Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los opositores estudian desde el verano los temarios anulados por Educación

El ministro Wert enfada a los aspirantes a docentes al quitar importancia al perjuicio causado

El PSOE cree que lo que busca el Gobierno es que no se saquen las plazas

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, junto al diputado de CiU Pere Macia.
El ministro de Educación, José Ignacio Wert, junto al diputado de CiU Pere Macia.

En medio de lo que tiene todos los tintes de una auténtica batalla política se han visto atrapados unos 60.000 aspirantes (según las estimaciones sindicales) a ocupar una plaza fija de profesor en la escuela pública. Muchos de ellos ya mostraron su enfado el martes por la decisión del Ministerio de Educación de eliminar los temarios para las oposiciones de profesores de 2012 que se aprobaron el pasado noviembre para volver a los antiguos, de los años noventa.

Pero el sentimiento se convirtió ayer en indignación tras escuchar las explicaciones del ministro del ramo, José Ignacio Wert, que quitó importancia al efecto de la medida argumentando que los opositores llevan muy poco tiempo estudiando los contenidos nuevos. En realidad, llevan unos seis meses trabajando con ellos, desde el verano. Entonces las academias empezaron a utilizar los nuevos borradores, difundidos por los sindicatos, que finalmente se aprobaron con pequeños cambios en noviembre, explica Óscar Cortés, de Cen Oposiciones.

Pero el ministro vino a decir que la medida no es para tanto, además, porque solo afecta a aquellas pocas autonomías donde se celebrarán exámenes en 2012: Andalucía, País Vasco, Canarias y Madrid. Esas regiones representan el 43% del sistema escolar de toda España, aunque Canarias, a raíz de esta y otras dificultades en el camino, se lo está pensando: decidirá esta semana, dice el consejero isleño José Miguel Pérez. En cualquier caso, si él fuera opositor, dijo Wert, “estaría dando saltos de alegría” porque se ha recuperado un temario con el que se llevaba trabajando años, y no uno con el que llevaban “apenas unos días, y eso suponiendo que durante las vacaciones de Navidad también hubieran estudiado”.

“En julio empezamos a preparar las oposiciones con arreglo al borrador”, señala Eduardo Jevremovitch, director de la academia Magister, en Madrid, con más de 4.000 alumnos. “Llevamos un año y medio muy malo porque en junio de 2010 ya empezaron a hablar de cambios”. La última modificación, vía Boletín Oficial del Estado, sin embargo, les pilló el martes por sorpresa. “Siempre suele haber rumores, sabemos de negociaciones entre sindicatos y Administración, pero esta vez nada”, añade el director, que asegura que la centralita casi se ha saturado en los dos últimos días. "Tuvimos que llamar a las imprentas para pedir que no impriman más los temarios de noviembre. Estos cambios suponen un perjuicio y una desmotivación para los alumnos, que tienen la idea de que no se les toma en serio y no se valoran ni sus ilusiones ni su esfuerzo".

“No dejan de reírse de nosotros”, lamentó ayer Inmaculada Pérez, una aspirante andaluza a docente de Física y Química que lleva desde septiembre pagando 150 euros al mes a una academia que le estaba preparando con unos temarios que ahora ha derogado el ministerio. Pérez se manifestó en Sevilla en una de las pequeñas concentraciones organizadas espontáneamente por Internet tras la publicación de la medida. “Pido que no jueguen con el dinero y el tiempo de la gente”, lamentó entre lágrimas Pérez. Las cinco centrales mayoritarias en Andalucía —ANPE, CC OO, CSIF, UGT y Ustea— se reúnen hoy para abordar el tema; UGT y CC OO acuden con la intención de sacar a la calle una protesta.

La indignación era ayer evidente en redes sociales como Twitter, donde se podían encontrar comentarios al respecto bajo la etiqueta de #wertguenza como: “Yo quiero temarios nuevos para capacitar a mejores políticos”.

Desde el PSOE tacharon directamente la decisión de política, como castigo a las comunidades “que han decidido, en contra del criterio del ministerio, sacar plazas durante el año 2012. Lo que se quiere conseguir es que dejen de sacar esas plazas o que con los cambios de temarios al final haya menos opositores que aprueben la oposición”, aseguró Mario Bedera, portavoz de Educación del PSOE en el Congreso.

El ministerio ya había recomendado a todas las comunidades a finales de enero que no convocaran oposiciones docentes en 2012, ya que el número de plazas que se puede ofrecer es muy pequeño debido a las restricciones presupuestarias fijadas por el Gobierno central. Así, se pidió a las autonomías que acumularan la oferta docente para el año próximo. Sin embargo, Andalucía, País Vasco, Canarias y Madrid se reafirmaron en su intención de celebrar los exámenes. "Cada vez lo ponen más difícil. Mi deseo es convocar, pero no lo sé, porque están cambiando las reglas del juego", se quejó el consejero canario José Miguel Pérez. Y añadió: "se están empeñando en dejar la tasa de reposición [los puestos que se cubren con las oposiciones] a cero". 

El consejero andaluz de Educación, Francisco Álvarez de la Chica, pidió ayer al ministerio que rectifique y vuelva a los temarios aprobados en noviembre. El consejero asegura que se podría recurrir judicialmente la decisión ministerial, con grandes probabilidades de éxito, pero que Andalucía descarta hacerlo porque eso retrasaría aún más las oposiciones y dañaría aún más a los opositores. También acusó a Wert de “dar cobertura a las comunidades gobernadas por el PP para que continúen con su política de recortes”. Según explicó, si no se celebran oposiciones aumenta en el sistema el número de interinos, que son mucho más fáciles de despedir (o no contratar) que los docentes funcionarios.

Lo cierto es que las oposiciones sirven más para consolidar el empleo público que para hacer crecer las plantillas docentes. Por ejemplo, Andalucía —que el año pasado también mantuvo un durísimo enfrentamiento con el Gobierno central, del PSOE, en la defensa sus oposiciones— ofertó 3.796 plazas de maestros. Y al inicio de curso solo había 198 docentes más, lo que, en una plantilla de 98.000 personas, es prácticamente una congelación. En las comunidades donde no se convocaron el año pasado oposiciones y tampoco se van a hacer este, la tasa de interinidad está aumentando considerablemente. Y los interinos son el eslabón débil del sistema, ya que son los perjudicados si no se cubren las bajas que se producen o si se aumenta el horario lectivo de los profesores funcionarios.

En cualquier caso, la cuestión se complica, pues los opositores tampoco son una piña. Una parte prefiere que no haya oposiciones a que las haya con muy pocas plazas en liza. Se trata, sobre todo, de los docentes que ya en la rueda del sistema dentro de la bolsa de interinos. "Creo que no es el momento de sacar oposiciones en Madrid, son muy pocas plazas, van a trastocar a todos los interinos, no hay ventajas en estas oposicoines", dice David Martín, de 39 años, opositor a docente de Matemáticas. Y añade: "A ver si el cambio de temario sirve para que no convoquen".

La defensa del ministro Wert de su decisión, sin embargo, fue ayer por otro lado. Recordó que el compromiso electoral del PP es reformar el sistema de oposiciones docentes (para elegir a los mejores, asegura) y que los temarios son una parte importantísima de ese cambio, por lo que no tenía sentido introducir unos contenidos nuevos solo para un año. Además, el ministro criticó que el PSOE aprobara el temario solo unos días antes de las elecciones generales y aseguró que, según estaban planteadas por el Gobierno saliente, los temarios no respondían “ni remotamente a las exigencias” mínimas de un examen de este tipo para “garantizar una selección de acuerdo a los criterios que el ministerio desea sacar adelante”.

“Eso no se sostiene. En primaria, por ejemplo, los profesores tenían que estudiar 65 temas y ahora vuelven a tener 30”, dijo Miguel Soler, ex director general de FP con el anterior Gobierno. En cuanto a los contenidos, el proceso ha sido el siguiente: tras la ley educativa aprobada en 1990, la LOGSE, se fueron aprobando nuevos temarios de las oposiciones. Con el PP en el poder, se aprobó en 2002 otra ley, la LOCE, que no llegó a entrar apenas en vigor porque el Gobierno del PSOE la derogó en 2004; también los temarios nuevos que se habían publicado, así que se siguió con los anteriores. Tras la ley que impulsó el PSOE en 2006, la LOE, se acordó que los temarios se mantendrían hasta 2011, explica Soler, momento en que también debía cambiarse el propio sistema de oposición.

Ese nuevo sistema no salió adelante, pero el ministerio pensó en cualquier caso que era la hora de actualizar los contenidos —era un clamor entre los opositores, dicen las academias— con los textos que llevaban discutiendo con los sindicatos más de un año, concluye Soler. En cualquier caso, algunos sindicatos se quejan de que el ministerio esperó demasiado.

Con información de Soledad Alcaide y Pilar Álvarez

Más información