Recetas contra la ciudad 'obesa'

Quien ha querido, ha podido. Aquí presentamos varios ejemplos de planificación urbana sostenible, eficiente y respetuosa con el entorno

ELENA SEVILLANO 21 MAY 2011 - 12:05 CET

Los núcleos urbanos han engordado hasta la obesidad y tienen los pulmones enfermos. Entre 2000 y 2006 devoraron, asfaltaron, enladrillaron suelo con pulsión bulímica, a razón de 3,37 hectáreas (más de tres campos de fútbol) por hora, según datos del Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE). Nuestro país ha construido en una década más viviendas que Francia y Alemania juntas, como recuerda Salvador Rueda, director de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona: "Los Ayuntamientos se han dedicado a cobrar plusvalías quemando territorio". Este metabolismo acelerado ha provocado que la ciudad mediterránea, eficiente, compacta, densa, compleja, con variedad de actividades y servicios, en la que se mezclan habitantes de diferentes rentas que no han de desplazarse kilómetros y kilómetros para trabajar o cubrir sus necesidades, haya crecido difuminándose en urbanizaciones cada vez más separadas de un meollo donde abundan las calvas. Se calcula que en España existe un millón de viviendas vacías. "Estamos imitando el modelo anglosajón", lamenta Luis Jiménez, director del OSE. "Hay que parar de crecer y desligar desarrollo y crecimiento, porque no son sinónimos", reclama.

España ha construido más viviendas en 10 años que Francia y Alemania juntas

Esta urbanización discontinua requiere más energía, agua. Y automóvil. "Hemos de liberar el 70% del espacio público que ocupa el coche", defiende Rueda. "El ciudadano perdió sus derechos en el momento en el que se convirtió en peatón, relegado a unas cintas llamadas aceras", insiste. José Luis Vallejo, arquitecto del estudio Ecosistema Urbano, está convencido de que Madrid y Barcelona, como ciudades mediterráneas, tienen potencial para ser más sostenibles. Y de que la participación ciudadana resulta clave para lograrlo. "Cuando está bien encauzada, contribuye al desarrollo de políticas, programas y proyectos, públicos y privados, fortaleciendo y potenciando el patrimonio social y la vida democrática", concluye.

En casi todas las conversaciones aparece el nombre de Curitiba, ciudad del Estado de Paraná (Brasil), referente internacional por su planificación urbana y su red integrada de transporte que utiliza el 85% de su población. "Necesitamos mejorar el transporte público, potenciar el uso de la bicicleta y de los trayectos a pie... Pero con eso no basta. No podemos abordar medidas de transporte alternativo sin restringir al mismo tiempo las tradicionales... Hace falta cambiar esa idea de que el automóvil campa por sus respetos", planteaban algunas de las conclusiones salidas de las jornadas Ideando un Madrid sostenible, organizadas por el Observatorio Crítico de la Energía en clave de reflexión ciudadana hace un mes, justo cuando saltaban las alarmas por los altos niveles de contaminación en Madrid y Barcelona.

Hasta aquí un mínimo análisis de la situación y esbozos de soluciones. A partir de ahora toma el relevo de este reportaje una pequeña muestra de los -poquísimos aún- vecinos, pueblos, ciudades que tratan de llevar la teoría a la práctica en España, adoptando medidas para un futuro más sostenible, eficiente y respetuoso con el entorno. Movilidad, urbanismo, energías renovables. Cada uno desde sus planteamientos, circunstancias, posibilidades, limitaciones.

VITORIA: La supermanzana verde

Vitoria ha ido aumentando en superficie, es verdad que más ordenadamente que otros municipios, dejándose atrás burbujas anémicas de población. Superados los problemas de vivienda, a los que el último PGOU dio respuesta a golpe de suelo con dos ensanches, el reto del siguiente plan general es "el espacio público", apunta su responsable, la arquitecta y urbanista municipal Ana Oregi. El crecimiento futuro será hacia dentro, recuperando zonas degradadas, de manera que en las próximas décadas la ciudad alcance una población de 300.000 habitantes (actualmente son 240.000) sin ocupar un milímetro más de territorio. "Uno de los grandes retos es la densificación de los vacíos urbanos", resalta Oregi.

La capital alavesa se ha rodeado de un anillo verde y en 2012 estrenará una gran supermanzana central, ya experimentada por la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona: varias manzanas se unen dejando dentro suelo liberado para recorridos peatonales y bicicleta; fuera, circundándolo, vías principales para el tráfico rodado, con prioridad para el tranvía.

El Plan de Movilidad Sostenible de Vitoria ha sido otra de las bazas para convertirse en Capital Verde Europea de 2012. "El uso del coche era exagerado; el transporte público, mínimo y nada óptimo", sitúa el punto de partida el coordinador general de Green Capital, Miguel Virizuela. En dos años se han puesto en marcha dos líneas de tranvía y, a su rebufo, se ha reestructurado el servicio de autobuses y el carril bici, para formar una red única con transbordos, con una parada o un puesto de préstamo de bicicletas a menos de 300 metros del ciudadano. En paralelo, se han construido aparcamientos subterráneos disuasorios gratuitos y multiplicado por cuatro el precio de la OTA (estacionamiento regulado). Los trayectos en transporte público han crecido un 41,42% desde que arrancó este plan. El índice de motorización en 2010 era de 459 automóviles por cada 1.000 habitantes, frente a los 466 del año anterior. Virizuela espera un "desacoplamiento" en la utilización del vehículo privado.

RIVAS: Revertir la tendencia

Hay dos palancas que mueven la ciudad hacia un modelo más sostenible. Una se llama movilidad, y en el caso de Rivas Vaciamadrid pasa por la promoción tanto del transporte público interno como del que une con Madrid, donde trabajan buena parte de los ripenses. "La clave es la intermodalidad, las posibilidades de conexión entre metro, autobús y bicicleta", enfatiza Francisco Romero, director de la Agencia de la Energía, coordinadora del proyecto Ecópolis, que pretende hacer de Rivas un ejemplo de sostenibilidad. También los recorridos a pie, con caminos peatonales para escolares. En paralelo, surgen tímidas medidas para echar el freno al coche, como las zonas 30 de limitación de velocidad. En 2008 había 35.270 vehículos privados censados para una población de 64.808 personas, que en 2011 roza los 72.000 habitantes.

El municipio estaba formado en origen por un ramillete inconexo de urbanizaciones, con uno o dos coches en cada puerta. Hoy, el 65% de sus 67,5 kilómetros cuadrados están ocupados por pisos en altura; el 35%, por viviendas unifamiliares. Este proceso de compactación supone, según destaca Romero, un avance en materia de urbanismo, la segunda gran palanca del cambio.

La filosofía de Ecópolis se entiende muy bien en la plaza del mismo nombre, que recupera un solar baldío como escaparate para demostrar que es posible construir de otra manera: pensada para la gente, para los niños, sin rastro de automóviles, incluye un sistema natural de depuración de agua por plantas macrofitas al aire libre, que recicla lo que consume el centro de educación infantil adyacente, con arquitectura bioclimática y energía solar. Más allá de esta plaza, los esfuerzos se centran en el fomento de las energías renovables (con facilidades para instalar paneles térmicos y fotovoltáicos), el compostaje, el reciclaje, la agricultura ecológica (el último domingo de cada mes organiza un mercado de productos ecológicos). El Plan Emisiones 0 pretende reducir los gases de efecto invernadero (GEI) a la mitad antes de 2020 y a cero para 2030.

VALDEPIÉLAGOS: El barrio ecoaldea

A mediados de los noventa, 30 familias madrileñas constituyeron una cooperativa para construir viviendas unifamiliares con criterios de arquitectura bioclimática y materiales ecológicos. En 2008, y tras muchas vicisitudes, los primeros habitantes llegaron al ecobarrio de Valdepiélagos (pueblo a 47 kilómetros al noreste de Madrid), que forma parte de la Red Ibérica de Ecoaldeas y cuenta con huertos ecológicos, trabajo colaborativo en las zonas comunes, proyectos de alimentación vegetariana y cosmética saludable, desarrollo social y de solución no violenta de conflictos. ¿Su gran problema? La movilidad. Quienes trabajan en Madrid cogen la única línea de autobús que conecta con la capital o comparten el coche entre varios. Otros han optado por llevarse la oficina a casa, a golpe de Internet y teléfono. Aquí tiene su sede social la compañía de teatro infantil Sol y Tierra.

GOTARRENDURA: Desarrollo sostenible

La participación en bloque de los apenas 200 vecinos de Gotarrendura en su proyecto de desarrollo sostenible ha sido clave para poner en el mapa a este pequeño pueblo de Ávila. Y esta apuesta, la mejor herramienta contra la sangría de población que ha encontrado su Ayuntamiento. Por un lado predica la vuelta al adobe, la construcción tradicional, y por otro instala paneles solares, genera proyectos de I+D+i y llena las conversaciones de sus habitantes de conceptos como eficiencia hídrica y energética, o cumplimiento del Protocolo de Kioto en reducción de emisiones de CO2. El municipio ha diseñado el albergue de peregrinos, de adobe y con placas fotovoltaicas y solares en su cubierta, y viviendas de protección oficial con calificación energética tipo A. Tiene licencia de obra para levantar una planta de biomasa capaz de tratar 90.000 toneladas al año.

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