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El 70% de los alumnos de 14 y 15 años de Madrid no tiene los conocimientos mínimos

La nota media de los estudiantes en matemáticas en un 2,75 y la viceconsejera lo achaca a una mayor precisión en los criterios de corrección y al uso generalizado de la calculadora

Siete de cada 10 alumnos de 3º de la ESO de Madrid, de entre 14 y 15 años y que obtendrán el próximo año el título de Graduado, ha suspendido el examen de mínimos con el que Gobierno regional valora el nivel de los estudiantes en matemáticas y lengua. Un total de 46.030 alumnos se sometieron al examen de Conocimientos y Destrezas Indispensables (CDI), cuyos resultados han arrojado una sonrojante nota media de un 4,08, en matemáticas -tal y como adelantó EL PAÍS- apenas han superado el 2,75 y el lengua la media ha sido de un 5,4.

Los estudiantes suspenden la prueba regional en cálculo desde su implantación en 2008. Y este curso el resultado ha sido el peor, ya que la media del año pasado fue de 5,32, casi un punto por encima de la de 2009 (4,59). El examen se realizó en 775 colegios públicos, concertados y privados de la región el pasado abril. En lengua, la prueba giraba en torno a un cuento de Rubén Darío que apareció en el semanario El Imparcial en 1989. Los alumnos debían resumir Mis primeros versos y contestar a varias preguntas de comprensión lectora, morfología de las palabras y sintaxis de las frases.

Cómo eran las pruebas

Para el dictado, los examinadores repitieron tres veces un fragmento de Las nueces de Ana María Matute para que los alumnos escucharan y tomaran nota. En matemáticas, problemas con fracciones, porcentajes o geometría. Eran 10 ejercicios y la resolución de dos problemas, para lo que los alumnos tenían, al igual que para lengua, 90 minutos. "El 25% de cierto número es 2, ¿cuál es el número?" era uno de los más sencillos, pero ¿cuántos litros de agua caben en un depósito cilíndrico que mide tres metros de altura y tiene una base con dos metros de diámetros?

Las calificaciones las ha presentado esta mañana la viceconsejera de Educación, Alicia Delibes, en plenas vacaciones de verano. Entre los 10 centros con mejores resultados está, por segundo año consecutivo, el instituto público Moreno Torroba de Carabanchel, en el que el 100% de sus alumnos ha superado el examen de lengua y un 66,67% ha aprobado el conjunto de la prueba. Una excepción, ya que solo el 15% del total de los estudiantes ha pasado la prueba de matemáticas. El examen de lengua lo ha superado el 61,6%.

Delibes ha achacado el varapalo en matemáticas a la mayor precisión en los criterios de corrección en la evaluación de matemáticas, que los directores de instituto desconocían y que se mantendrán durante los próximos años pese a que no convence a expertos en matemáticas y evaluación. La viceconsejera también ha asegurado que parte del problema está en un excesivo uso de la calculadora. "Creo que el uso abusivo de las calculadoras está perjudicando uno adquisición de conocimientos básicos. Hay cuentas que tienen que saber hacer sin calculadora todos los ciudadanos", ha añadido.

Separados por nivel

Este examen se realiza por cuarto año consecutivo. Al igual que la prueba que se implantó en Primaria hace siete años, la de 3º de la ESO es obligatoria pero no condiciona el paso de curso. Este año cobra interés porque los resultados son claves para optar al nuevo Bachillerato de Excelencia. En medio del debate que ha generado la puesta en marcha de este nuevo Bachillerato, en el que solo compartirán aula los mejores alumnos de Madrid, Delibes ha defendido la distribución en grupos de los estudiantes según sus conocimientos.

"Existe la posibilidad de hacer grupos flexibles. Cuando resulta que se está dando clases de matemáticas y hay niveles muy diferentes en la clase ni los que están abajo aprovechan ni los que están arriba tampoco", ha señalado, y lo ha comparado con una academia de inglés que para acceder a ella se necesita hacer una prueba. Delibes ha señalado que el fallo de la consejería es que tiene unos programas muy ambiciosos en matemáticas, excesivamente largos, por lo que los profesores no llegan a dar todo el programa y en su obsesión por terminarlo dan las cosas "muy deprisa" y los conocimientos "no se asientan bien". "Lo que vamos a hacer, respetando los programas que hay, es precisar más cuales son los contenidos esenciales", ha manifestado.