Los afectados por talidomida reclaman 155 millones a las farmacéuticas que lo comercializaron

La asociación que los representa calcula unas 500 personas con malformaciones congénitas

LAURA CONTRERAS Madrid 20 JUN 2011 - 20:00 CET

La asociación de afectados por talidomida en España (Avite) ha interpuesto una demanda contra la farmacéutica alemana Grünenthal y los laboratorios UCB Pharma por las "gravísimas malformaciones congénitas" que ocasionó a, al menos, 184 fetos, cuando sus madres ingirieron el medicamento durante el embarazo en los años sesenta. Tras varias reuniones sin éxito, han pedido una indemnización total de 155,9 millones de euros. Hasta el año pasado, cuarenta años después, el Gobierno no concedió las primeras ayudas a 23 personas.

En 1957 las citadas farmacéuticas vendieron en España y resto del mundo este principio activo como sedante para tratar las náuseas de las embarazadas, bajo marcas comerciales como Softenon, Varial o Enterosediv. Primero fue administrado como completamente inocuo y no fue hasta 1961 cuando Alemania lo retiró del mercado. Pero en España continuó comercializándose varios años más, recuerdan desde Avite. Las consecuencias se traducen en adultos hoy día que nacieron sin extremidades o excesivamente cortas, "como las aletas de una foca", detalla José Riquelme, presidente de la asociación y afectado. Nació sin pierna derecha. De la rodilla le "colgaba un piez pequeño", que acabó amputado cuando cumplió 17 años. Ahora tiene una pierna ortopédica.

Desde Grünenthal confiesan que la demanda les ha sorprendido y aseguran estar "desilusionados" por la decisión de Avite de no mantener el diálogo. "La talidomida es y será siempre parte de la historia de la compañía y lamentamos mucho la tragedia que ha producido", dicen desde la farmacéutica alemana. UCB Pharma prefirió no pronunciarse al respecto.

"Hemos tenido varias reuniones, y la última fue la gota que colmó el vaso". Ignacio Martínez, abogado de los afectados y del Defensor del Paciente, se refiere a los 120.000 euros que "ofreció el laboratorio alemán" a la parte demandante. Cantidad que desde Avite ven como "un insulto". "Se han querido reir de nosotros y se aprovechan porque no hay un censo oficial", opinan. La asociación calcula más de 500 personas que se creen afectadas por talidomida. "Solo hay que tomar como referencia el número de afectados, reconocidos por los Gobiernos de otros países europeos, como Alemania, y extrapolar los datos a España teniendo en cuenta la población de los años sesenta", explica el abogado.

La farmacéutica, en cambio, niega esta proposición: "Nunca hemos ofrecido una indemización y no tenemos previsto hacerlo", apostilla una portavoz, que ha aprovechado para recordar los 50 millones de euros que ha aportado el laboratorio a la Fundación Alemana Contergan, de la que "también se pueden beneficiar los ciudadanos españoles que han sido afectados por medicamentos de Grünenthal con talidomida".

La falta de pruebas médicas que relacionen esta discapacidad física con la talidomida dificulta el reconocimiento de los propios Gobiernos, no solo por parte de las empresas farmacéuticas. El Ministerio de Sanidad aprobó un Real Decreto en 2010 con el que concedió unas ayudas a 23 personas mediante una partida total de 1.850.000 euros, a dividir según la minusvalía de cada beneficiario. "Se quedaron cortos, pero al menos reconocen que se estuvo vendiendo [el fármaco] hasta 1965, cuando ya estaba prohibido". Uno de los requisitos para acogerse a la ayuda es haber nacido entre 1960 y 1965.

Avite rechaza los criterios de selección. "La prueba de la gente ha sido su propio cuerpo", subraya el abogado. "Es dificil demostrar que tu madre tomó el medicamento, después de tantos años. Se reconoce tarde y con poco dinero", dice, al comparar estas ayudas con las europeas, que rondaban los 110 millones de marcos alemanes en los años setenta [unos 56 millones de euros], en el caso de los niños alemanes, más pensiones vitalicias, asegura el abogado de los perjudicados.

"No están todos los que son y no son todos los que están", reconoce el presidente de Avite. Hay personas que padecen este tipo de malformación congénita sin que la talidomida haya sido la causante. Igual que hubo bebés que, al nacer únicamente con el tronco y la cabeza, les esperaba una muerte inminente.

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Los afectados por talidomida visitaron la farmacéutica alemana en 2006. / AVITE.ORG

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