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Twitter censurará para crecer en países sin libertad de expresión

La compañía, interesada por China, se enfrenta a la protesta de los internautas

En lo que muchos usuarios de la red social han entendido como una “traición”, Twitter anunció una nueva política que permitirá a la compañía retener la publicación de mensajes en determinados países si violan las leyes vigentes en ellos. Los contenidos censurados sí serán visibles en el resto del mundo y, según afirma la compañía, el texto “mostrará claramente” qué ha sido eliminado y dónde.

La compañía dejó claro que el cambio obedece a su deseo de expandirse en países que restringen la libertad de expresión. “Según continuemos creciendo internacionalmente, entraremos en países que tienen diferentes ideas acerca de los límites de la libertad de expresión. Algunos difieren tanto de nuestras ideas que no podremos existir allí”. El documento cita el ejemplo de países “como Francia o Alemania” donde está prohibida la propaganda nazi.

El caso demuestra las complicaciones éticas y legales a las que se enfrentan las empresas de tecnología en el mundo, especialmente para operar en países como China, donde el Gobierno ha impuesto restricciones a páginas como Facebook, Google o la misma red de Twitter. Diversos medios norteamericanos interpretan el anuncio de Twitter como un paso estratégico para crecer en naciones que practican la censura, como China. El anuncio llega además semanas después de que un príncipe saudí invirtiera 300 millones de dólares (227 millones de euros) en la compañía

Twitter fue señalada como el promotor de las protestas árabes

“Se trata de otro dilema sobre la libertad de expresión creado por las nuevas tecnologías, los usuarios tienen razón para estar preocupados”, afirma Gene Policinski, vicepresidente del Centro de la Primera Enmienda, con sede en Washington. “El comunicado despierta temor ante el potencial de censura de los mismos esfuerzos que fueron utilizados para promover la democracia y expresar puntos de vista e incluso organizar manifestaciones que consolidaron la herramienta en numerosos países en el norte de África y en Asia”, continúa este experto. “Twitter fue el auténtico promotor de aquellas protestas”.

Uno de los fundadores de Twitter, Biz Stone, y el consejero legal de la compañía escribieron el 28 de febrero que su objetivo es “conectar inmediatamente a gente de todo el mundo con aquello que es más importante para ellos”. “Para que esto ocurra, la libertad de expresión es imprescindible (...) Nos esforzamos por guardar las excepciones al mínimo para demostrar una regla mucho más amplia e importante, que luchamos por no eliminar tuits en función de su contenido”.

Pero Twitter alega ahora, como ya hiciera hace un año, que “el intercambio abierto de información puede tener un impacto global positivo”. Y añade: “Casi todos los países están de acuerdo en que la libertad de expresión es un derecho humano. Bastantes países también coinciden en que la libertad de expresión conlleva ciertas responsabilidades, y también tiene sus límites”.

El anuncio llega tras una fuerte inversión de un príncipe saudí

Para llevar a cabo el proceso, la compañía de San Francisco (California) ha anunciado su alianza con Chilling Effects, un proyecto de colaboración entre la Fundación por la Libertad Electrónica, las Universidades de Harvard, Stanford y Berkeley, entre otras, y cuya labor consiste en ayudar a los internautas a entender sus derechos, especialmente cuando reciben denuncias para que retiren determinados contenidos, porque han parodiado a un personaje público o por la manifestación de determinadas opiniones. La página chillingeffects.org publicará todas las denuncias que la compañía reciba por parte de gobiernos y autoridades para retirar mensajes de los usuarios. En la actualidad, la web recoge varios comunicados recibidos por la empresa en los que representantes de la industria de la música y el cine piden la eliminación de mensajes con links a páginas con contenido ilegal, aunque la compañía afirma que no ha eliminado ningún mensaje.

“En Estados Unidos tenemos la fortuna de contar con la Primera Enmienda, que impide al Gobierno regular para restringir nuestra libertad de expresión, pero eso no ocurre en otros países”, insiste Policinski. El experto recuerda que se trata de una empresa privada y como tal puede decidir cuáles son sus condiciones de uso, siempre que cumpla con la legislación vigente en cada país. La Primera Enmienda de la Constitución de EE UU sólo establece los límites a la actuación de un gobierno, pero no de una compañía. Del mismo modo, el término censura, en su acepción norteamericana y adoptada por muchos usuarios al referirse a la decisión tomada por Twitter, se refiere únicamente a su ejercicio por parte de las autoridades, pero no por parte de una empresa.

El caso demuestra las complicaciones éticas y legales de las empresas de tecnología

“Hay gente que piensa que este tipo de compañías se han convertido en algo tan vital para los ciudadanos que deberían ser reguladas, pero todavía no ha ocurrido”, dice el experto. Según él, el anuncio podría estar relacionado con esta tendencia, y han preferido adelantarse con regulaciones internas como ya hiciera Google en China. El consejero de Twitter en la materia es Alex Macgillivray, exabogado de Google. “La preocupación es porque están dando a entender que la misma herramienta que se convirtió en aliada de miles de manifestantes ahora podría restringir sus opiniones”, dice Policinski.

Miles de usuarios han manifestado su respaldo a la convocatoria de un apagón de mensajes durante todo este sábado en protesta. A través de la etiqueta #censuratwitter y #twitterblackout, comunican que no publicarán ningún mensaje durante 24 horas. El tema ha llegado a liderar los trending topics en España. Reporteros Sin Fronteras ha pedido al presidente de Twitter, Jack Dorsey, que “no colabore con la censura” y que reconsidere la medida.

 

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