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Los ojos complejos se remontan a más de 500 millones de años

Un yacimiento australiano está ampliando la historia de la óptica moderna en los animales

La historia de los modernos ojos complejos, como los actuales de las libélulas, ha dado un gran salto hacia atrás con el descubrimiento de ojos de artrópodos exquisitamente conservados en depósitos del Cámbrico inferior en Australia. Estos órganos pertenecen a artrópodos de una comunidad que habitó un yacimiento, similar al famoso de Burgess Shale, en Emu Bay (sur de Australia), donde se han conservado las partes blandas de los animales. Datan de hace unos 515 millones de años y son los más antiguos de este tipo hallados hasta ahora. Sobrepasan en 85 millones de años a los anteriores conocidos e indican que la visión era muy compleja ya desde el origen de la vida animal.

La disposición y el tamaño de las lentes indican que estos ojos pertenecieron a un predador activo que era capaz de ver con poca luz, pero que los investigadores no han podido identificar. Los ojos son más complejos que los de los trilobites contemporáneos de estos artrópodos y tan avanzados como los de animales actuales. "Esta mayor complejidad tiene tres vertientes", explica Diego García-Bellido, del CSIC, miembro del equipo internacional que publica el estudio en Nature. "En primer lugar, mientras los ojos de trilobites de esta época no llegan a tener 100 lentes, equivalentes a píxeles de una foto, el fósil que ahora presentamos tiene más de 3.000, lo que le confería una mayor agudeza visual; en segundo lugar, las lentes alcanzan un diámetro mucho mayor -150 micras- frente a los pequeñas lentes descritas en estos trilobites de entre 20 y 30 micras-". Por último, destaca García-Bellido, "los ojos fósiles australianos presentan un gradiente de tamaño de las lentes, con una zona central de mayor sensibilidad lumínica, lo que se ve actualmente en algunos artrópodos actuales, especialmente en aquellos que necesitan una buena visión por ser de hábitos depredadores, como las moscas cazadoras y las libélulas".

Para los investigadores, liderados por Michael S.Y. Lee, del South Australian Museum, este hallazgo refuerza las pruebas de que la explosión del Cámbrico, de donde surgieron todos los grupos de animales actuales, dio lugar a una rápida innovación en la anatomía a pequeña escala además de en las formas generales de los organismos vivos. Indican, según los autores, que el desarrollo de una visión avanzada ayudó a impulsar este gran acontecimiento evolutivo.

Las excavaciones en la zona concreta de Buck Quarry comenzaron en 2007. Algunos fósiles de tipo Burgess Shale ya se habían encontrado en Emu Bay Shale en la década de los setenta, pero solo se conocían de los afloramientos de la costa (ahora protegidos por ley). A unos 400 metros tierra adentro está la nueva localidad, que ya ha producido más de 5.000 ejemplares y unas 50 especies distintas, la mayoría nuevas para la ciencia.

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