus valores éticos y de tu forma de ser. Busco aportar en un sitio que me dé confianza, donde pueda dar ideas y que me deje mi espacio. Con ellos sé bien lo que hago", comenta. "Y yo creo que podemos hacer mucho más, nos puede aportar muchas ideas. Las nuevas tecnologías han ayudado mucho en todo esto", explica María Orcazarán con la pequeña Mara, casi dormida, en sus brazos. A sus dos años y medio, ya maneja con soltura el iPad de sus padres. Apunta maneras de cibervoluntaria.

Tecnología y solidaridad

Antes de ser solidarios on line hay que tener y saber utilizar la tecnología necesaria. ¿Qué pasa con el 40% de la población que, según datos del CIS, no tiene ordenador en casa? Algunas asociaciones tienen como cometido acortar esta brecha digital. La Fundación Bip Bip comenzó su andadura dotando de equipos informáticos a entidades o personas con dificultades de acceso a la tecnología.

Otro proyecto es Andalucía Compromiso Digital, que puso en marcha en 2008 la Consejería de Innovación de la Junta de Andalucía, en el que colaboran universidades andaluzas y empresas privadas. "Para luchar contra la brecha digital en colectivos desfavorecidos realizamos acompañamiento digital", explica Javier Notario, su coordinador de mecenazgo. Unos 1.200 voluntarios han realizado más de 80.000 sesiones -siempre personalizadas- para enseñar a usar el teléfono móvil o el GPS, a comunicarse por Internet o a crear blogs a mujeres, inmigrantes o vecinos de zonas rurales.

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