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Al Gore arremete contra Barack Obama por su pasividad ante el calentamiento global

"No ha respaldado ninguna acción osada", asegura el Premio Nobel de la Paz en un ensayo que verá la luz este viernes

Con otros muchos frentes abiertos solo este le faltaba al presidente de Estados Unidos, Barack Obama. En un ensayo que se publica este viernes en la revista Rolling Stone, el exvicepresidente y premio Nobel de la Paz Al Gore carga las tintas contra Obama por no haber emprendido las acciones necesarias para combatir el cambio climático. "No ha respaldado ninguna acción osada", asegura Gore.

Según el hombre que rozó la presidencia de EE UU para ver cómo el Tribunal Supremo se la daba a George W. Bush, el actual mandatario de la Casa Blanca ha logrado mínimos avances sobre el tema desde la época de su predecesor. "Después de lograr pasar con éxito su paquete ecológico de estímulo económico, no hizo nada por defenderlo cuando el Congreso mermó su financiación", escribe Gore. "Después de que la Cámara aprobó las limitaciones a los gases contaminantes, hizo muy poco para que fuera una prioridad que el Senado lo sacara adelante", puntualiza el ganador de un Oscar por el documental Una verdad incómoda.

Gore ayudó a la Casa Blanca a presionar a la Cámara de Representantes para que aprobara un proyecto en 2009 que habría fijado los primeros límites a la contaminación a la que se atribuye el calentamiento global. Pero el proyecto murió en el Senado, controlado por los demócratas, en una época de difícil negociaciones políticas.

Gore concede a Obama que ha dado pasos -como haber nombrado a grandes profesionales para puestos claves que han realizado cambios en las políticas energéticas y medioambientales- pero no los suficientes. El presidente "sencillamente no ha promovido la necesidad de actuar ni ha presentado al pueblo estadounidense la magnitud de la crisis climática", afirma Gore.

"La elección de Obama llevaba aparejada una gran esperanza de que los temas necesitados de cambio, cambiarían. Algunos lo han hecho, otros no. Desgraciadamente, la política climática está en esa segunda categoria", recalca el político de Tenesse.

Gore también aconsejó a Obama antes de que el presidente participara en negociaciones internacionales sobre el clima en 2009. La aparición de Obama en Copenhague en el último momento ayudó a salvar un acuerdo no obligatorio para reducir los gases de efecto invernadero.

En su ensayo, Gore califica el resultado de Copenhague como "un acuerdo retórico" que ocultó la incapacidad del gobierno para comprometerse a fijar objetivos obligatorios contra la contaminación. Sin una legislación, Obama no pudo cumplir sus promesas de reducir las emisiones.

El Protocolo de Kioto, que Estados Unidos no ratificó y que Gore contribuyó a forjar, expira en 2012. Bush se retiró de Kioto y se negó a controlar la contaminación pese a que los científicos advirtieron que las crecientes concentraciones de gases de efecto invernadero suponían un verdadero peligro para la salud humana.

Obama ayudó a forjar normas de economía en los combustibles para reducir la contaminación de los automóviles, destinó miles de millones de dólares para proyectos favorables al clima en el paquete de estímulo económico y empezó a controlar las emisiones según la ley vigente. Pero no ha sido bastante.