Euskadi regulará el "cultivo, venta y consumo" de cannabis

"Es mejor ordenar que prohibir", afirma el viceconsejero de Sanidad

Dos socios de Pannagh en la sede de la asociación en Bilbao.

La presión para revisar las políticas sobre drogas empiezan a dar frutos: Euskadi tendrá el próximo año un proyecto de ley de adicciones que recogerá una regulación del “cultivo, la venta y el consumo” de cannabis. El anuncio que hizo ayer el viceconsejero de Sanidad, Jesús María Fernández, en la presentación del sexto plan de adicciones, no equivale exactamente a una legalización de esta droga. Pero es un primer paso para llenar el vacío legal en el que se mueven los consumidores. Y, en la práctica, sería el primer territorio que regula en qué circunstancias es legal producir, distribuir y consumir los derivados del cannabis.

El anteproyecto de ley que se está elaborando ahora, y que se espera que llegue a la Cámara vasca en los primeros meses de 2012, es el primero que anuncia una comunidad autónoma en torno al cannabis. No es extraño que sea el País Vasco la comunidad pionera, puesto que fue allí donde comenzaron las asociaciones de consumidores de productos extraídos de la planta: clubs privados que gestionan plantaciones colectivas de cannabis para producir la marihuana y el hachís que consumirán sus socios, que son quienes sufragan las plantaciones a través de las cuotas.

"Es mejor ordenar que prohibir", ha señalado Fernández, viceconsejero de Sanidad vasco, que apuesta por regularizar prácticas "ya consolidadas". "Ya existe un marco normativo", ha abundado el consejero, Rafael Bengoa, que ha abogado por un consumo de cannabis de forma responsable y autorregulada, con toda la información sobre las consecuencias, tras incidir en que "no queremos ser prohibicionistas". Aunque no se ha decidido aún el detalle de esta nueva regulación, ya se están realizando estudios "técnicos y jurídicos" para sacar adelante el texto.

Un paso al frente que “debe tomarse con tibieza”, indica Iker del Val, vicepresidente de la Federación que agrupa a 40 de estas asociaciones, la FAC. Del Val apunta a que probablemente la iniciativa anunciada por el Gobierno vasco exija una modificación del Código Penal y la Ley de Seguridad Ciudadana, que recogen la normativa de consumo y la tenencia de cannabis. Portavoces oficiales del Departamento vasco de Sanidad matizan que la nueva regulación pretende abrir un debate con las asociaciones a favor de este consumo y "plasmar sus derechos".

No es extraño que sea el País Vasco la comunidad pionera, allí comenzaron las asociaciones de consumidores 

“Es importante porque, por primera vez, las instituciones reconocen a los usuarios”, apunta Del Val. El anuncio del anteproyecto de ley ha pillado por sorpresa a la FAC, que han celebrado la iniciativa y espera que se tengan en cuenta sus propuestas. Hace dos años que la federación promovió la creación de una comisión técnica en el Consejo de Drogodependencia para estudiar posibles marcos de regulación para un consumo regulado. “Nosotros no defendemos una legalización a lo loco, sino un control. Más educación, actuaciones preventivas y menos prohibicionismo”, afirma Del Val.

Los números muestran una realidad social que es difícil ignorar: en la actualidad hay entre 100 y 120 asociaciones procanábicas, indican la Federación. Una cifra que, según la tesis doctoral Movimiento cannábico en España: un nuevo tipo de movimiento social', de Isidro Marín Gutiérrez de la Universidad de Granada, por delante de países como Holanda, donde el consumo de esta planta es legal.

Pese a todo, hasta ahora no hay un plan de actuación de las instituciones frente a estos clubes, que han tenido que marcar su camino a golpe de sentencia. Han salido reforzadas después de ganar al menos siete juicios por las plantaciones decomisadas, la causa más sonada a la afectó a la asociación bilbaína Pannagh: en 2007, la Audiencia Provincial de Vizcaya determinó que el cultivo colectivo que les fue incautado en 2005 era legal y obligó a la policía a devolver los 17 kilos que quedaban de la marihuana, ya deteriorada.

Un triunfo que no dura para siempre, a falta de un marco legal, las asociaciones no tienen a quién recurrir ante los robos de la mercancía y sufren decomisos por parte de la policía. En noviembre Barriuso y otros dos socios de Pannagh fueron detenidos por tráfico de drogas cuando organizaban la marihuana recolectada en las plantaciones de colectivas. Tras tres días en el calabozo, salieron en libertad bajo fianza, 15.000 euros en el caso de Barriuso. “Lo más probable es que acabe archivado, como ocurrió con la causa de 2005, pero hasta entonces el daño ya está hecho”, afirma en conversación telefónica.

“Esto no habría ocurrido si tuviéramos un marco regulador, que es nuestra filosofía desde hace más de 15 años”, se lamenta el presidente de la federación. “Ahora los socios terapéuticos están en la calle, nuestros trabajadores en el paro y los socios lúdicos tienen que abastecerse en el mercado negro”. Esta es una de las cosas que más positivamente valoran del anuncio del nuevo proyecto de regulación anunciado por el viceconsejero de Sanidad vasco: “Permitiría evitar consumos que inducen a la clandestinidad, la delincuencia y al mercado negro”.

En la presentación del sexto plan de adicciones, el viceconsejero Fernández también ha asegurado que en el plano del consumo de tabaco hay ámbitos en los que "habrá que legislar más adelante". En concreto, se ha referido a fumar en espacios cerrados con menores o espacios deportivos al aire libre. En definitiva, Sanidad apuesta por retomar la propuesta que el Gobierno vasco realizó para la ley antitabaco actual -que en enero cumple un año en vigor-. La norma perdió dureza durante su trámite parlamentario y quedaron en el camino puntos como la prohibición de fumar en el coche con menores dentro. Por el momento, Sanidad apuesta, a través del sexto plan de adicciones, por sensibilizar a la sociedad para que sean los fumadores los que eviten motu proprio estas prácticas nocivas.

El plan, que se aprobará mañana en el Consejo de Gobierno, recoge también acciones para prevenir y tratar la ludopatía -afecta al 2% de la población vasca- y las adicciones a las nuevas tecnologías. Tras ensalzar los buenos resultados que está teniendo la ley antitabaco en Euskadi, Bengoa ha puesto el acento en los "alcohólicos jóvenes". "Ahí todavía estamos retrasados".

 

 

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