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El reciclaje renovable

Paneles fotovoltaicos y aerogeneradores también envejecen, concluyen su ciclo de vida. Conviene estar preparados para que no se conviertan en chatarra inútil y contaminante

No quieren que les pase como a la industria de la informática, cuya falta de previsión provoca que millones de toneladas de chatarra electrónica se muevan, sin un tratamiento adecuado, de vertedero en vertedero o de país desarrollado a otro menos desarrollado, muchas veces sin control y dejando un reguero de contaminación. La industria fotovoltaica ha dado los primeros pasos para que los paneles solares que terminan su ciclo de vida, establecido en unos 25 años, no sigan el mismo camino. Quieren demostrar que la energía solar es renovable y sostenible.

Con esta intención nació PV Cycle, que representa al 90% del mercado fotovoltaico europeo. Empresas como Sanyo, Suntech, Kyocera, Schott Solar, Hyundai, Isofotón, Bosch y T-Solar, y organizaciones como la Asociación Española de la Industria Fotovoltaica (ASIF) y la European PhotoVoltaic Industry Association (EPIA) participan en el diseño de un sistema de gestión cuya meta es localizar, recoger y reciclar todos los módulos fotovoltaicos dispersos por el continente.

El proceso aprovecha el 85% de los módulos para fabricar otros nuevos

Hay parques eólicos que se desmantelan para instalar molinos más potentes

Aún queda tiempo para que el parque principal de módulos cumpla esos 25 años (será en torno a 2015), pero ya se conocen experiencias de desmontaje de instalaciones fotovoltaicas que han concluido su vida útil (Chevetogne, en Bélgica) y de plantas de procesamiento y recuperación de los componentes de los módulos, como la de Sunicon, en Friburgo (Alemania). Esto puede ayudar a gestionar lo que ahora son decenas de toneladas de desechos pero que dentro de poco se convertirán en miles.

El proceso permite aprovechar el 85% del contenido de los módulos para fabricar otros cuya duración será, de nuevo, de 25 años. Tras el desmontaje y su traslado a la planta de reciclaje se separan los componentes, que básicamente son plástico, vidrio, aluminio, cobre y silicio. Este último elemento es esencial en la fabricación de los módulos, aunque no representa más de un 3% del conjunto. Otras tecnologías usan otros compuestos, como el teluro de cadmio. Es el caso de multinacionales como First Solar, integrada en PV Cycle pero que cuenta con un sistema propio de reciclaje en sus plantas.

Virginia Gómez, directora científica y de operaciones de PV Cycle, explica que "el sistema es gratuito para el usuario final porque, excepto el desmontaje, cubre la recogida hasta su depósito en puntos de almacenaje y posterior traslado a la planta de reciclaje". En la actualidad, España dispone de 10 puntos de almacenaje, cinco de ellos certificados ya por PV Cycle. Corresponden a las empresas Proinso, en Fustiñana (Navarra); Aresol, en Logroño; Abasol, en Burgos; AS Solar Ibérica, en Madrid; y Prosolar, en Alicante.

También en España trabaja el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) de la Comunidad Valenciana, que lleva a cabo un estudio del ciclo de vida de cuatro modelos de paneles de diferentes tecnologías: silicio amorfo, monocristalino, policristalino y diseleniuro de indio de cobre. Según el ITE, dentro de este análisis se pretende dar con "las técnicas de reutilización existentes de los componentes obsoletos y definir pautas para la correcta gestión de los subproductos generados". Algo importante, porque busca un destino tanto para los residuos del fin de ciclo como para los del comienzo.

En el caso de la eólica, sin embargo, antes del reciclado hay otras vías. En 1992, la Sociedad Eólica de Andalucía (SEASA) eligió Tarifa para levantar 250 aerogeneradores con una potencia total de 30 megavatios (MW). Hoy no queda nada de ese parque, mejor dicho, de las máquinas que se instalaron entonces (cada una de entre 100 y 180 kW) porque desde 2008 solo hay 37, pero más potentes (2 MW), que aprovechan mejor los vientos de Tarifa.

En estos casos, conocidos como repotenciación (más potencia con menos turbinas), no hace falta llegar al reciclaje, ya que el aprovechamiento del aerogenerador al completo hace que el ciclo de vida del mismo se quede en una etapa anterior del proceso, en la reutilización.

¿Y dónde han ido a parar los 250 aerogeneradores de Tarifa? "A mercados emergentes en el desarrollo de la energía eólica, como Chile y países del norte de África y del este de Europa, y a compañías y proyectos de pequeño tamaño", responde Luis Lombana, responsable en España de Windbrokers, una firma holandesa que desmantela parques eólicos antiguos que no aprovechan al máximo las potencialidades del viento en los lugares donde se construyeron.

Luis Lombana relata el proceso que siguen: "Compramos el parque entero, con independencia del estado de los aerogeneradores. Los que funcionan perfectamente los trasladamos a la nueva ubicación y para los que no podemos recuperar nos ponemos en contacto con empresas de desguace industrial, para que aprovechen sus componentes".

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