Los médicos de familia pasarán consulta como especialistas en Cataluña

Los expertos asesorarán a los ambulatorios para reducir las visitas a hospitales

FERRAN BALSELLS Barcelona 28 NOV 2011 - 13:16 CET

Los médicos de familia de Cataluña ejercerán de especialistas en distintas patologías para desahogar los hospitales, y reducir el tiempo que los pacientes pasan en listas de espera alrededor del 15% en 2015. "Una lumbalgia ya no implicará obligatoriamente una visita al hospital", ilustró ayer el consejero de Salud del Gobierno catalán, Boi Ruiz, en la presentación del plan para la sanidad pública para los próximos cuatro años.

La medida, inédita en el resto de comunidades autónomas españolas, reforzará las competencias de los ambulatorios en enfermedades que ahora solo pueden tratarse a través de una visita al especialista hospitalario pero Ruiz no precisó cómo. La Generalitat, explicó, no aportará más especialistas a los ambulatorios ni detalló cómo reforzará la formación de los médicos de cabecera. "Los especialistas del hospital deberán dedicar unas horas de su tiempo a resolver dudas de los médicos de primaria a través del correo electrónico o el teléfono", resumió Ruiz. Los casos graves, insistió, se seguirán derivando a las consultas hospitalarias. El 50% de la atención especializada en los hospitales puede resolver en una primera visita al ambulatorio, señaló el consejero.

En una primera fase que empezará a aplicarse el próximo año, los médicos de familia se ocuparán de las patologías referentes a la oftalmología, dermatología, otorrinolaringología, salud mental y aquellas relacionadas con el aparato locomotor. Se trata de enfermedades que copan más de la mitad de las visitas que atienden los expertos hospitalarios, según datos de Salud. A partir del año próximo, serán tratadas por médicos de cabecera que asistirán al paciente a través de guías clínicas que determinen el protocolo a seguir, o bien mediante consultas al especialista ya sea remitiendo a los expertos radiografías u otro tipo de pruebas por correo electrónico antes de realizar un diagnóstico definitivo.

"Todavía no está definido qué métodos se aplicarán pero los médicos de familia estarán capacitados para atender enfermedades que ahora sobreocupan a los especialistas", detalló una portavoz de Salud. "Los próximos meses iremos concretando cómo se ejecutará esta propuesta", señaló sin aportar más concreciones.

La principal institución que agrupa a profesionales de medicina familiar en Cataluña, CAMFiC, reaccionó condicionando la viabilidad de este plan a que la Generalitat dedique más recursos "humanos y materiales" a los ambulatorios. "Los médicos de familia nos consideramos muy preparados", confiaron. "Pero es necesario acordar los procesos y procedimientos" por los que el especialista tutelará a los médicos de cabecera. Los médicos especialistas consultados, por su parte, optaron por esperar a más concreciones antes de evaluar el nuevo plan pero advirtieron que está plagado de riesgos. "Las especialidades se llaman así porque requieren una experiencia y unos conocimientos muy específicos", señaló un delegado sindical de CC OO especializado en oftalmología.

El objetivo de Salud es reducir en cerca del 30% el número de visitas de los especialistas hospitalarios para 2015, y rebajar así el atasco generado en las listas de espera tras el recorte de unos 1.000 millones de euros que la Generalitat ha aplicado este año en la sanidad pública catalana. El colapso en las consultas de especialistas y los quirófanos de los hospitales catalanes se antoja mayúsculo a tenor de los últimos datos oficiales: entre enero y julio de este año, cuando Salud aún no había aplicado los recortes más severos como el cierre de camas y quirófanos, las listas de espera aumentaron el 23%. El tiempo de espera, por su parte, se disparó de los cinco a los ocho meses para las patologías más urgentes, las peores cifras de los últimos siete años. "Las listas de espera deben regresar a los niveles anteriores", admitió ayer el consejero antes de defender la dureza de los recortes para "evitar la quiebra del sistema sanitario".

Esta hoja de ruta aborda la reorganización necesaria en relación con la atención al paciente sin mencionar los asuntos más polémicos que Salud estudia implantar el año próximo: el copago y el troceamiento del Instituto Catalán de la Salud en decenas de pequeñas empresas públicas abiertas al capital privado. Ruiz defendió la legalidad del copago porque se pretende implantar "como una tasa administrativa" sobre las recetas. Este mecanismo, aseguró el consejero, permitiría implantar ese cobro a la Generalitat, que carece de competencias para instaurar un copago estrictamente sanitario.

Los objetivos de Salud para los próximos cuatro años son reducir el 10% la mortalidad por cáncer; y el 20% los fallecimientos derivados de enfermedades cardiovasculares. Para ello la Generalitat pretende anticiparse en la atención a los pacientes con enfermedades crónicas, que consumen el 70% del gasto en sanidad pública. "Anticiparse a la enfermedad siempre resulta menos costoso", señaló Ruiz. En este caso, Salud no prevé destinar más recursos que el fomento de la responsabilidad de los pacientes mediante la "promoción de la autocura y corresponsabilizar a los ciudadanos en la gestión de su salud", detalla el documento.

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