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Los intraterrestres están ahí abajo

Los científicos descubren seres pluricelulares que habitan a más de tres kilómetros de profundidad. Viven casi sin oxígeno y a temperaturas superiores a los 40º

Se llama Mephisto, más en concreto Halicephalobusmephisto, en honor al demonio Mefistófeles -"aquél que no ama la luz", en griego- del mito de Fausto, y es un gusano de medio milímetro de largo nuevo para la ciencia. Lo interesante es dónde ha sido encontrado: en una mina de oro sudafricana a 1,3 kilómetros de profundidad. Y eso convierte a Mephisto en uno de los seres pluricelulares más profundamente instalados en la corteza terrestre. Junto a él, y hasta los 3,6 kilómetros de profundidad, los maravillados científicos han encontrado nematodos de otras dos especies que ya se conocían pero cuyo hábitat nunca se sospechó tan profundo. Toda una sorpresa. Se consideraba muy improbable que hubiera animales capaces de soportar el infierno del interior de la Tierra.

Para cazarlos los investigadores extrajeron muestras de agua a varias profundidades en cinco minas de oro sudafricanas

Se estima que la biomasa subterránea de los microorganismos es equiparable a la de la vida multicelular sobre la superficie.

"Nuestros resultados expanden la biosfera de los metazoos [...] y demuestran que los ecosistemas profundos son mucho más complejos de lo que creíamos", escribe en Nature el autor principal del trabajo Tullis Onstott, de la Universidad de Princeton. "El descubrimiento de vida multicelular a tanta profundidad en el subsuelo tiene también importantes implicaciones para la búsqueda de vida bajo la superficie en otros planetas de nuestro Sistema Solar".

La capacidad de la vida para conquistar territorios insospechados asombra a los científicos desde que en los años ochenta empezaron a descubrirse microorganismos capaces de soportar condiciones ambientales extremas -temperaturas de más de 100º y bajo cero, medios muy ácidos, etcétera-. Y desde hace años se sabe que hay bacterias y otros seres unicelulares a más de tres kilómetros bajo la superficie. De hecho se estima que la biomasa subterránea de los microorganismos es equiparable a la de la vida multicelular sobre la superficie. Pero una cosa son las bacterias y otra muy distinta los más complejos, y más "delicados" en cuanto a tolerancia a condiciones extremas, seres pluricelulares. O eso creían los científicos.

Mephisto y los demás nematodos intraterrestres viven casi sin oxígeno, a unos 40º de temperatura. Utilizan agua que lleva aislada de la superficie entre 3.000 y 12.000 años, según indican los análisis de Carbono 14, y se alimentan de bacterias también subterráneas. Su reproducción es asexual, por partenogénesis.

Para cazarlos los investigadores extrajeron varias decenas de muestras de agua a varias profundidades en cinco minas de oro sudafricanas. Recurrieron a diversas técnicas para preservar la pureza de las muestras y garantizar la ausencia de contaminación con organismos ajenos.

Los editores de Nature creen que "este estudio añade una nueva perspectiva a la riqueza y diversidad de la vida subterránea".