Cómo acabar con el consumo vampiro

Dejar un cargador enchufado, pero sin el dispositivo y los aparatos electrónicos en modo de espera ('standby') gasta energía y eleva la factura de electricidad

ELENA SEVILLANO 16 NOV 2011 - 17:22 CET

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Una casa por la noche, en completo silencio y oscuridad, con todos sus habitantes dormidos y ningún electrodoméstico en uso, sigue gastando energía, aún con el frigorífico y la caldera de agua caliente desconectados. La culpa la tiene el standby o modo de espera, con su característica lucecita roja, que usamos en lugar del apagado con el interruptor, y todos aquellos dispositivos que funcionan con baterías recargables (el móvil, el ordenador portátil) o tienen una fuente de alimentación (o adaptador de corriente) y se quedan enchufados. Es lo que se conoce como consumo vampiro, que en Cataluña representa el 11% del gasto energético de los hogares; o, dicho de otro modo, entre 600 y 800 kilovatios/hora al año, unos 100 euros más en la factura anual, según una encuesta de 2007 del Instituto Catalán de la Energía (ICAEN).

Televisores, descodificadores, consolas y DVD, los que más chupan

El standby se lleva el 2,3% del total de electricidad en España, y el 6,6% en el capítulo doméstico, según datos del IDAE, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía. El 11% en Europa, contando hogares y oficinas, como recoge en un estudio la Organización de Consumidores y Usuarios. La OCU ha elaborado una clasificación con los que más chupan (www.ocu.org/stand-by/): televisores, descodificadores de televisión externos (los que no vienen integrados), docking station para MP3, consolas de juegos, DVD, home cinema, impresoras y ordenadores de sobremesa, que gastan más que los portátiles. "El consumo de un descodificador de TDT al cabo del año puede ser equivalente al de una lavadora que se ponga cinco veces a la semana", compara la OCU.

Desde enero de 2010 está en vigor una directiva europea que trata de restringir la sangría de las lucecitas rojas. Todos los aparatos deben permitir alguno de los dos modos de espera posibles (lo ideal sería que ofrecieran los dos). Uno, el standby, que supone que el equipo conectado a la corriente se reactiva con el mando a distancia y además puede ofrecer informaciones en pantalla (estado, hora), con una potencia máxima de dos vatios (un vatio si solo tiene la opción de reactivación, que será 0,5 a partir de 2013). Y off: el equipo está conectado a la corriente, pero solo se puede reconectar con el botón de encendido. La OCU estima que los límites siguen siendo demasiado permisivos y exige el apagado completo (cero vatios) "para conseguir acabar con el consumo superfluo". Especialmente en consolas y ordenadores.

Aunque los fabricantes manufacturen standby más eficientes hay que tener en cuenta la creciente presencia de aparatos con batería recargable. Se trata de un apartado que no está regulado y que supuso nada menos que el 8% del total del gasto en aquella encuesta del principio a los hogares catalanes (la función de espera representó un 3%). "Ese 8% no ha entrado en ninguna directiva europea", incide Juanjo Escobar, jefe del área de Relaciones Institucionales y Comunicación del ICAEN. Y mientras no se imponga a los productores algún tipo de mecanismo que corte directamente la alimentación cuando el cargador está al aire, sin dispositivo al otro extremo, le va a tocar al consumidor adoptar ciertas medidas si quiere ahorrar.

"Muchas veces, el ciudadano ve la energía como algo externo, cosa de la industria o de los grandes edificios... Pero un 60% o un 70% de la que se consume pasa por nuestras manos, en casa, en la oficina, en la decisión de comprar un coche o un electrodoméstico determinados", razona Escobar. Y a la hora de plantearse cuántas televisiones, equipos de música, ordenadores, necesitamos en nuestra casa. "Los esfuerzos de eficiencia energética no son suficientes para contrarrestar el hecho de que cada vez tenemos más equipamiento electrónico. Si antes había una lavadora de clase C y ahora hay una lavadora y una secadora, aunque ambas sean A, no compensa. Y el consumo sigue creciendo", concluye.

Enfriar puntos calientes

Acabar con las luces rojas. Al menos por la noche se puede desconectar la tele dándole al off. Es verdad que hay algunas que solo tienen la opción del standby, modo en el que emplean hasta una cuarta parte de la energía que consumen cuando están encendidas, según datos del ICAEN. En ese caso, y teniendo en cuenta que funcionan de media unas tres o cuatro horas al día, desconectarlas completamente el resto de la jornada puede contribuir a reducir el gasto a la mitad.

Organizar en regletas. Existen aparatos que se desconfiguran cuando se desenchufan o directamente no funcionan, como un teléfono fijo inalámbrico. A otros no les pasaría nada y, sin embargo, se quedan permanentemente en standby porque no disponen de botón on-off: conectar estos últimos a una regleta (una toma de corriente con interruptor) y darle al off a esta antes de ir a dormir, por ejemplo, permitiría apagarlos todos definitivamente de una tacada.

Desenchufar. Si toca un cargador de móvil enchufado pero sin el dispositivo enganchado notará que está caliente. Y si está caliente, es que está tirando de electricidad. Lo mismo ocurre con los cargadores de las consolas o los ordenadores portátiles, que chupan mientras permanezcan pinchados a la red, estén cumpliendo su misión o no. Es un gasto igual de inútil que mantener un aparato conectado cuando ya se ha recargado.

Buscar la eficiencia. Elegir electrodomésticos más eficientes puede suponer una inversión inicial mayor, pero a lo largo de su vida útil van a ayudar a reducir ese "consumo silencioso", como lo denomina la OCU. En verano, especial atención al aire acondicionado, que puede llevarse, el solito, alrededor del 10% del gasto energético.

Led contra los miedos infantiles. Hay niños acostumbrados a dormir con una pequeña luz encendida en el cabecero, que también puede orientar a los padres en caso de alguna llamada nocturna. Si ese es su caso, sepa que poner led en lugar de una bombilla tradicional puede reducir hasta un 80% el consumo. Cinco o siete vatios de led sustituyen a 40 o 60 de una lámpara convencional. Y dura muchísimo más.

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