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El GPS desnuda el fraude en el reciclaje electrónico

La OCU rastrea por satélite cómo neveras, televisores y ordenadores acaban en vertederos ilegales e incluso rumbo al extranjero

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha desnudado el fraude en el reciclaje de residuos electrónicos. La organización colocó emisores en 15 electrodomésticos y los llevó al punto limpio. La idea era seguir su posición en cada momento y comprobar si, como denuncia la fiscalía, hay un fraude masivo en el tratamiento de residuos. El resultado, presentado hoy en Madrid, no ha podido ser más rotundo: de los 15 aparatos, solo seis han sido tratados correctamente. El resto acabaron en vertederos ilegales, chatarrerías, e incluso hay tres en "zona de sombra", a los que se les ha perdido la pista pero la OCU sospecha que pueden estar en un contenedor a la espera de ser exportados.

La OCU denuncia que los consumidores pagan "unos 300 millones de euros al año para que se gestionen correctamente los residuos". Aunque no aparece en la factura, los productores de aparatos y electrodomésticos, cobran una parte al comprador para financiar el reciclaje. Y, sin embargo, "solo se trata de forma correcta el 10% de los residuos que se generan en España". La OCU critica que no hay controles ni datos públicos, y que el Ministerio de Medio Ambiente se ha desentendido del tema y no realiza ni una sola inspección ni controla el flujo del dinero.

De los cuatro frigoríficos rastreados por la OCU, solo dos acabaron en una planta autorizada para eliminar el gas que contiene y que posee un potencial de efecto invernadero miles de veces mayor que el del CO2. En el estudio ha aparecido el robo incluso en el mismo punto limpio en el que fueron depositados.

"En otro caso, el televisor iba rumbo a una planta autorizada de Zaragoza, pero de camino paró 27 minutos y allí fue desmembrada antes de llegar", explica Belén Ramos, la técnico en medio ambiente de la OCU responsable del estudio, que comenzó hace medio año. Parte del material llegó a la planta de tratamiento y parte a un vertedero en Lleida. La OCU sospecha que la parte metálica, con el valioso cono de cobre, fue a Lleida y el resto a la planta de Zaragoza. Lo cree así porque ese televisor llevaba dos seguidores, uno metálico que emite señales de móvil y otro de plástico vía satélite. El de plástico acabó en una nave en Zaragoza.

Por todo, la OCU ha llevado a la fiscalía el informe. La fiscalía de Medio Ambiente ya ha presentado las primeras querellas por este fraude masivo, ya que al no tratar correctamente los residuos se vierten el entorno metales pesados y gran cantidad de contaminantes.