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El latín, ni para la botánica

Desde el 1 de enero, los descubrimientos de nuevas plantas no deben ir acompañados de una descripción en latín

El Código Internacional de Nomenclatura Botánica acaba con una tradición de 1935 por anacrónica

Los investigadores podrán elegir entre el latín y el inglés para ahorrar tiempo

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Ejemplo de uso del latín al describir una nueva planta. McCallum, D. A. & Balkwill K. (2004) A new species of Ocimum (Lamiaceae) from Swaziland. Botanical Journal of the Linnean Society 145: 379-383)

El latín acaba de perder una de sus últimas batallas. Desde el 1 de enero, quienes descubran un nueva especie de vegetal –y quedan muchas por conocer- no tendrán que incluir una breve descripción en latín de su hallazgo para que sea aceptado internacionalmente. Podrán hacerlo en inglés. Así lo ha acordado en su último congreso el Código Internacional para la Nomenclatura Botánica. Así termina con uno de los últimos reductos de la lengua en la vida profesional. Los nombres de las plantas, eso sí, seguirán siendo en latín (o en algo parecido, ya que vale cualquier nombre al que se le añada una terminación latina).

Nicholas Turland, del jardín botánico de San Luis (EEUU) y uno de los responsables de nomenclatura del congreso de Melbourne, en el que se adoptó el cambio, explica en un correo electrónico que la obligación de incluir una descripción en latín estaba vigente desde 1935: “El autor debía dar una descripción –la diagnosis- en latín en la publicación”. El resto del artículo podía estar en el idioma de la revista que lo publicara.

Esto penalizaba a los investigadores de países no occidentales, a menudo sin ninguna base de latín, aunque muy pujantes en el campo. Sin embargo, Turland destaca que también hubo críticas de países latinos y cita como ejemplo la oposición frontal de la portuguesa Estrela Figueiredo.

Turland justifica el cambio en que "describir las nuevas especies en latín era un anacronismo y un impedimento para catalogar la biodiversidad de la Tierra en un momento en el que las especies pueden estar extinguiéndose más rápidamente de lo que los científicos pueden describirlas. Un impedimento porque hoy la mayoría de los botánicos no conocen el latín lo bastante como para escribir una descripción en esa lengua. Así que o destinan su tiempo a un ejercicio lingüístico (tiempo que podrían dedicar a investigar), o encuentran a un colega que sí sepa latín bien, pero desde hace años cae el número de latinistas entre los botánicos”. Los científicos estiman que pueden quedar 100.000 especies por conocer.

"El latín botánico es al latín clásico lo que un SMS a Calderón de la Barca"

La decisión no ha sido sencilla pues ha habido críticas. Turland admite que “incluso sin el requisito de escribir en latín”, los expertos deberán conocer la lengua para poder leer toda la literatura científica ya publicada.

Rafael Medina, investigador en taxonomía y filogenia vegetal, explica por teléfono que ya desde hace años el latín en este campo había caído a una "versión simplificada y empobrecida" del latín: “Usamos un latín muy básico y si lo leyera un filólogo clásico seguro que se llevaría las manos a la cabeza”. Medina, que está terminando la tesis sobre taxonomía y filogenia de briofitos, ironiza: “Digamos que el latín botánico es al latín clásico lo que un mensaje SMS a Calderón de la Barca (aunque sin faltas de ortografía)”.

Medina añade que el cambio simplifica el trabajo, pues no tendrán que buscar a un amigo con conocimientos de latín, pero advierte de que no acaba con toda la literatura científica publicada con el latín como lengua franca. Aunque la obligación de describirlo en latín es oficial desde 1935, Medina explica que textos mucho más antiguos ya la incluyen.

Así, se acaban las descripciones como esta del Orthotrichum pilosissimum, una especie de musgo de Nevada (EE UU) descrita por Medina y sus directores de tesis en 2010: "Species insignis axillaribus trichomatibus suis longissimis (ad 1.8 mm longis) basi ramificantibus, super caulibus tomentum formantibus. Filidia in sicco adpressa, linearlanceolata, apicibus acuminatis vel subulatis; lamina monostrata partimve bistrata, saepe propagulis munita; marginibus recurvatis vel revolutis, sed ad apicem planis vel incurvatis, longum fragilemque canaliculum formantibus. Vaginula nuda. Capsula immersa vel emergens, valde constricta infra orem post sporosim. Stomata cryptopora in capsulae dimidio inferiore locata. Peristoma duplex, exostoma octo dentium paribus recurvatis, endostoma octo segmentis tenuibus". Casi nada.