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Se paga por artículo la mitad de lo que cuesta un café

La Asociación de la Prensa lanzará un observatorio sobre la precariedad laboral de los periodistas

Ilustración de Fernando Vicente.

La etiqueta #gratisnotrabajo se ha extendido como la pólvora en las redes sociales, convirtiéndose en trending topic nacional el 3 y 4 de diciembre. Según algunas estadísticas de Twitter, el hashtag se ha extendido por 15 países después de que la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) lo crease a raíz de la denuncia de una joven periodista. El 10 de enero se pondrá en marcha el Observatorio de la APM para Ofertas Laborales Precarias, que está diseñando estos días. "Las empresas se han aprovechado de nuestro silencio y eso ha terminado", adelanta.

Este encendido debate en Internet tiene su origen en una oferta para redactores digitales publicada en el portal Infoempleo. "La retribución será de 0,75 euros por artículo, debiendo contener un mínimo de 800 caracteres y estarán sujetos a unos términos de calidad basados en la ortografía, semántica y expresión", rezaban sus condiciones. Novodistribuciones, la empresa contratante, pedía además que los candidatos especificasen su experiencia como generadores de contenidos y sus conocimientos en posicionamiento web (SEO).

Azahara Cano, una periodista de 27 años que se licenció hace dos en la Universidad de Sevilla, fue escogida por la compañía para ocupar uno de los diez puestos vacantes y, lejos de celebrarlo, quiso compartir en un foro su indignación por los términos del acuerdo de colaboración. "Sé que muchas de las personas que estamos iniciándonos en la profesión necesitamos de plataformas donde se visualicen nuestros artículos, pero es preferible darse a conocer utilizando un blog personal que estar trabajando para una empresa que engorda sus bolsillos ofreciendo miserias", sentenciaba allí. "Una carrera cuesta mucho dinero y esfuerzo. No podemos dejar que se nos trate así ni aceptar cosas que ensucian la profesión. Creo que es hora de unirnos, de no permitir esta degradación. Estamos mal, pero esto es prostituir la profesión", añadía en el mismo hilo.

Carmen del Riego, la nueva presidenta de la APM, recogió el guante que le lanzó Cano a través de Twitter: "Desde su asociación y la del resto de comunidades hay que abrir un debate interno. Hay que plantear soluciones". La Asociación de la Prensa de Madrid se hizo eco de su denuncia y le ofreció asesoramiento legal. "No somos un sindicato, pero no podemos mirar para otro lado ante esta propuesta, que va contra la calidad de los contenidos", señala Del Riego, a pesar de que no considera que esta oferta sea estrictamente periodística. "Estos post son publicidad pagada y encubierta, no información. Aun así, muchos profesionales se refugian en ellos para capear el desempleo", dice con preocupación.

La etiqueta #gratisnotrabajo se ha extendido por 15 países y ha sido trending topic nacional dos días consecutivos

Eulalia Sacristán tuvo que hacerlo después de perder su último trabajo como community manager a los 56 años. Tiene un niño de 10 años a su cargo y una tendencia a la contra: "Los profesionales con experiencia interesan cada vez menos, porque los empresarios no están dispuestos a pagarles lo que valen. La precariedad del sector se alimenta de gente joven que trabaja como freelance en cuatro sitios diferentes para poder mantenerse. Así no se puede hacer un buen trabajo".

Sacristán asegura que en las últimas semanas se ha encontrado con un goteo constante de propuestas parecidas a la de Novodistribuciones en las que incluso se invita a escribir artículos gratis. "El paro también es un negocio y los portales de empleo lo explotan al máximo. Hay ofertas vergonzosas que se mantienen durante meses sin que las filtre nadie", protesta. "Si permitimos que el rasero se mantenga tan bajo, nos vamos todos a la mierda. Los que no se quejan, también", vaticina.

El 62% de los periodistas apunta que precariedad es uno de los principales problemas del sector

El 62% de los periodistas encuestados para el último informe anual de la profesión periodística de la APM apunta que la precariedad es uno de los principales problemas del sector y casi el mismo porcentaje (62,9%) ha sufrido una bajada de sueldo. Este mismo informe refleja que la profesión solo es bien percibida por el 38,6% de la sociedad. "Estas ofertas son un indicativo de lo poco que se valora a los periodistas. Les vale que escriba cualquiera y les pagan al peso, por número de caracteres, como si escribir no fuera un oficio", apuntilla Sacristán.

Félix Bahón, periodista y profesor de Periodismo Digital de la Universidad Carlos III, es más optimista: "Los periodistas ya no somos los únicos fabricantes de noticias y, cuando escribimos, debemos distinguir entre contenidos, calidad de información y conversaciones. Puede que nuestra próxima actividad se centre precisamente en filtrar y gestionar la información de calidad que circula alrededor, más que en generarla".

El 10 de enero se pondrá en marcha el Observatorio de la APM para Ofertas Laborales Precarias

Desde que Jeff Howe acuñó en la revista Wired el término crowdsourcing como una forma de aprovechar las posibilidades de la Red para emplear mano de obra barata entre la multitud de internautas, muchas compañías han buscado jornaleros en páginas web. "La mayoría no son especialistas y menos de un tercio de lo producido tiene la calidad requerida. El objetivo, como ocurre con el outsourcing [sacar trabajo generalmente fuera del país] es abaratar costes", comenta Bahón.

"El origen de este periodismo low cost está en las granjas de contenido, que generan miles de textos al día mediante una estrategia de crowdsourcing", explica Beatriz Calvo, profesora de Periodismo Online y Participación Ciudadana en la Red de la misma universidad. Se refiere a un método de trabajo por el que una empresa produce contenidos digitales apelando a la participación ciudadana. "La ganancia para el participante suele estar basada en las visitas que reciba su pieza o en las ganancias generadas por publicidad, pero no es un puesto de trabajo aunque lo anuncien como tal. Hay que distinguir entre colaboración y profesionalización. Si nos venden lo contrario, es necesario denunciarlo para atajar el problema", concluye.

En este caso, sin embargo, es la empresa quien ha hecho público un comunicado en su web en el que se anuncia que "se está valorando el impacto de este hecho y los daños de imagen causados, para estudiar el caso y considerar medidas tanto en relación a los responsables de la difusión como a la persona originaria que está lanzando mensajes negativos y dañando la imagen corporativa de Novodistribuciones.com".

Cano, que se ve en el ojo del huracán, ha dejado de hablar con los medios sobre su caso y ha vuelto a denunciar las amenazas a través de su cuenta de Twitter. "La oferta la tenemos por escrito, luego es real. Tenemos servicio legal, no os preocupéis. Solo se ha dicho lo que han hecho", ha replicado. Entre tanto, el anuncio de la compañía ha sido retirado. "Hay que interpretar este paso atrás como un triunfo", considera Carmen del Riego, que prepara nuevas iniciativas contra la precariedad laboral.

Precariedad para los 'freelance'

Los freelance están acostumbrados a ver tarifas irrisorias, hasta el punto que en el blog El redactor freelance ironizan sobre algunas de las ofertas que se encuentran en Internet.

Un buen ejemplo es una oferta de la página Indeed donde se buscan redactores para crear noticias sobre lugares turísticos en textos de 200 palabras. Se pide disponibilidad a través del servicio de mensajería de MSN o Skype a cambio de dos dólares la pieza, lo que equivaldría, aproximadamente, a un breve de la prensa convencional. "Exigimos cierta calidad y queremos dejar claro que se aproximadamente se suele tardar unos 40 minutos en escribir cada artículo para que nadie se equivoque al presupuestar (...). En principio se espera que se redacten entre 40 y 100 artículos por mes", reza el anuncio. En el mismo portal otra empresa pide "una excelente escritura" y conocimientos de SEO a cambio de un euro.

Articulandia, por su parte, busca a blogueros en Infolancer que escriban entre tres y cinco artículos diarios de unas 200 o 300 palabras, que se adapten a unos horarios y calendario de publicación y que estén dados de alta como autónomos. No dan tarifas, pero advierten que "deben abstenerse todos aquellos periodistas, bloggers y traductores que crean que van a cobrar 30 euros".

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