Peligro: parque eólico mal puesto

Un estudio alerta de que la mala evaluación ambiental de los aerogeneradores aumenta la mortalidad de las aves

RAFAEL MÉNDEZ Madrid 20 SEP 2011 - 20:10 CET

Que los parques eólicos matan aves se sabe. Pero para minimizar esa mortandad, la ubicación de los aerogeneradores se somete a evaluación de impacto ambiental. Sin embargo, un estudio publicado por investigadores españoles en la revista científica Journal of Applied Ecology demuestra ahora la inutilidad de esos estudios. Tras una detallada campaña de análisis de los molinos en Tarifa y las aves que aparecían muertas, la conclusión es que la normativa está mal hecha: que las aves aparecen muertas en sitios considerados seguros y a veces no hay mortalidad en algunos de los lugares en teoría más peligrosos.

Miguel Ferrer, uno de los responsables del trabajo, sintetiza: "Hemos puesto parques en sitios que no deberían estar y hemos vetado localizaciones con poco impacto". Las implicaciones de este trabajo son enormes, porque la eólica es una fuente de energía creciente en España y cada vez el rechazo de algunos ecologistas por el impacto sobre las aves de los aerogeneradores crece.

Ferrer, investigador de la Fundación Migres, cuenta que en el Estrecho, uno de los lugares con más viento de la Península y ruta de migración de aves, "aparecían aves muertas a pesar de que los parques en teoría estaban estudiados para que no fuera así, así que decidimos ver qué pasaba". Y sin embargo, antes de colocar los molinos, los promotores debían estudiar durante un año la población de aves en la zona, la proximidad de nidos de especies amenazadas...

El equipo de Ferrer, con financiación de las propias eléctricas, analizó 53 emplazamientos de parques eólicos (20 en los que fueron aprobados y 33 que fueron descartados por impacto ambiental). En la zona hay 252 aerogeneradores de diferentes modelos con alturas de entre 106 y 170 metros. Tras 3.621 jornadas de observación aparecieron 596 animales fallecidos por colisiones con las aspas. Sin embargo, la aparición de las aves muertas no guardaba relación con el peligro identificado en la evaluación de impacto ambiental: "Nuestro resultado sugiere que no hay una relación clara entre el riego predicho durante el proceso de evaluación de impacto ambiental y la mortalidad de aves".

El investigador resume: "El trabajo apunta que se debería cambiar la metodología de evaluación de impacto ambiental en parques eólicos. Hemos visto que hay una gran variabilidad dentro del mismo parque eólico. Hay molinos en los que caen muchos animales y otros en los que ninguno. No se debe mirar todo el parque".

Juan Carlos Atienza, de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife), considera que el problema no es tanto de normativa como de que los estudios de impacto ambiental que realizan los promotores eólicos contienen a menudo lagunas flagrantes. "Analizamos 109 estudios de impacto ambiental para parques eólicos en Extremadura y ni uno tenía los datos que debía tener para conocer realmente su afección a las aves". La SEO ha denunciado la existencia de parques eólicos incluso en zona de urogallo cantábrico (en peligro de extinción) y en el que los promotores habían ignorado la existencia de la colonia amenazada.

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